Un brote sospechoso de hantavirus a bordo de un crucero en el océano Atlántico encendió las alertas sanitarias internacionales tras la muerte de tres pasajeros y la detección de otros casos bajo investigación. La Organización Mundial de la Salud confirmó que al menos una infección ya fue verificada, mientras que el resto permanece en análisis epidemiológico para esclarecer el origen del contagio.
A diferencia de otros virus respiratorios, el hantavirus no se transmite de persona a persona en la mayoría de los casos. Su principal vía de contagio es ambiental: las personas se infectan al inhalar partículas microscópicas que contienen restos de orina, heces o saliva de roedores infectados.
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Estos virus pueden generarse en espacios cerrados o poco ventilados- como bodegas, cabinas o almacenes- o en exteriores donde hay presencia de roedores y también existe riesgo al manipular directamente animales infectados o superficies contaminadas, y de forma excepcional por mordeduras.
De síntomas leves a cuadros críticos
La infección suele iniciar con manifestaciones inespecíficas, similares a una gripe: fiebre, cansancio extremo y dolor muscular; sin embargo, el cuadro puede evolucionar rápidamente.
En América, el hantavirus se asocia principalmente con el síndrome pulmonar por hantavirus- una enfermedad infecciosa poco frecuente que comienza con síntomas similares a los de la gripe y se convierte rápidamente en una enfermedad más grave- que progresa hacia dificultad respiratoria severa por acumulación de líquido en los pulmones. Este deterioro puede ocurrir en pocos días y tiene una alta tasa de mortalidad.
En otras regiones del mundo predomina la forma renal, conocida como fiebre hemorrágica con síndrome renal, que compromete la función de los riñones y puede causar desde alteraciones leves hasta hemorragias y choque circulatorio.
Detección temprana es clave
El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio especializadas, además de estudios clínicos e imagenológicos y hay que destacar que no existe un antiviral de uso generalizado, por lo que el manejo se basa en soporte médico intensivo para evitar complicaciones respiratorias o renales.
Este contexto vuelve fundamental la identificación oportuna de los síntomas, especialmente en personas con antecedentes de exposición a entornos con presencia de roedores.
Las autoridades sanitarias coinciden en que la mejor estrategia frente al hantavirus es reducir el contacto con su fuente de transmisión. Esto implica medidas como ventilar espacios cerrados, evitar barrer en seco en zonas con posible contaminación, desinfectar superficies y limitar el acceso de roedores a viviendas o instalaciones.
El virus puede inactivarse con desinfectantes comunes, exposición al sol y condiciones ambientales adecuadas, lo que facilita su control cuando se aplican medidas básicas de higiene.
De acuerdo con Mayo Clinic, el tiempo desde la infección con el hantavirus hasta el inicio de la enfermedad es de aproximadamente 2 a 3 semanas. El síndrome pulmonar por hantavirus atraviesa dos etapas distintas. En la primera etapa, que puede durar varios días, los signos y síntomas más comunes son los siguientes:
- Fiebre y escalofríos
- Dolores musculares
- Dolor de cabeza
Algunas personas también presentan lo siguiente:
- Náuseas
- Dolor estomacal
- Vómitos
- Diarrea
A medida que la enfermedad avanza, puede provocar daños en los tejidos pulmonares, acumulación de líquido en los pulmones y problemas graves en la función pulmonar y cardíaca.
Entre los signos y síntomas, se incluye lo siguiente:
- Tos
- Dificultad para respirar
- Presión arterial baja
- Frecuencia cardíaca irregular
El síndrome pulmonar por hantavirus es una enfermedad que se presenta en los humanos únicamente en Norteamérica y en Sudamérica. Cada cepa de hantavirus tiene un roedor portador preferido. El virus está presente en la orina, las heces o la saliva de los roedores. Puedes entrar en contacto con el virus de las siguientes formas:
- Al inhalar virus: (la forma más probable de trasmisión) cuando estos se trasmiten por el aire a través de excrementos de roedores afectados o el material de sus nidos
- Al ingerir alimentos contaminados con saliva, orina o excrementos de ratones
- Al tocar cosas contaminadas por el virus, como un nido y, luego, tocarte la boca, los ojos o la nariz
- Al ser mordido o arañado por un roedor infectado
Cuando el hantavirus alcanza los pulmones, comienza a invadir unos pequeños vasos sanguíneos llamados capilares hasta que, finalmente, causa filtraciones en estos. Los pulmones se llenan de líquido (edema pulmonar), lo que provoca una disfunción grave de los pulmones y el corazón.
