La preparación para la siguiente crisis sanitaria global tiene un agujero, y no es científico, sino financiero y político. Una década de inversiones no ha sido suficiente y, lo que es peor, los logros se están esfumando. La advertencia la lanza un informe independiente respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, que insta a los líderes a actuar antes de que estalle la "próxima crisis".
El documento de la Junta Mundial de Monitoreo de la Preparación (GPMB) es demoledor: a medida que los brotes infecciosos son más frecuentes y dañinos, la capacidad global para afrontarlos se debilita. "En medidas clave, como el acceso equitativo a diagnósticos, vacunas y tratamientos, el mundo está retrocediendo", señala el informe.
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Un cóctel de riesgo: división, deuda y menos ayuda
El análisis de una década de Emergencias de Salud Pública de Interés Internacional —del ébola a la Covid-19 y la mpox— revela que los sistemas sanitarios no solo están tensos, sino que afrontan un entorno más hostil. La fragmentación geopolítica, la alteración ecológica y el aumento de los viajes internacionales amplifican las amenazas.
A este escenario se suma que la ayuda al desarrollo ha caído a niveles no vistos desde 2009. Con menos recursos y más división, el informe concluye que el riesgo real de otra pandemia afecta a "un mundo más dividido, más endeudado y con menor capacidad para proteger a su población que hace una década".
Soluciones que existen, pero no llegan
El organismo no pide ciencia nueva, pide voluntad política. "El mundo no carece de soluciones. Pero sin confianza ni equidad, esas soluciones no llegarán a quienes más las necesitan", afirmó Kolinda Grabar-Kitarovic, copresidenta del GPMB.
Para cambiar el rumbo, el informe marca tres prioridades urgentes: crear un mecanismo independiente y permanente de monitoreo del riesgo de pandemia, garantizar el acceso equitativo a vacunas y tratamientos cerrando el Acuerdo sobre Pandemias, y asegurar financiación sólida para el "Día Cero" de la próxima emergencia.
Una prueba de fuego para los líderes
"Si la confianza y la cooperación siguen deteriorándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia", subrayó Joy Phumaphi, la otra copresidenta de la junta. El informe deja claro que la preparación ya no es solo un reto técnico, sino una prueba de liderazgo que se medirá en las negociaciones internacionales de este mismo año.
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