CÁNCER

El cáncer que los médicos descubren cuando buscan otra cosa

Tumores de riñón, tiroides, pulmón e incluso hígado son detectados cada vez con mayor frecuencia durante estudios realizados por motivos completamente distintos

cáncer.Créditos: Canva
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Una caída, un dolor de espalda, una molestia abdominal o incluso una revisión médica de rutina pueden terminar revelando un diagnóstico inesperado: cáncer.

Especialistas señalan que una proporción importante de algunos tipos de tumores no se detecta porque el paciente presente síntomas relacionados con la enfermedad, sino porque aparecen de manera accidental durante estudios solicitados por otras razones.

A este fenómeno se le conoce como “hallazgo incidental” y ocurre cuando una tomografía, resonancia magnética, ultrasonido o radiografía identifica una lesión sospechosa mientras los médicos buscan una causa completamente diferente para los síntomas del paciente.

Los cánceres de riñón figuran entre los ejemplos más frecuentes. Muchos pacientes se someten a estudios de imagen por dolor lumbar, cálculos renales, traumatismos o molestias abdominales y, durante la exploración, los especialistas encuentran una masa renal que hasta ese momento no había provocado ninguna manifestación.

Algo similar ocurre con el cáncer de tiroides. El crecimiento en el uso de ultrasonidos y estudios de cuello ha permitido detectar pequeños nódulos que pasan inadvertidos durante años debido a que no generan dolor ni alteraciones visibles.

En el caso del pulmón, algunos tumores son identificados cuando una persona se realiza una tomografía por neumonía, una lesión deportiva o una evaluación cardiovascular. Lo mismo sucede con ciertos cánceres hepáticos que aparecen durante estudios solicitados para investigar hígado graso, alteraciones en pruebas de laboratorio o molestias digestivas.

Cuando el cáncer no da señales

Una de las razones por las que estos tumores suelen descubrirse por accidente es que pueden crecer lentamente y sin síntomas durante largos periodos.

El riñón, por ejemplo, tiene una gran capacidad funcional, por lo que una lesión puede desarrollarse sin afectar de forma evidente el funcionamiento del órgano. De igual manera, pequeños tumores pulmonares o hepáticos pueden pasar desapercibidos hasta que alcanzan un tamaño considerable.

Los especialistas explican que no todos los hallazgos incidentales resultan ser cáncer. De hecho, muchas lesiones detectadas durante estudios de imagen corresponden a quistes, nódulos benignos o alteraciones sin relevancia clínica.

Sin embargo, cuando existe sospecha de malignidad, estos hallazgos ofrecen una ventaja importante: permiten iniciar estudios y tratamientos antes de que aparezcan síntomas o complicaciones.

Diversas investigaciones han mostrado que los tumores detectados de forma incidental suelen encontrarse en etapas más tempranas que aquellos diagnosticados después de que el paciente desarrolla síntomas evidentes.

Esto puede traducirse en mayores opciones terapéuticas, procedimientos menos agresivos y mejores probabilidades de supervivencia.

Los especialistas subrayan que estos hallazgos no justifican realizar estudios de imagen indiscriminadamente a toda la población, pero sí evidencian la importancia de acudir a revisiones médicas periódicas y dar seguimiento a cualquier hallazgo reportado por los médicos.

En muchos casos, un estudio solicitado para descartar una causa aparentemente menor termina detectando una enfermedad grave en una fase temprana. Por ello, los oncólogos consideran que algunos de los diagnósticos más afortunados son precisamente aquellos que ocurren cuando nadie estaba buscando cáncer.