HIPERTENSIÓN ARTERIAL

El hábito que dispara la presión alta

El exceso de sal, el estrés y el sedentarismo pueden elevar la presión arterial sin causar síntomas visibles durante años

hipertensión arterial.Créditos: Canva
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La hipertensión arterial es considerada una de las enfermedades más silenciosas y peligrosas porque puede avanzar durante años sin provocar molestias evidentes. Sin embargo, especialistas alertan que algunos hábitos cotidianos pueden aumentar el riesgo de desarrollar presión alta y afectar órganos vitales como el corazón, el cerebro y los riñones.

Entre los principales factores se encuentra el consumo excesivo de sal en alimentos procesados, comida rápida y botanas. El sodio favorece la retención de líquidos y obliga al corazón a trabajar con mayor fuerza para bombear sangre, lo que eleva la presión arterial.

A esto se suman el sedentarismo, el estrés constante, el tabaquismo y el consumo frecuente de alcohol, hábitos que también están relacionados con problemas cardiovasculares.

Enemigo silencioso

La hipertensión suele avanzar sin síntomas claros, pero en algunos casos puede provocar dolor de cabeza, mareos, zumbido de oídos, visión borrosa o fatiga.

De acuerdo con especialistas en salud cardiovascular, muchas personas descubren que padecen hipertensión hasta que aparecen complicaciones graves como infartos, derrames cerebrales o insuficiencia renal.

Por ello, médicos recomiendan mantener actividad física regular, reducir el consumo de sal, dormir adecuadamente y acudir a revisiones médicas periódicas para monitorear la presión arterial.

Detectar la hipertensión a tiempo puede hacer una diferencia importante, ya que con cambios en el estilo de vida y tratamiento médico es posible controlar la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones.

Cuidado con este hábito

La reducción de la sal en la dieta es una de las medidas recomendadas en el Plan de Acción mundial para la prevención y control de las enfermedades no transmisibles (ENT) 2013-2030, aprobado por la 66ª Asamblea Mundial de la Salud, en donde además se establece una meta voluntaria para la reducción relativa del 30% en el consumo medio de sal/sodio en la población para el 2025, que es esencial para alcanzar el objetivo de reducir en un 25% la mortalidad prematura por ENT.

En el 2018, la OMS publicó la guía técnica SHAKE, concebida para ayudar a los Estados Miembros a elaborar, implementar y monitorear diversas estrategias encaminadas a reducir el consumo de sal en la población.

El exceso de sal en la dieta incrementa la presión arterial, causando aproximadamente el 30% de la prevalencia de hipertensión, y también se le ha vinculado con el cáncer de estómago, empeoramiento del asma, osteoporosis (huesos debilitados), cálculos renales, insuficiencia renal y la obesidad, ya que los alimentos salados causan sed, la que se quita consumiendo bebidas con un alto contenido de azúcar.

Según las estimaciones de la OMS, el consumo de sodio a nivel mundial es de 4310 mg (10.78 g de sal), muy por encima de la recomendación de no consumir más de 2000 mg de sodio (5 g de sal) al día.