Durante 22 años, el señor Francisco recorrió las calles de la Ciudad de México al volante de una ambulancia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), trasladando a pacientes en estado crítico. Sin embargo, en 2024, los papeles se invirtieron: Francisco, de 71 años, sufrió un infarto agudo al miocardio.
Tras ser sometido a un cateterismo y la colocación de un stent para abrir sus arterias, Francisco fue derivado a la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Centro (UMFRC). Allí comenzó un proceso que no solo buscaba sanar su cuerpo, sino devolverle la confianza en su propia capacidad física.
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¿En qué consiste la rehabilitación cardiaca?
La rehabilitación cardiaca es un proceso integral y multidisciplinario diseñado para que el paciente recupere su funcionalidad de forma segura. Según la doctora Guillermina Alicia Vázquez Lara Santoyo, médica de la UMFRC, el tratamiento no es igual para todos; comienza con una evaluación exhaustiva realizada por un equipo de cardiólogos, fisioterapeutas, enfermeros, psicólogos y médicos rehabilitadores.
El programa que transformó la salud de Francisco consta de etapas clave:
- Evaluación de capacidad: Se analizan estudios previos para determinar cuánto esfuerzo puede realizar el paciente sin riesgo.
- Entrenamiento progresivo: Francisco completó cuatro semanas de terapia. Las primeras dos se centraron en el acondicionamiento físico mediante bicicleta ergométrica y ejercicios de calistenia.
- Circuito de caminata: En las últimas dos semanas, se incorporó al paciente a circuitos de marcha para ampliar su capacidad funcional.
- Continuidad en el hogar: Se fomenta que los pacientes realicen caminatas diarias de 20 a 60 minutos en casa, lo que permite mantener los avances logrados en la clínica.
¿A quiénes se recomienda este programa?
Este servicio está dirigido primordialmente a derechohabientes que han enfrentado eventos cardiovasculares graves, como un infarto agudo al miocardio, o que han pasado por procedimientos quirúrgicos como el cateterismo. Es especialmente relevante para pacientes que, además del problema cardiaco, presentan comorbilidades como diabetes mellitus, hipertensión y dislipidemia, factores que requieren una supervisión médica estrecha durante el ejercicio.
Los beneficios: Más allá del esfuerzo físico
El impacto de la rehabilitación es medible y profundo. Desde 2022, el IMSS ha atendido a más de 330 pacientes, de los cuales más del 90 por ciento ha mostrado mejoras objetivas en su tolerancia al ejercicio.
- Mejora en la capacidad funcional: Los especialistas miden el progreso en METs (unidades de medida de esfuerzo); la mayoría de los pacientes mejora al menos un MET tras el tratamiento.
- Reducción de síntomas: Pacientes como Francisco refieren sentir menos cansancio y una mayor capacidad para tolerar cargas de trabajo físico.
- Acompañamiento emocional: El programa ofrece un enfoque humanista, generando un ambiente de confianza entre el personal médico y los beneficiarios, lo cual es vital para superar el miedo post-infarto.
Hoy, Francisco pedalea con más fuerza y camina con mayor seguridad. "Yo me he sentido mucho mejor", afirma el exoperador de ambulancias, quien ahora invita a otros adultos mayores a no descuidar su salud y acudir a las unidades del IMSS para recibir atención oportuna. La rehabilitación cardiaca demuestra que, tras un infarto, es posible no solo sobrevivir, sino recuperar la calidad de vida.
