Erling Haaland, delantero de la selección de Noruega y uno de los protagonistas del Mundial 2026, incorporó a su preparación física un método basado en la biomecánica deportiva, una disciplina que analiza el movimiento del cuerpo, la generación de fuerza y la eficiencia muscular para mejorar el rendimiento y reducir el riesgo de lesiones.
El futbolista ha trabajado con el especialista libanés en biomecánica John Haddad, quien estudia la mecánica corporal de los atletas para optimizar aspectos como la explosividad, la aceleración y la coordinación de movimientos dentro de la cancha.
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Aunque el desempeño de un futbolista depende de múltiples factores como la técnica, la condición física y la estrategia de juego, la biomecánica se ha convertido en una herramienta utilizada por equipos profesionales para entender cómo se mueve un atleta y cómo puede aprovechar mejor sus capacidades físicas.
De acuerdo con el Hospital General de Massachusetts Brigham, la biomecánica deportiva "estudia el movimiento de los atletas y las fuerzas internas y externas que genera o actúan sobre el cuerpo durante la práctica deportiva".
La institución explica que esta disciplina permite analizar desde la forma en que un jugador corre, salta o cambia de dirección, hasta la manera en que sus músculos y articulaciones responden durante la actividad física.
La ciencia detrás de cada movimiento
La biomecánica es un campo científico que aplica principios de la física y la mecánica al movimiento de los seres vivos. En el deporte, su objetivo es estudiar la relación entre el cuerpo del atleta, las fuerzas que intervienen y el entorno en el que desarrolla su actividad.
Las evaluaciones biomecánicas permiten identificar patrones de movimiento ineficientes, medir fuerzas de rotación en las articulaciones, detectar desequilibrios musculares y monitorear cambios relacionados con la fatiga.
Según Beth Wilcox, doctora en medicina deportiva e investigadora del Centro de Rendimiento e Investigación Deportiva del Hospital General de Massachusetts Brigham, "los equipos deportivos profesionales han reconocido el valor de las aplicaciones biomecánicas en el deporte, y muchos cuentan ahora con biomecánicos a tiempo completo en su plantilla".
La especialista señala que estudiar el movimiento de los atletas puede aportar información para desarrollar su potencial y mejorar su rendimiento.
"Estudiar cómo se mueven los atletas, ya sean profesionales experimentados o aficionados que empiezan, puede proporcionar valiosas lecciones que ayudan a desarrollar su potencial y a mejorar su rendimiento exponencialmente", afirmó Wilcox.
Del análisis del movimiento a la prevención de lesiones
Uno de los principales usos de la biomecánica en el deporte profesional es la prevención de lesiones. A través del análisis de movimientos específicos, los especialistas pueden detectar factores de riesgo, como una mala técnica al aterrizar después de un salto, una sobrecarga en determinadas articulaciones o desequilibrios musculares que pueden afectar el desempeño del deportista.
El Hospital General de Massachusetts Brigham explica que estas evaluaciones ayudan a "controlar la fatiga y medir la mejora en la calidad del movimiento del atleta durante la rehabilitación".
En deportes de alta exigencia como el futbol, donde los jugadores realizan aceleraciones, frenadas y cambios de dirección constantes, analizar la mecánica corporal permite diseñar programas de entrenamiento más específicos.
Tecnología para medir la capacidad de un atleta
La biomecánica moderna combina la observación del movimiento con herramientas tecnológicas capaces de registrar detalles que no pueden identificarse a simple vista.
Entre los equipos utilizados se encuentran los sistemas de captura de movimiento en 3D, cámaras de alta velocidad, plataformas de fuerza, sensores portátiles y estudios de actividad muscular mediante electromiografía.
Estas tecnologías permiten medir variables como velocidad, aceleración, fuerza aplicada contra el suelo y coordinación entre diferentes grupos musculares.
El análisis de estos datos ayuda a entrenadores y especialistas médicos a ajustar técnicas deportivas, mejorar la eficiencia del movimiento y desarrollar estrategias de recuperación.
Además, la biomecánica también participa en el diseño de equipamiento deportivo, como calzado, ropa especializada y dispositivos de protección, al estudiar la relación entre el atleta y los elementos que utiliza durante la práctica deportiva.
Pero el uso de la biomecánica no se limita al futbol, también es aplicada en disciplinas como atletismo, béisbol, baloncesto y deportes adaptados, donde el análisis del movimiento puede marcar diferencias en el rendimiento.
Para los entrenadores, esta ciencia ofrece información para identificar técnicas poco eficientes, fortalecer áreas de debilidad y desarrollar programas de acondicionamiento físico personalizados.
