AMAR

¿Se puede aprender a amar?

Cuando amamos, buscamos encontrar en el otro un refugio que nos brinde certidumbre, así como sensaciones de satisfacción, explica la psicología

Una de las claves para entender el amor es reconocer que no es algo incontrolable ni externo a nosotros.
Amar.Una de las claves para entender el amor es reconocer que no es algo incontrolable ni externo a nosotros.Créditos: Canva
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El amor es una de las experiencias más profundas y complejas que los seres humanos pueden vivir. Sin embargo, muchos se preguntan si es algo que simplemente ocurre o si es posible aprender a amar. La respuesta es más compleja de lo que parece, ya que el amor, al igual que otras conductas como dormir, caminar o reír, también es una conducta, una acción que podemos aprender, practicar y mejorar a lo largo del tiempo, según la psicología.

¿Se puede aprender a amar?

Sara Villoria García, psicóloga de Nexo Psicología Aplicada, señala que en psicología, se entiende por conducta todo aquello que podemos observar, ya sea a través de gestos, acciones o incluso pensamientos y emociones internas. Amar no es una excepción: es una conducta que involucra tanto actos físicos como emociones y pensamientos, los cuales pueden volverse visibles para los demás a través de nuestras palabras y gestos. 

El amor es, por tanto, una acción que desencadena otras muchas y que se manifiesta en nuestra interacción con los demás, influida por una serie de variables tanto personales como ambientales.

Una de las claves para entender el amor es reconocer que no es algo incontrolable ni externo a nosotros. No es un destino predeterminado cuando amamos. Más bien, el amor es una conducta que nosotros mismos ejecutamos, con el objetivo de establecer una relación emocional con otra persona. 

A lo largo de nuestra vida, desarrollamos un conjunto de emociones, pensamientos y deseos que nos llevan a conectar con los demás de maneras diversas, ya sea en relaciones de pareja, familiares o de amistad. El ser humano es por naturaleza un ser social, y esta necesidad de vinculación es uno de los motores fundamentales detrás del amor. 

Buscamos la seguridad y el placer, dos elementos esenciales en nuestras relaciones afectivas. Cuando amamos, buscamos encontrar en el otro un refugio que nos brinde certidumbre, así como sensaciones de satisfacción. Sin embargo, para que una relación amorosa sea sana, es fundamental que se logre un equilibrio entre ambas necesidades, adaptándose a las circunstancias.

Una de las claves para entender el amor es reconocer que no es algo incontrolable ni externo a nosotros. Crédito: Canva.

Factores que influyen en nuestra capacidad de amar

De acuerdo con esta psicóloga, el primer aspecto a considerar es el aprendizaje a lo largo de nuestra vida. Las experiencias previas, como las relaciones que hemos formado y cómo las hemos valorado, juegan un papel fundamental. Además, los modelos familiares y sociales que hemos tenido desde pequeños, como nuestros padres o hermanos, también son cruciales en el desarrollo de nuestras creencias sobre el amor y sobre nosotros mismos.

Este aprendizaje puede ser tanto positivo como negativo. A veces, adquirimos creencias erróneas o mitos sobre el amor, como la idea de que “el amor es sufrimiento” o “mi felicidad depende de mi pareja”. Estas creencias, aunque pueden ser profundamente arraigadas, no siempre corresponden a la realidad y pueden dificultar nuestras relaciones. Aprender a reconocer y modificar estos patrones puede ser esencial para mejorar nuestra capacidad de amar.

En última instancia, señala, el amor es una habilidad que se puede desarrollar. Todos somos capaces de aprender a amar mejor, de mejorar nuestra comunicación y gestión emocional. Lo que realmente hace que alguien se sienta amado son las conductas reforzantes, esos gestos pequeños y constantes que transmiten cariño y afecto. El amor no es solo un sentimiento, sino una serie de acciones que deben ser sostenidas y claras, con un compromiso de mostrar afecto de manera constante.

Para amar de manera saludable, primero debemos aprender a amarnos a nosotros mismos. El amor propio es la base de cualquier relación, ya que nos permite reconocer nuestra valía y no esperar que otra persona sea la fuente de nuestra felicidad. Amar implica bienestar, placer y salud psicológica, no sufrimiento ni miedo. Por ello, al aprender a amar, también aprendemos a ser felices, tanto con nosotros mismos como con los demás.

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