ENFERMEDADES

No duele, no avisa y puede terminar en cirrosis

El hígado graso suele desarrollarse sin síntomas, pero puede avanzar hacia daño hepático severo si no se detecta y atiende a tiempo

hígado graso.Créditos: Canva
Escrito en VIDA SANA el

El hígado graso se ha convertido en una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en el mundo y, al mismo tiempo, una de las más silenciosas, pues a diferencia de otros padecimientos, puede desarrollarse durante años sin provocar molestias evidentes, lo que retrasa su diagnóstico y aumenta el riesgo de complicaciones graves.

Especialistas advierten que esta condición se presenta cuando se acumula exceso de grasa en las células del hígado. Aunque en etapas iniciales puede parecer inofensiva, en algunos pacientes progresa hacia inflamación crónica, fibrosis, cirrosis e incluso cáncer hepático.

El problema está estrechamente relacionado con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado y el sedentarismo. Sin embargo, también puede presentarse en personas que no consumen alcohol o que aparentemente se consideran sanas.

De acuerdo con expertos en salud, muchos casos se detectan de manera incidental durante estudios de laboratorio o ultrasonidos solicitados por otras razones médicas, ya que la mayoría de los pacientes no experimenta síntomas específicos.

Una enfermedad silenciosa

La ausencia de señales claras es una de las principales preocupaciones de los especialistas. Mientras el daño hepático avanza, muchas personas continúan con sus actividades cotidianas sin sospechar que su hígado está siendo afectado.

Cuando aparecen síntomas, estos pueden incluir cansancio persistente, sensación de pesadez en la parte superior derecha del abdomen o malestar general, sin embargo, estas manifestaciones suelen surgir cuando la enfermedad ya presenta un grado mayor de avance.

La progresión del hígado graso puede llevar a una condición conocida como esteatohepatitis, caracterizada por inflamación y daño celular. Con el tiempo, este proceso favorece la formación de cicatrices en el tejido hepático, fenómeno conocido como fibrosis.

Si la fibrosis continúa avanzando, puede desarrollarse cirrosis, una enfermedad irreversible que altera el funcionamiento normal del hígado y aumenta el riesgo de insuficiencia hepática y cáncer.

Detección temprana

Los especialistas coinciden en que la mejor estrategia para combatir el hígado graso es la prevención, así que mantener un peso saludable, realizar actividad física de manera regular, controlar los niveles de glucosa y colesterol, así como reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, son medidas fundamentales.

Asimismo, recomiendan acudir a revisiones médicas periódicas, especialmente en personas con obesidad, diabetes o antecedentes de enfermedades metabólicas.

Aunque el hígado graso puede revertirse en etapas tempranas mediante cambios en el estilo de vida, el diagnóstico oportuno es clave. Por ello, los expertos insisten en no subestimar esta enfermedad que, pese a no causar dolor ni síntomas evidentes durante años, puede derivar en consecuencias graves para la salud.