La primera convocatoria de la Compra Consolidada de Medicamentos para 2027-2028 ya fue publicada, pero especialistas consideran que el proceso todavía enfrenta importantes desafíos para garantizar que los medicamentos lleguen de manera oportuna a los hospitales y a los pacientes.
El director general del Instituto Farmacéutico México (INEFAM), Enrique Martínez, el presidente de la Asociación Mexicana para Distribución Institucional (ASMEDIS), José Luis García Rodríguez, y el secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, Éctor Jaime Ramírez Barba, coincidieron en que el nuevo modelo de adquisición aún presenta retos que deberán resolverse para evitar que se repitan los problemas registrados en años anteriores.
Mientras el legislador cuestionó el retraso con el que inició el proceso y criticó la decisión de incorporar el logotipo del Gobierno de México en los medicamentos, Enrique Martínez puso el énfasis en los retos logísticos, los adeudos con la industria farmacéutica y la necesidad de fortalecer la operación para garantizar el suministro.
Para García Rodríguez, uno de los principales desafíos es la falta de infraestructura y experiencia de Laboratorios y Reactivos de México (Birmex) en procesos de compra consolidada y abasto de medicamentos, los tiempos apretados para que la industria cumpla con las entregas, los adeudos que se siguen arrastrando de licitaciones pasadas y que además a inicios del 2027 se prevé que arranque el servicio universal de salud, que por sí mismo implicará nuevos retos.
Asimismo, criticó que tras siete meses de mesas de trabajo, el gobierno no incluyó en la licitación las reglas en materia regulatoria, financiera y técnica que se habían pactado con la industria. En su lugar, se publicó un sistema binario basado únicamente en el precio más bajo, generando una gran incertidumbre que podría derivar en juntas de aclaraciones "maratónicas".
Juan de Villafranca, presidente Ejecutivo de la Asociacion Mexicana de Laboratorios Farmaceuticos (AMELAF), fue más optimista sobre la compra consolidada 2027-2028, al señalar que si bien están apretados los tiempos, sí les dan margen de maniobra para cumplir con las entregas en enero del próximo año si se da el fallo en septiembre u octubre. Además, destacó que la licitación por tratado, lo cual quiere decir que únicamente aquellos países que están bajo tratado comercial con México pueden participar, lo que les brinda un piso más parejo.
"Y al final de cuentas quien va a decir si la licitación fue buena o no es el paciente. Si llega el medicamento en tiempo y forma al paciente fue un éxito. Tenemos que poner al paciente por delante. Eso se nos olvida", enfatizó.
El proceso más grande de la compra consolidada y los retos para Birmex
En entrevista con Sumédico, Enrique Martínez explicó que la convocatoria publicada por Birmex corresponde al primero de al menos cuatro procedimientos que se llevarán a cabo para adquirir medicamentos y otros insumos para la salud.
Detalló que esta primera etapa comprende 766 claves de medicamentos genéricos, principalmente oncológicos y antiinfecciosos, además de alrededor de 30 a 40 claves de patente o fuente única, aspecto que, dijo, deberá aclararse durante la junta de aclaraciones.
"Esta es la primera de al menos cuatro convocatorias que se estarán publicando. Es el proceso más grande en términos de volumen, con 3 mil 566 millones de piezas", afirmó.
Explicó que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) concentrará más del 60% de las piezas licitadas; Birmex, alrededor del 25.5%, y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) cerca del 10%.
Martínez destacó que uno de los principales cambios es que Birmex no solo será el organismo encargado de conducir la licitación, sino también de representar a las instituciones adheridas al IMSS-Bienestar, hospitales regionales e institutos nacionales para concentrar la recepción y distribución de medicamentos.
"Birmex no solamente sale convocando el proceso de compra, también va a ser la única ventanilla para atender el abasto de las instituciones que representa y hay que dimensionar esa responsabilidad", señaló.
Sin embargo, advirtió que todavía existen dudas sobre la capacidad logística para cumplir con esa tarea.
"Son más de 400 puntos de entrega entre unidades médicas y almacenes. No nos queda plenamente claro que se tenga la capacidad para atender una operación de esa magnitud", dijo.
Para José Luis García, el nuevo rol de Birmex como consolidador y contratante representa un desafío crítico, debido a que la institución carece de la infraestructura técnica, operativa y administrativa necesaria para gestionar los ingresos y pagos a proveedores.
Esto abre una nueva preocupación para la industria farmacéutica, ya que además de los adeudos pendientes del IMSS Bienestar por compras consolidadas anteriores, ahora se coloca a Birmex como la nueva institución que hará las adquisiciones y eso genera incertidumbre.
"Se va quedar una deuda de estos ejercicios de los proveedores en el IMSS Bienestar que está en el limbo y ahora vamos a generar un nuevo deudor que se llama Birmex", sin que cuente con plataformas para generar órdenes de suministro o procesar pagos de manera eficiente, criticó.
El director del INEFAM coincidió en que otra de las preocupaciones son los pagos pendientes a los proveedores. Indicó que, de acuerdo con la información más reciente disponible, los adeudos con la industria farmacéutica rondan los 5 mil millones de pesos, principalmente asociados al IMSS-Bienestar.
"Viene una nueva convocatoria, pero todavía no se han terminado de resolver los adeudos con la industria. Eso genera presión porque ahora los compromisos serán todavía mayores", sostuvo.
Añadió que las empresas deberán mantener los precios ofertados durante 2027 y 2028, cumplir con nuevas exigencias documentales y responder a una logística más compleja.
Retrasos pueden presionar la cadena de suministro
Martínez explicó que el calendario contempla la junta de aclaraciones el 23 de julio, la presentación de propuestas el 5 de agosto y la publicación de las adjudicaciones durante septiembre.
No obstante, consideró que las dudas que presente la industria podrían modificar esas fechas.
"Entre más se retrasen los resultados de la compra, mayor será la presión sobre la logística, la distribución, las importaciones y toda la cadena de suministro", advirtió.
En ese contexto, Éctor Jaime Ramírez Barba señaló que el proceso ya presenta un retraso respecto a los tiempos originalmente previstos, lo que, a su juicio, complica que los medicamentos comiencen a entregarse en los plazos anunciados por el Gobierno.
García Rodríguez señaló que el retraso en la licitación aprieta peligrosamente los tiempos de producción. Explicó que licitar en agosto es el "peor momento", ya que coincide con el cierre por vacaciones de las plantas de materias primas en Europa, de donde proviene gran parte de los insumos. Esto deja a los laboratorios en un escenario "muy justo" para cumplir con las entregas de enero.
Hasta cuatro proveedores por cada medicamento
La convocatoria incorpora el mecanismo de abasto simultáneo, mediante el cual una misma clave podrá adjudicarse hasta a cuatro proveedores, siempre que la diferencia entre el precio del primero y el cuarto no sea superior al 10%.
Para Martínez, esta medida puede fortalecer el suministro. “No es un mecanismo nuevo; ya se ha utilizado anteriormente y ayuda a disminuir el riesgo de desabasto, siempre que exista un incentivo suficiente para que todos los proveedores cumplan”, explicó.
Otro de los aspectos que preocupa a la industria es la obligación de incorporar el escudo nacional y la leyenda “Gobierno de México” en los medicamentos destinados al sector público.
Martínez advirtió que este requisito representa costos adicionales para los fabricantes.
"Ese etiquetado ex profeso eleva los costos y el riesgo es que después no se consuman los volúmenes contratados. Ya hemos visto contratos que apenas alcanzan el 40% de ejercicio y eso puede dejar a la industria con medicamentos que ya no puede colocar en el mercado privado e incluso enfrentar caducidades", alertó.
Por su parte , Éctor Jaime Ramírez Barba criticó la medida al considerar que el Gobierno pretende utilizar los medicamentos con fines propagandísticos.
"La presidenta ha defendido la inclusión del logotipo del Gobierno argumentando que sirve para combatir el robo y la reventa de medicamentos, pero ese argumento es falso", afirmó.
El legislador sostuvo que, si realmente existiera interés por combatir ese delito, se habrían aprobado las iniciativas para endurecer las sanciones contra el robo, la falsificación y la venta ilegal de medicamentos.
Para Enrique Martínez, el éxito de esta compra consolidada no deberá medirse únicamente por el número de contratos adjudicados o por los ahorros obtenidos, sino porque los medicamentos lleguen efectivamente a quienes los necesitan.
"El medicamento puede estar en un almacén o incluso en una unidad médica, pero eso no significa que finalmente llegue al paciente. Ahí sigue existiendo un problema de trazabilidad que no se ha terminado de resolver, particularmente entre Birmex y el IMSS-Bienestar", indicó.
Al respecto, José Luis García Rodríguez señaló que a la compra consolidada 2027-2028 se suma otro desafío: el arranque del Servicio Universal de Salud en enero de 2027, con el que se prevé que todo los ciudadanos puedan ser atendidos en cualquier institución de salud, sin necesidad de ser derechohabientes.
Sin embargo, García Rodríguez descartó un riesgo inminente de desabasto para el próximo año. Esto se debe a que instituciones como el IMSS y el ISSSTE se anticiparon a los posibles retrasos de Birmex y ampliaron sus contratos vigentes con proveedores para cubrir el primer semestre de 2027.
Gracias a esta planeación interna, estas dependencias mantienen el control operativo y financiero de su cadena de suministro, mitigando el impacto de la falta de tiempo en la nueva licitación.
