A partir de los 60 años, es común escuchar la queja: "Ya no duermo como antes". Y aunque muchos lo atribuyen al paso del tiempo, la realidad es que el cuerpo sigue necesitando entre 7 y 8 horas de sueño reparador. Lo que cambia no es la necesidad, sino la capacidad de mantener un sueño profundo y continuo.
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¿Cuáles son las razones por las que cuesta dormir más después de los 60 años?
Los adultos mayores pasan más tiempo en las fases ligeras del sueño y menos en el sueño profundo (fase delta) y en la fase REM, aquella donde soñamos y consolidamos la memoria. Esto los hace despertar con facilidad ante cualquier ruido y levantarse con la sensación de no haber descansado bien. Pero ¿por qué ocurre esto? Aquí te explicamos las cinco razones principales:
- El reloj biológico se adelanta
Con la edad, el núcleo supraquiasmático, esa pequeña región en el cerebro que funciona como nuestro reloj interno, sufre cambios naturales. Comienza a adelantarse, lo que explica por qué muchos adultos mayores sienten sueño temprano, alrededor de las 8 o 9 de la noche, pero también se despiertan indefectiblemente a las 3 o 4 de la madrugada.
- Llegan las enfermedades crónicas y sus molestias
La salud y el sueño tienen una relación bidireccional: las enfermedades afectan el descanso y dormir mal empeora las condiciones de salud. En los mayores de 60, patologías como la artritis o la artrosis provocan dolores articulares que imposibilitan encontrar una posición cómoda en la cama.
A esto se suman condiciones como la enfermedad por reflujo gastroesofágico, que empeora al acostarse, la hiperplasia benigna de próstata en los hombres, que genera despertares frecuentes por la necesidad de orinar (nicturia), y problemas respiratorios como la EPOC o el asma. Controlar adecuadamente estas enfermedades de fondo es el primer paso para mejorar el descanso nocturno.
- Los medicamentos (y sus efectos secundarios)
Paradójicamente, los fármacos diseñados para tratar las enfermedades de la edad pueden ser los principales enemigos del sueño. Ciertos medicamentos para la presión arterial (betabloqueadores) pueden provocar pesadillas o insomnio. Los corticosteroides, usados para enfermedades inflamatorias, son conocidos por causar agitación y dificultad para dormir.
- Aparecen los trastornos del sueño "silenciosos"
Más allá del insomnio, existen trastornos del sueño específicos que aumentan su prevalencia con la edad. La apnea obstructiva del sueño, caracterizada por pausas en la respiración que pueden durar segundos y despertar a la persona sin que lo recuerde, es una de las principales causas de sueño no reparador en mayores.
- El factor emocional
Dormir implica "desconectarse" del mundo, pero cuando el día a día está marcado por la soledad, la viudez reciente, la jubilación o la ansiedad por la propia salud, la cama puede convertirse en un espacio de rumiación mental. Las preocupaciones no resueltas durante el día suelen intensificarse por la noche.
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