VACUNAS

Kennedy, secretario de Salud de Trump, esconde en público su postura antivacunas

El secretario de Salud de Estados Unidos impulsa nuevas investigaciones sobre vacunas mientras mantiene un bajo perfil público sobre el tema

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Escrito en ESPECIALIDADES el

Mientras evita hablar públicamente sobre vacunas, el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.- por la posibilidad de que su postura impopular perjudique a los republicanos en las elecciones de mitad de legislatura de noviembre próximo- aún así continúa en busca de evidencia con la que intenta demostrar que las vacunas son peligrosas, según reveló una investigación de The New York Times.

El funcionario, según personas familiarizadas con el tema, impulsa una estrategia dentro de las agencias de salud bajo su control para que científicos gubernamentales y contratistas federales analicen la teoría que ha defendido durante años: posibles vínculos entre vacunas, autismo y enfermedades crónicas, pese a que múltiples investigaciones científicas han descartado esas relaciones.

La investigación de The New York Times señala que científicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) trabajan junto con contratistas externos en análisis de grandes bases de datos médicos.

"La iniciativa está dirigida por Martin Kulldorff, bioestadístico y experto en seguridad de las vacunas, quien cobró prominencia durante la pandemia como crítico de las restricciones por la covid y los mandatos de vacunación, y que ahora es el director científico y de datos del Departamento de Salud" cita la publicación.

Según The New York Times, una de las prioridades del proyecto es investigar si las vacunas podrían estar relacionadas con enfermedades neurológicas y autoinmunes como asma, alergias y autismo. También se estudia nuevamente el timerosal, un conservante a base de mercurio utilizado durante años en algunas vacunas y cuya relación con el autismo ha sido descartada por diversos estudios científicos.

Pese a ello, Kennedy continúa cuestionando su seguridad y recientemente eliminó recomendaciones federales relacionadas con vacunas antigripales que contienen ese compuesto.

Estudios sobre niños vacunados y no vacunados

Como parte de la iniciativa, el secretario de Salud ordenó analizar el estado de salud de niños vacunados frente a menores que no recibieron inmunizaciones. Kennedy ha respaldado este tipo de estudios desde hace años y sostiene que podrían demostrar daños asociados a las vacunas.

Sin embargo, especialistas consultados por el diario estadounidense advirtieron que esos análisis presentan importantes limitaciones metodológicas, ya que los menores vacunados suelen acudir con mayor frecuencia a servicios médicos y, por tanto, reciben más diagnósticos.

La investigación también incluye revisiones sobre el calendario de vacunación infantil en Estados Unidos.

Críticas de especialistas

Daniel Jernigan, exresponsable de seguridad de vacunas en los CDC, afirmó que Kennedy continúa buscando pruebas que respalden sus ideas ya definidas.

“Simplemente demuestra que, independientemente de cuál sea el tono general sobre las vacunas, hablemos de ellas o no, el secretario va a seguir intentando examinar los datos y analizarlos de forma que ayuden a respaldar las conclusiones que ya tiene”, declaró.

Expertos citados por el diario señalaron que las vacunas han sido ampliamente estudiadas y que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud estiman que han salvado alrededor de 154 millones de vidas en los últimos 50 años.

Kathryn Edwards, especialista en vacunología de la Universidad de Vanderbilt, advirtió que el uso selectivo de ciertos resultados científicos podría afectar la confianza pública. “Podría utilizarse para erosionar aún más la confianza que la gente tiene en las vacunas”.

La publicación también documenta que Kennedy ya ha impulsado modificaciones en políticas de vacunación desde que asumió el cargo, entre ellas figura una revisión de recomendaciones federales que reducía de 17 a 10 las inmunizaciones sugeridas para niños en Estados Unidos, aunque posteriormente esa medida fue detenida en tribunales.

Además, Kennedy ha defendido públicamente la necesidad de generar evidencia científica que permita emprender acciones legales relacionadas con vacunas y enfermedades crónicas.

Y agregó: “Voy a proporcionar esa ciencia suficiente, suficiente, sobre cada una de estas exposiciones y cada una de estas lesiones, para demostrar quién está causando qué y hacerles responsables ante los tribunales”.

Por su parte, Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud, defendió el proyecto y aseguró que busca desarrollar “una investigación sobre las vacunas que cumpla los estándares de oro”.

También afirmó que los estudios permitirán “comprender mejor la seguridad y la eficacia de las vacunas y evaluar cómo la exposición a las vacunas, el momento y los patrones afectan a la salud a lo largo de toda la vida”.

De acuerdo con la investigación publicada por The New York Times, el costo estimado del proyecto solo dentro de los CDC podría alcanzar entre 40 y 50 millones de dólares.