SALUD DEL OÍDO

Enfermedad de Ménière, el trastorno del oído interno que desafía el diagnóstico

Dr. Corvera: Los síntomas de la enfermedad de Ménière se originan por una acumulación excesiva de líquido en el oído interno, zona conocida como “laberinto”

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La enfermedad de Ménière, aunque puede manifestarse en personas de cualquier edad, su incidencia es mayor entre adultos de 40 a 60 años.Se trata de una afección del oído interno que altera la audición y el equilibrio. Su diagnóstico suele ser complejo, debido a que a menudo se confunde con otras patologías auditivas. 

La enfermedad de Ménière genera episodios intensos de vértigo, zumbidos en el oído (tinnitus), disminución de la audición y sensación de presión o congestion en el oído. Aunque generalmente afecta un solo oído, en algunos casos puede comprometer ambos.

Los síntomas de la enfermedad de Ménière se originan por una acumulación excesiva de líquido en el oído interno, zona conocida como “laberinto”. Este incremento en la presión daña las células encargadas de transmitir al cerebro las señales normales relacionadas con el equilibrio y la audición.

El origen del padecimiento y cómo tratarlo

La enfermedad de Ménière podría tener múltiples causas, algunas identificadas y otras aún bajo investigación, las cuales pueden presentarse de manera independiente o conjunta. Entre las hipótesis más aceptadas destaca su posible relación con alteraciones en los vasos sanguíneos, similares a las que provocan migrañas.

Asimismo, se ha planteado que este trastorno del oído interno podría estar asociado con infecciones virales, alergias o respuestas autoinmunes. Es incorrecto atribuir la enfermedad de Ménière a una sola causa, ya que cada paciente presenta condiciones particulares y el principal desafío médico consiste en identificar el origen específico del padecimiento en cada caso.

Aunque la enfermedad de Ménière aún no tiene cura definitiva, existen diversos tratamientos que permiten reducir y controlar sus síntomas, de acuerdo con el diagnóstico de cada paciente. Algunos medicamentos ayudan a enfrentar las crisis más incapacitantes del padecimiento, principalmente aquellas relacionadas con mareos intensos o vértigo. En el ámbito alimenticio, reducir el consumo de sal y utilizar diuréticos puede contribuir al control de los episodios de mareo. Asimismo, se recomienda limitar la ingesta de cafeína, chocolate y alcohol, ya que estas sustancias suelen agravar los síntomas.

Cuando los tratamientos convencionales no logran aliviar adecuadamente los síntomas de la enfermedad, existen alternativas quirúrgicas que van desde procedimientos para disminuir la presión en el oído interno hasta intervenciones destinadas a controlar el vértigo, como la laberintectomía y la oclusión de canales semicirculares.

En cualquier caso, un diagnóstico certero y a tiempo del padecimiento es la clave para tratarlo de forma adecuada.