Los medicamentos adquiridos por las instituciones públicas de salud tendrán una identificación impresa directamente en sus empaques como parte de una estrategia para combatir el robo, desvío y reventa de productos comprados con recursos públicos, anunció la presidenta Claudia Sheinbaum.
La medida, que se implementará de manera gradual y cuya meta es consolidarse hacia 2027, busca cerrar una de las vías que actualmente permite que medicamentos destinados a hospitales, clínicas y centros de salud terminen comercializándose de forma ilegal en establecimientos privados.
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De acuerdo con la mandataria, el esquema actual es vulnerable debido a que la identificación de los medicamentos suele colocarse mediante calcomanías o leyendas poco visibles y que pueden retirarse fácilmente.
"Que venga impreso en la caja es para que no haya robo del medicamento y después se venda en otra farmacia", explicó durante la conferencia matutina.
La presidenta detalló que actualmente algunos medicamentos cuentan con una etiqueta o impresión que indica su origen público, pero ésta suele encontrarse en zonas poco visibles del empaque, lo que facilita prácticas indebidas dentro de la cadena de suministro.
"Hoy tienen una calcomanía que se pone o tienen un impreso así como traen la caducidad que especifica que este medicamento es gratuito y está muy escondido”, señaló.
Según explicó, esta condición puede favorecer que medicamentos entregados a centros de salud sean retirados de manera irregular, se eliminen las marcas de identificación y posteriormente sean vendidos como productos comerciales.
"Se presta a que una persona tome los medicamentos que llegan a un centro de salud, los recoja y se los lleve a otra farmacia, les quitan la calcomanía y los venden y se benefician de una compra del Estado”, afirmó.
Industria farmacéutica participa en rediseño del etiquetado
La nueva estrategia requerirá ajustes en los procesos de producción y empaque de los medicamentos que abastecen al sistema público, por lo que el gobierno federal ya trabaja con la industria farmacéutica para incorporar esta identificación desde la fabricación de los productos.
La idea es que la leyenda quede integrada de manera permanente en las cajas y envases y no solo vía calcomanía, dificultando su alteración o eliminación una vez que los medicamentos ingresen a la red pública de distribución.
"El objetivo es que ya venga impreso "este medicamento es gratuito y pertenece al sector salud" y esto está trabajado con todas las empresas farmacéuticas”, dijo la presidenta Sheinbaum.
La presidenta negó que la iniciativa tenga fines de propaganda pero se busca transparentar el origen de los medicamentos. "No se quiere hacer propaganda, pero queremos que sepan que los medicamentos vienen del sector salud, que fueron comprados con el recurso público”.
En mayo pasado, el doctor y diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba denunció presuntas irregularidades en el proceso de adquisición y distribución de medicamentos del gobierno federal, al señalar que se pretende utilizar más de 6 mil millones de piezas médicas como herramienta de propaganda política.
Reveló que entre los requisitos de imagen institucional se contempla incluir ilustraciones vinculadas a la identidad gráfica del Gobierno de México, específicamente la figura de “la joven mexicana”, utilizada en campañas oficiales de la actual administración.
