El cáncer de ovario es uno de los tumores ginecológicos más agresivos y difíciles de detectar a tiempo. Se origina en los ovarios, las trompas de Falopio o el peritoneo y, en la mayoría de los casos, se diagnostica en etapas avanzadas debido a que los síntomas suelen confundirse con problemas digestivos o urinarios.
Inflamación abdominal persistente, dolor pélvico, sensación rápida de saciedad, cambios intestinales o aumento en la frecuencia urinaria son algunas de las señales más frecuentes.
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De acuerdo con una publicación de WebMD, a nivel mundial es el séptimo cáncer más común entre las mujeres y una de las principales causas de muerte por cáncer ginecológico. El riesgo aumenta con la edad y es mayor en mujeres con mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2.
5 cosas que debes saber
1. Los nuevos tratamientos están cambiando el manejo de la enfermedad: en los últimos años surgieron terapias dirigidas que atacan mecanismos específicos de las células cancerosas.
Entre ellas destacan los inhibidores PARP, como olaparib, niraparib y rucaparib, utilizados principalmente en pacientes con mutaciones BRCA. Estos medicamentos bloquean la reparación del ADN de las células tumorales y favorecen su destrucción.
También se emplean tratamientos como bevacizumab, que impide la formación de vasos sanguíneos que alimentan al tumor, además de nuevas terapias dirigidas e inmunoterapia con medicamentos como pembrolizumab y nivolumab.
Otra estrategia es la quimioterapia intraperitoneal calentada (HIPEC), aplicada directamente en la cavidad abdominal durante cirugía en pacientes seleccionadas.
2. Ya se investigan vacunas contra el cáncer de ovario: la inmunoterapia busca estimular al sistema inmune para identificar y destruir células cancerosas.
Según la publicación de WebMD, uno de los desarrollos más avanzados es OvarianVax, una vacuna diseñada para mujeres con mutaciones BRCA y alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
También se investigan vacunas con células dendríticas, vectores virales y plataformas de ARN mensajero, además de tratamientos personalizados elaborados con características específicas del tumor de cada paciente.
3. Existen distintos tipos de cáncer de ovario: el cáncer de ovario incluye varios tipos de tumores con características y respuestas diferentes al tratamiento.
El carcinoma seroso de alto grado es el más frecuente y agresivo, mientras que otros tipos menos comunes pueden aparecer en mujeres jóvenes o producir hormonas.
La clasificación molecular y patológica es clave para definir el tratamiento y determinar el acceso a terapias dirigidas o ensayos clínicos.
4. La genética y el estilo de vida influyen en el riesgo: las mutaciones hereditarias en BRCA1 y BRCA2 están relacionadas con entre 15 y 20 por ciento de los casos de cáncer de ovario.
Otros factores de riesgo son la edad avanzada, la menopausia tardía, la obesidad, el tabaquismo y enfermedades como la endometriosis.
En contraste, el uso de anticonceptivos orales, la lactancia y algunos procedimientos quirúrgicos pueden disminuir el riesgo.
Especialistas recomiendan vigilancia médica en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario.
5. La detección temprana sigue siendo el principal reto: más del 70% de los casos se detectan en etapas III o IV, cuando el cáncer ya se extendió fuera de los ovarios.
Actualmente no existe una prueba de tamizaje efectiva para la población general. Estudios como el marcador CA-125 y el ultrasonido transvaginal pueden ayudar en algunos casos, pero tienen limitaciones y no permiten detectar de forma confiable los tumores en etapas iniciales.
Por ello, la identificación de síntomas persistentes y el seguimiento oportuno siguen siendo fundamentales para mejorar el pronóstico.
