SALUD

Medicamentos, remedios herbolarios y suplementos: cómo usarlos de forma segura

El mercado de suplementos y productos “naturales” ha crecido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por redes sociales y publicidad engañosa

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Escrito en OPINIÓN el

El uso y consumo de medicamentos, remedios herbolarios y suplementos alimenticios, forma parte del día a día de millones de personas en México y el mundo. Desde tratamientos prescritos por médicos, hasta infusiones tradicionales o cápsulas vitamínicas de venta libre, todos conviven en el mercado de la salud y el bienestar. Sin embargo, no todos estos productos se encuentran regulados y supervisados por la autoridad sanitaria, ni pueden o deben consumirse libremente.

De acuerdo con la Ley General de Salud (LGS), el Estado mexicano es responsable de garantizar que los medicamentos e insumos para la salud cumplan con criterios de calidad, seguridad y eficacia, es ahí donde la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) funge como la autoridad encargada de regular, vigilar y sancionar su producción, distribución y comercialización.

Medicamentos: la regulación más estricta

En ese contexto, el marco normativo define a los medicamentos como sustancias o mezclas con efecto terapéutico, preventivo o para rehabilitación, las cuales que deben demostrar científicamente su eficacia y seguridad antes de obtener un registro sanitario. Este proceso implica estudios clínicos, evaluación de procesos de fabricación y control permanente de calidad en la producción.

La autoridad sanitaria, a través de la norma, también clasifica a los medicamentos en función de su forma de venta: aquellos que requieren receta médica -algunos incluso con retención obligatoria de la misma-. y los de libre venta, que pueden adquirirse sin prescripción, pero siempre en establecimientos o farmacias autorizadas.

Los médicos especialistas coinciden en que la prescripción debe ser individualizada, considerando la edad, condición clínica y posibles interacciones con otros fármacos. La automedicación, aun con productos de venta libre, puede representar riesgos, especialmente en personas con Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como Diabetes Mellitus (DM), Hipertensión Artterial (HTA) o la Enfermedad Renal Crónica (ERC).

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Herbolaria: tradición con marco legal propio

México cuenta con una larga tradición en el uso de plantas medicinales, práctica que hoy se encuentra reconocida y regulada por la Ley. En este segmento existen dos clasificaciones diferentes: medicamentos herbolarios y remedios herbolarios.

Los medicamentos herbolarios deben comprobar su eficacia terapéutica mediante evidencia científica publicada y cuentan con registro sanitario, similar al de los medicamentos convencionales, aunque su principio activo provenga de una cantidad específica del extracto o savia de una planta (raíz, tallo, hoja, flor, entre otros).

En ese caso, para identificar un medicamento herbolario de un producto milagro, los medicamentos herbolarios están registrados ante Cofepris y cuentan con una leyenda alfanumérica, por ejemplo: Reg. No. XXXP2023 SSA VI, donde la “P” permite identificar al medicamento herbolario y el “VI” indica la fracción clasificada para su prescripción.

En contraste, los remedios herbolarios se basan en el conocimiento tradicional y popular, por lo tanto, no se puede comprobar su eficacia terapéutica mediante evidencia científica y su regulación es más flexible, aunque deben cumplir con normas de etiquetado y buenas prácticas de fabricación establecidas por Cofepris y permiso sanitario.

Especialistas en salud advierten que, pese a su origen natural, los productos herbolarios no están exentos de efectos adversos ni de interacciones con medicamentos alopáticos. Por ello, recomiendan informar siempre al médico sobre su consumo, especialmente antes de cirugías o durante el embarazo.

Suplementos alimenticios, no son medicamentos

Uno de los mayores puntos de confusión para los consumidores es el papel de los suplementos alimenticios. La Ley General de Salud (LGS) los define como productos destinados a complementar la ingesta de alimentos, no a prevenir, tratar y, mucho menos curar enfermedades.

A diferencia de los medicamentos, los suplementos no requieren demostrar eficacia clínica antes de su venta, aunque sí deben cumplir requisitos de composición, etiquetado y publicidad. En este caso, la Cofepris prohíbe expresamente que estos productos atribuyan efectos terapéuticos o se presenten como alternativas a tratamientos médicos.

De acuerdo con especialistas en nutrición y medicina preventiva, los suplementos solo deberían recomendarse cuando existe una deficiencia comprobada, siempre bajo supervisión médica o nutricional.

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Riesgos del consumo sin orientación médica

El mercado de suplementos y productos “naturales” ha crecido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por redes sociales y publicidad engañosa. La Cofepris ha emitido múltiples alertas sanitarias por productos que contienen sustancias no declaradas o ingredientes farmacológicos ocultos.

El consumo excesivo o injustificado de suplementos puede provocar toxicidades, afectar órganos como hígado y riñones, o interferir con tratamientos médicos. La evidencia médica es clara: ningún suplemento sustituye una alimentación equilibrada ni un tratamiento prescrito por un especialista.

La recomendación clave: información y acompañamiento profesional.

Tanto la autoridad sanitaria como los profesionales de la salud coinciden en un mensaje central: informarse es clave para proteger la salud. Verificar que los productos cuenten con etiquetado correcto, no promuevan “curas milagro” y consultar siempre con un médico o nutriólogo antes de consumirlos son medidas fundamentales.

En un país donde conviven la medicina moderna y la tradición herbolaria, el reto no es elegir entre una u otra, sino utilizarlas de manera responsable, informada y segura, siempre con base en la evidencia científica y respetando el marco legal vigente.

En conclusión, la calidad de los medicamentos convencionales y los medicamentos y remedios herbolarios es un pilar fundamental para garantizar su seguridad y eficacia. Cada etapa de producción, desde la investigación hasta el almacenamiento y la distribución, debe cumplir con estrictos estándares que protejan la salud y refuercen la confianza de los consumidores.

Impulsar la excelencia en la calidad no solo significa cumplir con las normas, sino demostrar un compromiso ético permanente con el bienestar en donde el papel de los consumidores es promover con responsabilidad la no automedicación y el consumo, siempre bajo prescripción y vigilancia médica.