El envejecimiento del sistema inmunitario está reduciendo la eficacia de la vacuna contra la gripe en adultos mayores. La inmunosenescencia- el deterioro natural de las defensas con el paso del tiempo- provoca que la respuesta a la vacunación sea más lenta, menos fuerte y dure menos.
De acuerdo con información de la Gaceta Médica, este fenómeno se ha convertido en uno de los principales retos para la prevención de la influenza, especialmente en una población que cada vez vive más años.
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Especialistas explicaron que no se trata únicamente de cumplir cierta edad: el estado del sistema inmune depende de la “inmunobiografía”, es decir, del historial de infecciones, enfermedades crónicas y hábitos acumulados a lo largo de la vida.
Marcos López Hoyos, jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, dijo que "el deterioro inmunitario depende de múltiples factores acumulados a lo largo de la vida: La inmunosenescencia no es un tema de decir ‘a partir de los 65 soy mayor’, tiene que ver con nuestra inmunobiografía, con todos los factores intrínsecos y extrínsecos".
Más vulnerables con los años
Las personas mayores de 65 años concentran más hospitalizaciones y muertes por gripe, aunque el deterioro comienza desde etapas más tempranas, alrededor de los 50 años.
Por su parte, Alberto Pérez Rubio, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y director Médico del Complejo Asistencial de Ávila destacó que "la gripe está tremendamente influenciada por la edad… en función de la edad que tengas, así se va a comportar".
En este sentido, enfatizó que "la población mayor de 65 años es especialmente vulnerable a la gripe, es donde se asocia la mayor carga de enfermedad y la mayor morbimortalidad", recordando además que a partir de los 50 años la mayoría de la población presenta ya factores de riesgo.
Ante este escenario, aplicar la misma estrategia de vacunación para todos ya no es suficiente, por lo que, una menor respuesta inmunitaria obliga a buscar alternativas que logren una protección más efectiva en este grupo.
Marcos López Hoyos explicó los fundamentos inmunológicos que justifican el desarrollo de vacunas mejoradas, como las adyuvadas o las de alta carga antigénica. Según detalló, los adyuvantes permiten potenciar la respuesta inmunitaria: "aumentan la respuesta inducida, títulos de anticuerpos más elevados, más rápidos y duraderos".
Expertos coinciden en que el reto es avanzar hacia una vacunación más personalizada, que tome en cuenta las condiciones de cada persona; incluso factores como la hora de aplicación podrían influir en la respuesta del organismo, un campo que aún está en estudio.
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