El tenista alemán Alexander Zverev vive con diabetes tipo 1 desde los cuatro años, una condición que durante gran parte de su carrera mantuvo en privado y que ahora coloca como parte central de su historia dentro y fuera de las canchas.
El propio jugador ha señalado que durante su infancia y adolescencia recibió mensajes que ponían en duda la posibilidad de competir al más alto nivel con esta enfermedad, sin embargo, decidió continuar con su desarrollo deportivo con el respaldo de su familia.
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“Que la diabetes no imponga límites a tus sueños” es el mensaje principal que Zverev transmite.
¿Qué es la diabetes tipo1?
La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina, hormona que permite que la glucosa ingrese a las células para generar energía. Sin este proceso, el azúcar se acumula en la sangre, lo que puede provocar complicaciones graves si no se mantiene bajo control.
De acuerdo con Mayo Clinic, esta condición suele aparecer en la infancia o adolescencia, aunque también puede desarrollarse en adultos, y hasta el momento no tiene cura. Su tratamiento se basa en la administración de insulina, el monitoreo constante de la glucosa y ajustes en la alimentación y el estilo de vida.
Entre los síntomas más comunes se encuentran sed excesiva, necesidad frecuente de orinar, fatiga, pérdida de peso sin causa aparente y visión borrosa, los cuales pueden presentarse de forma repentina.
En el ámbito deportivo, el control de la enfermedad representa un reto adicional, debido a que la actividad física intensa puede modificar los niveles de glucosa en sangre, lo que obliga a un seguimiento permanente antes, durante y después de la competencia.
Hoy en día hay desarrollos tecnológicos que buscan mejorar el tiempo en rango de glucosa y ofrecer mayor estabilidad, incluso durante el descanso nocturno, con el objetivo de que las personas con diabetes puedan mantener sus actividades cotidianas con menor riesgo de descompensaciones.
Otras complicaciones
La diabetes tipo 1 también puede derivar en complicaciones a largo plazo si no se controla adecuadamente, entre ellas enfermedades cardiovasculares, daño renal, afectaciones en la vista, neuropatías y problemas en las extremidades.
En el caso de atletas de alto rendimiento, el control de la diabetes representa un desafío adicional, ya que la actividad física intensa puede provocar variaciones en los niveles de glucosa, lo que obliga a una supervisión constante antes, durante y después de la competencia.
¿Cómo se diagnostica la diabetes tipo 1?
El diagnóstico suele ser sencillo ya que se determina por un valor de glucosa en sangre claramente elevado (habitualmente superior a 200 mg/dl).
Los nuevos métodos de monitorización continua de glucosa en el espacio intersticial constituyen un gran avance en el manejo de estos pacientes. Por medio de una técnica mínimamente invasiva, como es insertar un sensor en la pared anterior del abdomen, se obtienen valores de glucosa durante aproximadamente 72 h ininterrumpidamente. Este sistema permite valorar las fluctuaciones glucémicas con el fin de mejorar el control metabólico.
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