Ver espuma en la orina suele generar preocupación, pero no siempre significa que exista un problema de salud y es que, en algunos casos puede tratarse de una situación normal, relacionado con la velocidad al orinar o con una leve deshidratación. Sin embargo, cuando la espuma aparece de manera persistente durante varios días o se acompaña de otros síntomas, los especialistas advierten que podría ser la primera manifestación de una enfermedad renal.
De acuerdo con especialistas de Northwestern Medicine, la espuma suele producirse cuando el chorro de orina sale con mucha fuerza o cuando existe una alta concentración de ciertas sustancias, principalmente proteínas. Aunque esto puede ocurrir de forma ocasional sin representar un riesgo, la persistencia del síntoma amerita una valoración médica.
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Los expertos señalan que es importante distinguir entre espuma y burbujas: las burbujas suelen ser grandes, transparentes y desaparecen rápidamente al descargar el inodoro, mientras que la espuma es blanca, abundante y permanece durante más tiempo, incluso después de jalar la palanca.
No siempre es grave, pero tampoco debe ignorarse
De acuerdo con Mayo Clinic, existen causas completamente benignas que pueden provocar orina espumosa; entre ellas destacan la deshidratación, que concentra la orina; un flujo urinario muy rápido o con mucha presión; e incluso residuos de productos limpiadores dentro del inodoro que generan espuma al entrar en contacto con la orina.
Sin embargo, cuando esto se presenta de forma repetitiva puede indicar la presencia de proteinuria, es decir, proteínas en la orina, una alteración que suele asociarse con daño en los filtros naturales de los riñones.
Asimismo, enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes pueden deteriorar progresivamente la función renal y favorecer la pérdida de proteínas a través de la orina. También existen otros padecimientos relacionados con este síntoma, como la enfermedad renal crónica, infecciones urinarias no diagnosticadas e incluso algunas alteraciones como la eyaculación retrógrada, en la que parte del semen pasa hacia la vejiga.
Los especialistas también señalan que enfermedades autoinmunes como el lupus pueden afectar directamente a los riñones y provocar este tipo de manifestaciones, por lo que recomiendan no restar importancia al síntoma cuando persiste.
Señales de alerta que requieren atención médica
Los médicos recomiendan acudir a consulta si la espuma aparece en todas o casi todas las micciones durante varios días, aumenta progresivamente o se acompaña de otros signos como hinchazón en piernas, tobillos o alrededor de los ojos, fatiga constante, pérdida del apetito o alteraciones en la presión arterial.
El riesgo es mayor en personas con antecedentes de diabetes, hipertensión o enfermedad renal, ya que estos padecimientos incrementan la probabilidad de desarrollar daño en los riñones sin presentar síntomas evidentes durante las primeras etapas.
Para determinar el origen del problema, el médico puede solicitar un análisis general de orina para detectar proteínas, sangre u otras alteraciones. Dependiendo de los resultados, también podrían requerirse estudios de sangre, un ultrasonido renal o, en casos específicos, una biopsia para evaluar el estado del tejido renal.
Además de la espuma, especialistas de Cleveland Clinic advierten que existen otros cambios en la orina que también deben ser motivo de consulta. Entre ellos destacan un color rojizo o marrón oscuro, olores intensos o desagradables que persisten durante varios días y cualquier modificación importante en su aspecto habitual.
Aunque algunos cambios pueden relacionarse con la alimentación, ciertos medicamentos o una hidratación insuficiente, cuando son persistentes es indispensable descartar enfermedades de las vías urinarias o de los riñones.
Para mantener una buena salud renal, los especialistas recomiendan mantenerse bien hidratado, controlar la presión arterial y los niveles de glucosa, evitar la automedicación con antiinflamatorios o antibióticos y realizar revisiones periódicas, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad renal.
