Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, utilizados para el tratamiento de la obesidad, podrían ofrecer un beneficio adicional más allá de ayudar a perder peso: reducir de manera importante la inflamación crónica del organismo, un factor estrechamente relacionado con el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Así lo revela un metaanálisis presentado durante el Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026), organizado por la Federación Mundial de Obesidad (WOF) en la ciudad de México, donde investigadores del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez analizaron la evidencia disponible sobre estos tratamientos.
El estudio, encabezado por el doctor Mario Cesar Torres Chávez, reunió los resultados de 10 ensayos clínicos controlados y aleatorizados que incluyeron a 23 mil 652 adultos sin diabetes tratados con agonistas del receptor GLP-1 exclusivamente para el manejo de la obesidad.
Los hallazgos muestran que estos medicamentos lograron una reducción aproximada del 45% en los niveles de proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP), un biomarcador ampliamente utilizado para medir la inflamación sistémica y considerado un predictor independiente del riesgo cardiovascular.
Inflamación: vínculo entre obesidad y enfermedades del corazón
Los especialistas explicaron que la obesidad no solo implica un exceso de grasa corporal, sino que también genera un estado de inflamación crónica de bajo grado que favorece el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, como hipertensión, infartos, insuficiencia cardíaca y otros trastornos cardiovasculares.
La proteína C reactiva de alta sensibilidad permite medir esa inflamación persistente y cuando sus niveles permanecen elevados, aumenta la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares.
El análisis encontró que el efecto antiinflamatorio varió según la condición clínica de los participantes; la mayor reducción de inflamación, cercana al 48%, se observó en personas con obesidad acompañada de otras enfermedades cardiometabólicas relacionadas con el exceso de peso.
En quienes presentaban insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), la disminución fue de aproximadamente 38%, mientras que en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida la reducción fue similar.
Los investigadores también compararon dos de los medicamentos más utilizados de esta familia, semaglutida y tirzepatida, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas entre ambos en cuanto a su capacidad para reducir la inflamación.
El beneficio más allá de bajar de peso
Los autores destacaron que los resultados sugieren que los agonistas GLP-1 ejercen un efecto antiinflamatorio que podría explicar parte de los beneficios cardiovasculares observados en estudios previos.
"En adultos sin diabetes, la terapia con agonistas del receptor GLP-1 se asocia con una reducción sólida de la inflamación sistémica, reflejada por la disminución de esta proteína utilizada como marcador para medir la inflamación", señalaron los investigadores.
Añadieron que "la magnitud de este efecto antiinflamatorio depende del estado clínico basal de los pacientes, siendo el efecto mayor en individuos con afecciones relacionadas con la obesidad y menor, aunque aún significativo, en sujetos con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada y enfermedad cardiovascular establecida".
Los especialistas indicaron que estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la reducción de la inflamación constituye uno de los mecanismos responsables de los beneficios cardiovasculares de los agonistas GLP-1, independientemente del control de la glucosa o de la pérdida de peso, aunque subrayaron que aún se requieren nuevos ensayos clínicos para determinar con precisión cuánto contribuye este efecto antiinflamatorio a la disminución de eventos cardiovasculares.
