DISPOSITIVOS MÉDICOS

México apuesta por los dispositivos médicos

Primera Convención Nacional de Dispositivos Médicos de Canifarma: una nueva era para el sector

dispositivos medicos.Créditos: Canva
Escrito en OPINIÓN el

Puerto Vallarta, Jalisco.- Después de décadas de operar a la sombra del sector farmacéutico, la industria de dispositivos médicos en México encontró en Puerto Vallarta su propio escenario.

Del 2 al 5 de junio de 2026, Canifarma celebró su Primera Convención Nacional de Dispositivos Médicos, un evento que no fue sólo una reunión de especialistas, sino el inicio formal de un reposicionamiento estratégico que el sector lleva años reclamando. El presidente de dicha cámara, Guy Jean Savoir, resumió con precisión dicho escenario: "Por primera vez, en más de seis décadas, los dispositivos médicos tienen nombre propio en la denominación institucional de la Cámara y ahora también su propia Convención Nacional".

El escenario no podía ser más propicio. México es hoy el quinto exportador mundial de dispositivos médicos, con un mercado que supera los 8 mil millones de dólares anuales y una fuerza laboral de más de 150 mil profesionales altamente calificados. El Plan México reconoce al sector como estratégico para el Estado. Y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha señalado que el sector tiene el potencial de crecer entre 3 y 4 veces antes de 2030. Las condiciones están dadas. La pregunta que recorrió cada mesa de la convención fue una: ¿qué va a hacer la industria con esa oportunidad?

Un mundo que ya no existe

La conferencia magistral del analista internacional Mauricio Meschoulam estableció el contexto con una frase que se convirtió en referencia obligada de la convención: "El mundo en el que las empresas construyeron sus estrategias hace cinco años ya no existe". La interdependencia económica ya no garantiza estabilidad cuando entra en juego la seguridad nacional. Las potencias compiten por el control de cuellos de botella geopolíticos —el Estrecho de Ormuz, el Mar Rojo, Taiwán, el Canal de Panamá— y la industria de dispositivos médicos depende críticamente de semiconductores, sensores y tierras raras que cruzan precisamente esas rutas vulnerables.

La lectura para el sector es directa: las disrupciones ya no son eventos excepcionales, sino variables permanentes que deben incorporarse a la planeación estratégica de las empresas. En ese marco, el panel sobre la revisión del T-MEC añadió urgencia al diagnóstico. México duplicó sus exportaciones de dispositivos médicos en cinco años —de alrededor de 10 mil millones a más de 20 mil millones de dólares—, pero en algunas líneas de producto el contenido nacional apenas alcanza el 15 o 20 por ciento. Si las reglas de origen se endurecen, y todo indica que así será, el sector enfrentará un reto mayúsculo. La tarea es clara: fortalecer cadenas de suministro locales antes de que cambien las reglas del juego.

Deuda con el talento e innovación

Dos conversatorios que sacudieron consciencias fueron los dedicados al capital humano y a la innovación tecnológica. En el primero, Jaime Cervantes, de VITALMEX, fue frontal: "La industria mantiene una visión extractivista del talento." Durante años, el sector esperó que las universidades adivinaran sus necesidades. Ese modelo ya no funciona. El Tecnológico Nacional de México —con 254 sedes y 41 por ciento de los ingenieros del país— y la Secretaría de Educación Pública (SEP) presentaron una oferta educativa concreta, lista para co-diseñarse con las empresas. Lo que falta es que la industria se comprometa con la misma intensidad: abriendo plantas a estudiantes, participando en el diseño curricular e invirtiendo de forma sistemática en formación.

La mesa de innovación fue igualmente reveladora. México exporta a mercados altamente exigentes y cumple estándares internacionales, pero sigue siendo, en lo fundamental, una plataforma de manufactura. El diseño, la propiedad intelectual y el mayor valor agregado se generan fuera; los productos regresan con un sobreprecio considerable. El antídoto existe: el Vitacor, primer dispositivo de soporte vital diseñado íntegramente en Latinoamérica, demuestra que la innovación propia es posible. Requirió 22 años de inversión sostenida y un equipo de 15 investigadores —un recordatorio de que el camino hacia la creación de valor propio exige paciencia y compromiso de largo plazo.

Un anuncio concreto reforzó el camino: la UNAM presentó la creación de un consorcio universitario de dispositivos médicos que integra cinco facultades y cuatro institutos trabajando de manera coordinada. La infraestructura de innovación está disponible. Queda pendiente que la industria decida aprovecharla.

El Regulador, la economía y el legislativo: alineación inédita

La mesa que los organizadores identificaron como, el conversatorio más importante, de la convención reunió a tres actores: Giota Panopoulou, comisionada de Fomento Sanitario de COFEPRIS; Javier Dávila Torres, director general de Planeación de la Secretaría de Economía; y el senador Emmanuel Reyes Carmona, presidente de la Comisión de Economía del Senado. La articulación simultánea de estos tres actores en torno a la agenda del sector no tiene precedente reciente.

Cofepris presentó su estrategia en dos olas. La primera fue la simplificación: de más de 300 trámites se redujo a aproximadamente 125, y los requisitos promedio por trámite bajaron de 14 a 7. La segunda ola es la digitalización, orientada a transformar a la agencia de administradora de rezago crónico a gestora eficiente de flujos, con priorización por riesgo e impacto. Panopoulou también anunció el avance hacia un modelo de confianza regulatoria y vigilancia post-mercado, con un ejemplo concreto: el acuerdo con ANVISA (Brasil), por el que ambas agencias reconocen mutuamente sus inspecciones y aprobaciones. El principio es poderoso: un trámite rezagado no es sólo burocracia, es un producto que no llega al mercado y un paciente sin acceso.

Desde la Secretaría de Economía, Dávila Torres presentó el Plan México como carta de navegación de la política económica, con el sector de dispositivos médicos como uno de sus pilares explícitos. Advirtió sobre una ventana de tiempo limitada: entre 2024 y 2028, México tiene la oportunidad de aprovechar la reconfiguración de cadenas globales y el fenómeno del nearshoring. Perder esa ventana significaría ceder terreno de muy difícil recuperación.

El senador Reyes Carmona, por su parte, se comprometió públicamente a incrementar el presupuesto de COFEPRIS y apoyar su modernización, e informó sobre reformas de propiedad industrial que ya han generado un crecimiento del 9% en patentes mexicanas —un avance significativo frente al histórico donde sólo 5 de cada 100 patentes en México correspondían a nacionales. Anunció además la presentación de una iniciativa para crear el Día Nacional de los Dispositivos Médicos, reconocimiento simbólico y político que mantendría al sector en la agenda legislativa y mediática.

Compromisos y Conclusiones: la agenda que viene

La Convención no cerró con aplausos protocolarios, sino con una agenda de compromisos distribuidos entre todos los actores. La industria asumió co-diseñar programas educativos con TecNM y SEP, establecer convenios con el consorcio universitario de la UNAM, participar activamente en las mesas de trabajo con autoridades sanitarias e implementar sistemas de gestión alineados con ISO 13485 y las guías del IMDRF. En este sentido, Isabel Gracia, de UNIPREC, fue directa al respecto: "La solución no vendrá de esperar a que 'papá gobierno y mamá patria' actúen; son los industriales quienes deben acercarse a la academia y hacer que las cosas sucedan."

Cuatro lecciones centrales definen el horizonte del sector:

  1. El contexto complejo llegó para quedarse. La adaptabilidad es condición de supervivencia, no virtud diferenciadora.
  2. Los aliados institucionales están disponibles y con voluntad genuina. Los canales con TecNM, SEP, UNAM, Secretaría de Salud y Economía están abiertos. El reto es usarlos con constancia, enfoque técnico y propósito.
  3. La agenda de innovación sigue siendo una deuda. Infraestructura, talento y experiencia manufacturera existen; lo que falta es la decisión colectiva de pasar de la maquila a la creación de valor propio —de la manufactura a la mentefactura.
  4. Las herramientas regulatorias son palancas, no frenos. IMDRF, MDSAP, NOMs actualizadas y los mecanismos de confianza regulatoria internacional pueden, bien utilizados, abrir mercados y acortar tiempos.

Los tres actores de la mesa final coincidieron en una lectura histórica: México vive una "etapa de oro" para el sector de dispositivos médicos. El reconocimiento como sector prioritario, la alineación entre Cofepris, Economía y Senado, y el contexto favorable del nearshoring no convergen habitualmente. La ventana es 2024–2028.

El secretario de Salud, David Kershenobich, en mensaje grabado, lo dijo con claridad: "Sin diagnóstico no hay prevención, sin monitoreo no hay continuidad de la atención, y sin tecnología médica no existe la medicina moderna." Guy Jean Savoir cerró el círculo: “esta industria no sólo fabrica productos; es parte de la solución para construir un sistema de salud más fuerte, más eficiente y más innovador."

Puerto Vallarta fue el escenario del principio de una conversación que México ya no puede darse el lujo de postergar.