INFECCIONES VIRALES

¿Qué pasa si tomo medicamento para la gripe y bebo alcohol?

Mezclar medicamentos para la gripe y resfriado con bebidas alcohólicas puede aumentar efectos secundarios, afectar la recuperación y provocar complicaciones como somnolencia extrema, daño hepático, sangrados o problemas respiratorios, advierten especialistas

medicamentos.Créditos: Canva
Escrito en VIDA SANA el

Cuando una persona tiene gripe o un resfriado fuerte, es común recurrir a medicamentos para aliviar síntomas como tos, congestión, fiebre, dolor de cabeza o malestar general. Sin embargo, combinar estos tratamientos con alcohol puede convertirse en un riesgo para la salud.

Aunque muchas personas consideran que una copa "no hace daño", especialistas advierten que el alcohol puede modificar la forma en que algunos medicamentos actúan en el organismo, aumentar sus efectos secundarios y dificultar la recuperación de una infección respiratoria.

De acuerdo con SingleCare, mezclar alcohol con medicamentos para el resfriado y la gripe puede agravar síntomas como náuseas, vómitos y dolor de cabeza, además de favorecer la deshidratación y debilitar la respuesta del sistema inmunológico.

Robert McLean, presidente del Colegio Estadounidense de Médicos, explicó que una de las principales complicaciones en las infecciones virales es la deshidratación, un problema que puede empeorar porque el alcohol tiene un efecto diurético, es decir, aumenta la eliminación de líquidos del organismo.

La mezcla puede potenciar los efectos de algunos medicamentos

El riesgo no solo está en el alcohol, sino en la interacción que puede tener con los ingredientes de los medicamentos utilizados para controlar los síntomas de gripe y resfriado.

Uno de los grupos que requiere mayor precaución son los medicamentos para la tos, especialmente aquellos que contienen sustancias que actúan sobre el sistema nervioso central. Al combinarse con alcohol pueden provocar más somnolencia, mareos, dificultad para concentrarse, pérdida de coordinación e incluso depresión respiratoria, una condición en la que la respiración se vuelve más lenta y puede ser peligrosa.

También deben evitarse las bebidas alcohólicas cuando se consumen antihistamínicos, utilizados para síntomas como escurrimiento nasal, estornudos o congestión; la mezcla puede intensificar el sueño, disminuir los reflejos y aumentar el riesgo de accidentes.

Otro grupo de riesgo son algunos medicamentos con efecto sedante, ya que el alcohol puede reforzar la sensación de cansancio y afectar la capacidad de reacción.

Puede aumentar el riesgo de daño en el hígado

Los medicamentos utilizados para reducir fiebre y dolor también requieren cuidado. Algunos contienen paracetamol, una sustancia que se procesa en el hígado, al igual que el alcohol.

Consumir ambos al mismo tiempo puede aumentar la carga para este órgano y elevar el riesgo de daño hepático, especialmente en personas que beben con frecuencia o toman dosis mayores a las recomendadas.

En el caso de los antiinflamatorios utilizados para aliviar dolor o inflamación, la combinación con alcohol puede favorecer problemas gastrointestinales como irritación del estómago, úlceras o sangrados, además de aumentar el riesgo de afectaciones renales.

El problema de los medicamentos combinados

Uno de los mayores riesgos es que muchas personas desconocen qué contienen los medicamentos que toman, debido a que algunos tratamientos para gripe y resfriado incluyen varios ingredientes al mismo tiempo para combatir diferentes síntomas, como tos, congestión, fiebre y dolor. Esto puede hacer que una persona combine sustancias sin saberlo y aumente la posibilidad de presentar efectos adversos al consumir alcohol.

Los especialistas recomiendan revisar las etiquetas y evitar tomar varios medicamentos para los mismos síntomas sin orientación médica.

Algunos medicamentos contra la influenza pueden no tener una interacción directa conocida con el alcohol; sin embargo, los especialistas señalan que eso no significa que sea buena idea beber mientras se está enfermo.

El alcohol puede retrasar la recuperación porque favorece la deshidratación, afecta la calidad del descanso y puede disminuir la capacidad del organismo para responder ante una infección.

Además, síntomas como cansancio, dolor de cabeza, náuseas o malestar general pueden empeorar después de consumir bebidas alcohólicas.

Al respecto, los expertos aconsejan evitar el alcohol durante el tiempo que se utilizan medicamentos para tratar la gripe o el resfriado y consultar con un médico o farmacéutico ante cualquier duda.