Antes de 1887, no existía una sola mujer médica en todo México, fue hasta que, en ese año, Matilde Montoya empezó a trazar el camino para miles de mujeres tras convertirse en la primera mujer médica del país. Actualmente, un 46% de personas ocupadas como médicos son mujeres, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), pero el camino no ha sido fácil. Así lo relatan para SuMédico cuatro mujeres médicas líderes en su área.
Desde pequeñas, supieron que querían dedicar su vida a la medicina, pues tenían pasión por ayudar a otros a mejorar su salud.
“Suena trillado, pero siempre quise hacerlo por el simple hecho de ayudar a otros, es una profesión muy noble que me ha dejado muchas satisfacciones personales”, dice la doctora Irlanda Alvarado, neumóloga pediatra adscrita al Departamento de Fisiología Respiratoria en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER).
La familia también tuvo una gran influencia en la decisión de estas especialistas de dedicarse a la medicina, pues tenían el deseo de curar los males de sus familias, así fue el caso de la doctora Gabriela Ortega, presidenta de la Academia Mexicana de Dermatología.
“Mi abuelita padecía artritis reumatoide y sufría mucho, así que siempre quería curarla. De hecho, me decía todo el tiempo ‘mi doctorcita’ y eso me motivó mucho, además de poder ayudar a otras personas. Si volviera a nacer, sin duda volvería a ser médico”, relata.
La doctora Sandra Muñoz López, expresidenta del Consejo Mexicano de Reumatología, siempre estuvo rodeada de temas médicos, pues en su familia había miembros dedicados a la enfermería, la química y la medicina en general, así que desde pequeña estuvo en laboratorios y hospitales. “Ver la retribución que tenían a las personas y cómo les cambiaban la vida si llegaban con algún dolor sin duda me motivó”.
Retos de las mujeres en la medicina
Si bien las doctoras sabían desde pequeñas que querían dedicar su vida a la medicina, el camino no fue fácil, pues al ser mujeres, enfrentaron comentarios despectivos de otros doctores y de las personas que buscaban atención médica.
“Desafortunadamente algunas personas, incluso tus propios compañeros, te consideran con menos capacidades o inferior por ser mujer. Era común que los pacientes me dijeran ‘señorita’ a pesar de que me presentaba como doctora mientras que, a un enfermero, camillero o cualquier hombre del personal médico si le decían doctor”, señala Irlanda Alvarado.
La doctora Sandra Muñoz también se enfrentó a esos comentarios, pues señala que en general la sociedad tenía estas falsas ideas de que la mujer no puede retribuir a la salud igual que los hombres. Además, en su servicio social se dio cuenta que una mujer joven dedicada a la medicina es difícil que genere confianza. Por otro lado, en su trayectoria ha visto que las mujeres médicas hacen un doble trabajo, pues deben compaginar su vida profesional con el cuidado de los hijos y el hogar.
“Otra cuestión es que como mujer puedes ser blanco fácil de acoso por médicos de mayor jerarquía o que digan que si tomas un puesto importante, es porque te acostaste con alguien y no por tus habilidades”, agrega la doctora Alvarado.
En sus inicios, la doctora Gabriela Ortega recuerda que había muy pocas mujeres estudiando medicina y por ello, era común que compañeros hicieran comentarios despectivos como “tú no puedes”, así que había que estudiar más para destacar. “El machismo estaba muy arraigado en esa época y era muy difícil”, menciona.
“Había maestros que te decían ‘a ver doctorcita, si es cierto que estudió’, eso me parecía muy ofensivo, pero también me dio el coraje de esforzarme doble para demostrar que no era una doctorcita, sino que un día iba a ser una médica importante”, agrega la experta.
Un cambio de paradigma para las mujeres en la medicina
Afortunadamente, el papel de la mujer en la medicina ha cambiado mucho, porque ahora llenan las aulas de las universidades cada vez más y tienen mayor respeto, autoridad e inclusión, asegura la doctora Ortega. “Ya es buen visto que una mujer sea médico, antes se creía que no podían ni terminar la carrera”.
“Las mujeres médicas somos líderes de opinión, alguien que destaca y que hace escuchar su voz”, enfatiza.
Sandra Muñoz señala que cada vez más mujeres también ocupan puestos directivos y en su área, en reumatología, también es común verlas dando clases, haciendo investigación y tomando decisiones. “Es común estar a la par con los compañeros hombres y trabajar en conjunto para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, menciona.
Por su parte, la doctora Irlanda Alvarado menciona que en las ramas de la medicina donde antes solo se veían hombres, ahora las mujeres han tomado un papel importante, como en la traumatología, la ortopedia y la cirugía.
“En general me llena de orgullo ver a más mujeres en puestos de jefatura que antes solo se daban a los hombres”, refiere.
Futuro de las mujeres en la medicina ¿Qué falta por hacer?
Desde el punto de vista de la doctora Gabriela Ortega, los cambios que ella desea para las mujeres en la medicina ya se están viendo y son muy alentadores. “Como presidenta de la Academia Mexicana de Dermatología puedo decir que la mayoría de quienes estamos en esta institución somos mujeres, bien preparadas y con el futuro de la medicina en nuestras manos”.
Sin embargo, aun queda mucho por hacer, pues desde la perspectiva de la doctora Irlanda Alvarado, es necesario trabajar para que las mujeres médicas no sufran acoso laboral ni sexual, que no sean discriminadas solo por su género y que todas se sientan libres de ejercer su profesión en el área médica que deseen.
“La medicina es difícil, pero si tienen la vocación y el humanismo de querer ayudar a los demás, sigan su sueño, con dedicación y mucho estudio pueden lograrlo en diferentes áreas de la salud”, aconseja la doctora Sandra Muñoz a otras niñas y mujeres que quieran dedicarse a la medicina.
La doctora Irlanda Alvarado enfatiza que la ciencia no tiene género, pero la historia ha sido escrita por valientes mujeres que desafiaron los límites y expandieron su conocimiento, así que este 8M y todos los días, debemos conmemorarlas, incluyendo a médicas, investigadoras y científicas.
“Como dijo Marie Curie: ‘nada en la vida debe ser temido, solo comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos’. Que la pasión por la medicina y la ciencia siga iluminando el camino de la salud y el conocimiento”, señala.
El Día de la Mujer, desde la perspectiva de la doctora Gabriela Ortega, no debe verse como una celebración, sino como una lucha por tener derechos y voz, para seguir siendo mujeres que destaquen y pueden tomar decisiones.
“Luchemos por un mundo donde seamos socialmente iguales y totalmente libres, siempre unidas”, concluye la doctora Muñoz López.
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