La diabetes no aparece de un día para otro y antes de que los niveles de azúcar se disparen y comiencen las complicaciones, el cuerpo suele pasar por una etapa silenciosa: la resistencia a la insulina.
Especialistas alertan que esta condición puede desarrollarse durante años sin síntomas evidentes, mientras el organismo pierde progresivamente la capacidad de utilizar correctamente la insulina, hormona encargada de ayudar a que la glucosa entre a las células y se convierta en energía.
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De acuerdo con la Federación Mexicana de Diabetes, cuando la insulina no funciona adecuadamente o el cuerpo no produce suficiente, la glucosa permanece en la sangre y puede provocar daños en órganos como el corazón, riñones, ojos y nervios.
El diabetólogo Dr. Edwin Schwartstein explicó que la resistencia a la insulina es considerada una condición prediabética reversible, pero si no se atiende, el páncreas comienza a agotarse hasta desarrollar diabetes tipo 2.
Síntomas que suelen pasar desapercibidos
Aunque la diabetes tipo 2 puede avanzar lentamente, existen señales de alerta como:
- sed constante
- cansancio
- hambre frecuente
- visión borrosa
- infecciones recurrentes
- hormigueo en manos y pies.
El especialista señaló que el sobrepeso, la obesidad abdominal y el sedentarismo son los principales factores de riesgo modificables.
“Si logramos mantener un peso adecuado y realizar actividad física regular, estaremos impactando directamente en la sensibilidad de nuestras células a la insulina”, afirmó.
Los expertos recomiendan mantener hábitos saludables, monitorear los niveles de glucosa y acudir a revisiones médicas para detectar a tiempo la resistencia a la insulina y evitar su progresión a diabetes tipo 2.
