MUNDIAL 2026

El enemigo invisible del Mundial 2026

Lluvias intensas en CDMX y Guadalajara, calor extremo en Monterrey y humedad en varias sedes de Estados Unidos perfilan un Mundial 2026 marcado por fenómenos meteorológicos que pondrán a prueba la resistencia física de los futbolistas y la logística del torneo

Mundial 2026.Créditos: Canva
Escrito en VIDA SANA el

El Mundial 2026 no sólo enfrentará a las mejores selecciones del planeta, pues de acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las condiciones meteorológicas extremas previstas para México, Estados Unidos y Canadá podrían convertirse en uno de los mayores desafíos de la competencia que se disputará del 11 de junio al 19 de julio.

Las proyecciones climáticas de organismos meteorológicos de los tres países anfitriones anticipan lluvias torrenciales, inundaciones urbanas, olas de calor y altos niveles de humedad que podrían afectar tanto el rendimiento de los jugadores como la operación de los partidos.

Según la información difundida por la UNAM, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió sobre la posible formación de un episodio de El Niño durante el verano de 2026 en el Hemisferio Norte, fenómeno que podría modificar los patrones de temperatura y precipitación en toda Norteamérica y aumentar la frecuencia de eventos meteorológicos extremos.

La OMM explica que El Niño ocurre cuando aumenta la temperatura superficial del océano en las regiones central y oriental del Pacífico ecuatorial, alterando la circulación atmosférica global. Sumado al cambio climático, este fenómeno incrementa el riesgo de temperaturas récord, lluvias intensas y sequías prolongadas.

La infografía difundida por especialistas muestra un panorama contrastante: Vancouver enfrentaría un verano particularmente húmedo y lluvioso; Monterrey podría registrar temperaturas cercanas a los 38 grados Celsius; mientras que ciudades estadounidenses como Miami, Houston y Dallas tendrían altas probabilidades de experimentar olas de calor secas o extremadamente húmedas.

Lluvias e inundaciones amenazan sedes mexicanas

Mientras el norte de México enfrenta temperaturas extremas asociadas a una intensa onda de calor, el centro y sur viven de lleno la temporada de lluvias y ciclones tropicales.

La UNAM destaca que la tormenta tropical Boris ya provoca lluvias torrenciales en el Pacífico mexicano y que sus bandas nubosas alcanzan el centro del país, incluida la ciudad de México, donde se jugará el partido inaugural.

Aunque las temperaturas previstas para la capital oscilan entre 15 y 30 grados Celsius, los especialistas advierten que el principal problema podría ser la movilidad urbana. Los pronósticos contemplan chubascos intensos y tormentas eléctricas capaces de provocar encharcamientos e inundaciones, especialmente en las zonas más vulnerables del sur de la ciudad.

En Guadalajara, otra de las sedes mexicanas, las lluvias también podrían marcar el desarrollo de varios encuentros de fase de grupos. Investigaciones previas realizadas por especialistas de la Universidad de Guadalajara han identificado cientos de puntos susceptibles a inundaciones.

De acuerdo con el investigador Luis Valdivia Ornelas, basta una precipitación de 15 milímetros en una hora para generar encharcamientos importantes debido a la gran cantidad de superficies impermeables existentes en la ciudad, situación que incrementa el riesgo de afectaciones durante jornadas de lluvia intensa.

Monterrey, por su parte, enfrentaría un desafío distinto. Los modelos climáticos contemplan lluvias ocasionales, pero el principal riesgo sería el calor extremo. Las temperaturas podrían alcanzar hasta 38 grados Celsius, acompañadas de altos niveles de humedad que elevarían significativamente la sensación térmica.

Cuando el calor deja de ser sólo una molestia

La información retomada por la UNAM recoge las explicaciones del doctor Miguel García Guerrero, especialista en la relación entre ciencia y deporte, quien advierte que la humedad extrema representa uno de los escenarios más peligrosos para los atletas de alto rendimiento.

Cuando la humedad ambiental se aproxima al 100%, el aire se encuentra prácticamente saturado de vapor de agua. En esas condiciones, el sudor pierde su capacidad de evaporarse y, por lo tanto, deja de enfriar eficazmente al cuerpo.

El especialista explica que la evaporación es el principal mecanismo natural para regular la temperatura corporal. Sin embargo, cuando este proceso se bloquea, el organismo continúa produciendo sudor sin lograr disipar el calor acumulado.

La consecuencia puede ser una rápida pérdida de agua y electrolitos esenciales, provocando calambres musculares, agotamiento por calor, náuseas, mareos e incluso desmayos.

Este escenario preocupa en ciudades como Miami, Houston, Atlanta y Dallas, donde los pronósticos apuntan a temperaturas superiores al promedio histórico combinadas con niveles extremos de humedad.

Canadá y Estados Unidos también enfrentarán condiciones inéditas

Las previsiones de Environment Canada indican que 2026 podría ubicarse entre los años más cálidos registrados en la historia del país.

En Vancouver, una de las sedes mundialistas, se espera un verano más húmedo y lluvioso de lo habitual. Aunque las temperaturas no alcanzarían los extremos observados en otras ciudades, la persistencia de precipitaciones podría generar retos operativos para el torneo.

En Estados Unidos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) prevé un verano excepcionalmente cálido. Ciudades del oeste y centro del país, como Los Ángeles, San Francisco y Kansas City, podrían enfrentar condiciones más secas de lo normal y una expansión de los periodos de sequía.

Los especialistas advierten que estas condiciones incrementan el riesgo de estrés térmico en los deportistas, especialmente durante partidos disputados en horarios de máxima radiación solar.

Ante este panorama, la FIFA ya contempla medidas especiales para proteger a los jugadores. Entre ellas destacan pausas obligatorias de hidratación de tres minutos durante cada tiempo de juego, suministro constante de bebidas con electrolitos y el uso de estadios techados o con sistemas de climatización en algunas sedes.

Además, la evolución tecnológica de los uniformes deportivos también jugará un papel relevante. Los tejidos modernos están diseñados para favorecer la evaporación del sudor y mejorar la ventilación corporal, ayudando a reducir los efectos del calor extremo.

A poco más de un año del arranque de la Copa del Mundo, la ciencia y la meteorología coinciden en una advertencia: además de enfrentar a sus rivales sobre la cancha, las selecciones deberán prepararse para competir bajo algunas de las condiciones climáticas más exigentes que se recuerden en la historia de los mundiales.