La conductora Linet Puente volvió a poner el foco en los riesgos de las cirugías de senos tras revelar que una mamoplastia de reducción se complicó durante más de siete horas, debido a problemas en la irrigación sanguínea que pusieron en riesgo el tejido del pezón
"Fueron 7 horas de cirugía, hubo un par de complicaciones y ya se estaba necrosando el pezon. Es posible que me hayan puesto un implante más grande que del que necesitaba y como era exceso de piel, yo necesitaba un implante más grande para abarcar más, ahora, después de 10 años se debe cambiar porque empieza a contracturar", dijo en una emisión de Ventaneando.
Aunque se trata de una intervención frecuente, la manipulación de grasa, piel y tejido mamario- incluida la recolocación del pezón- puede comprometer el flujo sanguíneo y cuando esto ocurre, existe riesgo de necrosis, una complicación grave derivada de la falta de oxígeno en los tejidos.
De acuerdo con el cirujano plástico Gustavo Sordo, la reducción mamaria es una de las cirugías más “agradecidas”, ya que ayuda a eliminar molestias como dolor de espalda, cuello, contracturas musculares, irritaciones cutáneas e incluso cefaleas asociadas al peso excesivo del busto.
Sin embargo, dichos beneficios no excluyen los riesgos propios del procedimiento ni las complicaciones que pueden surgir durante o después de la operación.
Complicaciones que pueden aparecer
En procedimientos con implantes, puede desarrollarse contractura capsular, una reacción del cuerpo que genera un tejido cicatricial alrededor de la prótesis, endureciendo la mama y alterando su forma, en algunos casos requiriendo una nueva intervención.
En el caso de la mamoplastia de reducción, uno de los momentos más delicados es la recolocación de la areola y el pezón. Según el doctor Sordo, cuando el busto presenta un descolgamiento importante, es necesario elevar estas estructuras, lo que puede afectar la circulación sanguínea.
Este escenario incrementa el riesgo de necrosis en la piel o en la areola, especialmente en pacientes fumadoras, ya que el tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos. Por ello, el especialista recomienda suspender el consumo de cigarro al menos semanas antes de la cirugía para reducir complicaciones.
Asimismo, factores como la obesidad pueden influir en una recuperación más complicada, al igual que el incumplimiento de cuidados postoperatorios.
Adicional a ello, están los riesgos inherentes a cualquier cirugía:
- Infección: Puede ocurrir si no se siguen las recomendaciones postoperatorias adecuadas.
- Sangrado excesivo: Aunque es raro, en algunos casos puede producirse sangrado durante o después de la operación.
- Apertura de puntos: Durante la recuperación, los puntos pueden abrirse, especialmente si no se cuidan adecuadamente.
- Seroma: Se trata de la acumulación de líquido en el área de la cirugía, que generalmente se resuelve con drenajes en un aumento de pecho.
