Las altas temperaturas no solo sofocan, también desestabilizan el control de la diabetes, por lo que, especialistas alertan que el organismo puede alterar la regulación de la glucosa, elevando riesgos para millones de personas que viven con esta condición.
Lo que para muchos podría parecer una sensación aislada, como los cambios repentinos en los niveles de azúcar, tiene una explicación médica. La Asociación Mexicana de Diabetes en la ciudad de México advierte que es común que pacientes noten variaciones en su glucosa cuando aumenta la temperatura ambiental, debido a cómo el cuerpo responde al calor.
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En la misma línea, la Federación Mexicana de Diabetes destaca que el clima cálido puede afectar directamente las concentraciones de azúcar en sangre, por lo que durante esta temporada es necesario reforzar el monitoreo y los cuidados cotidianos.
Y es que, el impacto del calor no es menor, debido a que la combinación de altas temperaturas, humedad y fenómenos extremos puede alterar procesos clave como la hidratación o la absorción de insulina, dificultando mantener un control estable. Además, el estrés físico que genera el calor- incluidas las quemaduras solares- que puede incidir en los niveles de glucosa.
Calor y diabetes: una combinación de riesgo
La sensibilidad del organismo al calor puede provocar tanto aumentos como descensos inesperados en la glucosa, lo que incrementa el riesgo de descompensaciones.
Incluso el calor extremo es especialmente peligroso para adultos mayores de 65 años, niñas y niños menores de 4 años, así como para personas con enfermedades crónicas. A partir de los 27 grados Celsius, y con niveles de humedad elevados, se recomienda extremar precauciones.
Ante este escenario, la Cleveland Clinic recomienda mantener una hidratación constante, monitorear con mayor frecuencia la glucosa y consultar con el médico posibles ajustes en el tratamiento, especialmente antes de realizar actividad física.
También sugiere llevar contigo gelatina de glucosa, tabletas de glucosa o un kit de glucagon, en caso de que los niveles de azúcar en tu sangre sean bajos, así como alimentos saludables al salir y resguardar medicamentos en lugares frescos para evitar que el calor afecte su eficacia.
Especialistas coinciden en que en el control de la diabetes, mantener el apego al tratamiento, cuidar la alimentación, realizar ejercicio con precaución y conocer cómo responde el propio cuerpo ante el calor son claves para evitar complicaciones en una temporada que, más allá de las cifras térmicas, representa un desafío para la salud.
