Parecen una alternativa al cigarro porque no producen humo y no contienen hojas de tabaco, pero las bolsitas de nicotina concentran una sustancia altamente adictiva y pueden representar un riesgo para la salud, particularmente cuando se utilizan de manera frecuente.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) advierte sobre estos productos y su capacidad para generar adicción. Son pequeños sobres que se colocan entre la encía y el labio, donde la nicotina se absorbe a través de la mucosa bucal y pasa rápidamente al torrente sanguíneo y se comercializan en presentaciones que van de 1.5 hasta 30 miligramos de nicotina por bolsa.
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Para dimensionar la cantidad, la COFEPRIS señala que un cigarrillo convencional suele aportar al torrente sanguíneo entre 1 y 2 miligramos de nicotina.
Con esta referencia, una bolsa de mayor concentración puede representar una cantidad de nicotina muy superior a la que llega a la sangre tras fumar un solo cigarro.
La comparación sirve para dimensionar la concentración, aunque no significa que una bolsa produzca exactamente el mismo efecto o daño que fumar un número determinado de cigarrillos, ya que la absorción depende de distintos factores.
Por su parte, la American Cancer Society (ACS) explica que esta sustancia estimula la liberación de dopamina en el cerebro y es la principal responsable de la adicción asociada con los productos que contienen nicotina.
El problema empieza en la boca
Las bolsitas permanecen en contacto directo con la encía y la mucosa de la boca mientras liberan nicotina. De acuerdo con la American Cancer Society, su uso puede relacionarse con irritación y retracción de las encías, caries, boca seca y dolor o molestias en la boca.
El doctor Kedar Kirtane, oncólogo médico, integrante de la American Society of Clinical Oncology y especialista del Moffitt Cancer Center, señaló que algunas de estas bolsitas pueden contener sustancias químicas potencialmente dañinas, entre ellas formaldehído y metales pesados como níquel y cromo.
Para los especialistas en cáncer de cabeza y cuello, la exposición constante de la mucosa oral es uno de los puntos que más preocupa, aunque no está demostrado que estos productos causan cáncer.
¿Aumentan el riesgo de cáncer?
La American Cancer Society explica que las bolsitas de nicotina son productos relativamente nuevos y que la investigación disponible todavía es limitada y para conocer si existe un aumento del riesgo de cáncer será necesario observar qué ocurre después de años de exposición.
Kirtane advierte que los efectos a largo plazo de la exposición durante la infancia y adolescencia serán fundamentales para determinar si existe un daño tóxico que pueda traducirse en enfermedades años después.
La ausencia de combustión puede hacer que estos productos sean menos dañinos que fumar cigarrillos en determinados aspectos. La FDA, por ejemplo, determinó en 2025 que algunas bolsitas autorizadas para su comercialización presentaban un menor riesgo para la salud que otros productos de tabaco, aunque menor riesgo no significa riesgo cero.
Los efectos no se limitan a la boca.
La nicotina puede aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial, además de afectar los vasos sanguíneos. La ACS también señala un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular asociado con la exposición a nicotina.
Entre otros efectos se encuentran náuseas, dolor de cabeza, mareos, hipo y malestar estomacal. También se han señalado posibles efectos sobre la salud mental, incluidos síntomas de ansiedad y depresión.
