Tanto los profesionales de la salud como la población general en México mantienen actitudes estigmatizantes hacia las personas con obesidad, así lo revela una investigación pionera publicada en la revista científica The Lancet Regional Health Americas y presentada en el marco del Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026). Este estudio, el primero de gran alcance sobre el tema en el país, destaca cómo estos sesgos varían dependiendo de si la persona que los manifiesta vive o no con sobrepeso u obesidad.
El estudio, liderado por la doctora Verónica Vázquez-Velázquez y el profesor Stuart Flint, analizó a 3,859 participantes mexicanos para evaluar sus percepciones y conocimientos sobre la obesidad. Los resultados arrojan datos preocupantes sobre la percepción del peso en el entorno clínico y social:
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- Mayor estigma en profesionales sin obesidad: Los profesionales de la salud que no tienen sobrepeso ni obesidad (PS-NoSO) registraron las puntuaciones de estigma más elevadas.
- Sesgo interiorizado: La población general que vive con obesidad (PG-SO) mostró el nivel más alto de sesgo interiorizado, lo que significa que las personas aplican el estigma hacia sí mismas, resultando en una desvalorización personal basada en su peso corporal.
- Mitos sobre el autocontrol: Existe una creencia profundamente arraigada de que el peso depende principalmente del control personal. Incluso cuando se reconoce la obesidad como una enfermedad, la falta de motivación y autodisciplina se citan como las principales causas de la ganancia de peso, minimizando factores como la resistencia biológica.
- Género y edad: Las mujeres tienden a interiorizar el estigma con mayor intensidad, aunque esta tendencia suele disminuir conforme aumenta la edad.
El impacto en la salud: El miedo a ser juzgado
El estigma no es solo una cuestión de percepción, sino que tiene consecuencias directas en la salud pública. El estudio revela que 4 de cada 5 personas con obesidad evitan ir al médico por temor a ser juzgadas. Además, el 52% de los pacientes se siente juzgado por los médicos debido a su peso, un 40% ha retrasado o evitado la atención médica necesaria en el último año y menos de la mitad de los pacientes percibe que los profesionales de la salud los escuchan con atención o respeto.
Fuera del consultorio, el 80% de las personas con obesidad ha sufrido burlas y un 30% reporta haber sido víctima de discriminación injusta, frecuentemente por parte de su propia familia y entorno social.
Fomentar la empatía
Ante este panorama, los investigadores enfatizan que el conocimiento científico por sí solo no basta para cambiar el comportamiento; es fundamental fomentar la empatía y la sensibilidad cultural. Las recomendaciones principales de los especialistas que realizaron la investigación incluyen:
- Reforma educativa: Es urgente integrar educación formal sobre la obesidad en los planes de estudio de las facultades de medicina y programas de residencia, donde actualmente este contenido es escaso.
- Campañas de educación pública: Implementar campañas que aumenten la comprensión sobre los factores biológicos y sistémicos que influyen en el peso, desafiando el mito de que la obesidad es simplemente una cuestión de fuerza de voluntad.
- Políticas inclusivas: Desarrollar políticas de salud que identifiquen y corrijan los sesgos implícitos desde etapas tempranas de la formación profesional y fomenten entornos de atención compasivos e inclusivos.
- Cuestionar ideales de delgadez: Combatir los ideales sociales que asocian la delgadez con el éxito y la disciplina, ya que refuerzan la discriminación independientemente del estado de salud real de las personas.
Los autores del estudio concluyen que, sin estos cambios estructurales, el estigma seguirá alejando a las personas de la atención médica necesaria, agravando la crisis de obesidad que enfrenta México.
