El uso de terapias intravenosas o los ahora famosos sueros vitaminados fuera de entornos hospitalarios puede derivar en complicaciones graves si no se aplican bajo protocolos médicos adecuados, advirtió el doctor Alejandro Macías, quien alertó sobre su creciente oferta en espacios como spas, gimnasios y domicilios particulares.
El especialista explicó que, aunque estas terapias son fundamentales en la práctica clínica- por ejemplo, para tratar deshidratación o administrar medicamentos en pacientes críticos-, su uso implica riesgos debido a que el acceso venoso rompe las barreras naturales del organismo.
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“Cuando se introduce un tratamiento en una vena, se atraviesan mecanismos de defensa como la piel. Si el contenido está contaminado, entra directo al organismo, al corazón, y puede diseminarse por todo el cuerpo”, dijo.
El doctor Macías detalló que entre las complicaciones se encuentran infecciones, inflamación de la vena (flebitis), formación de coágulos que pueden derivar en trombosis pulmonar o cerebral, así como reacciones alérgicas, incluso a vitaminas. También advirtió sobre la sobrecarga de líquidos y alteraciones de electrolitos, especialmente en personas con enfermedades previas.
Destacó que las infecciones representan el mayor riesgo, ya que pueden desencadenar cuadros severos como choque séptico o falla multiorgánica si las sustancias administradas están contaminadas.
Sin embargo, pese a la posibilidad de riesgos y complicaciones, realizar esta práctica en hospitales, precisó, estos riesgos se minimizan mediante procedimientos estrictos, supervisión y buenas prácticas clínicas. Pero, fuera de estos entornos, el peligro aumenta al no existir controles adecuados.
“El problema es asumir riesgos en condiciones que no lo justifican. La terapia intravenosa se usa en medicina y puede salvar vidas en personas deshidratadas o cuando hay que poner medicamentos para levantar la presión arterial en personas graves, pero tiene sus riesgos. Cuando ponen un tratamiento dentro de una vena se atraviesa muchas barreras naturales de la inmunidad, la piel, los elementos físicos, químicos y celulares que detienen las infecciones, pero si va contaminado por una bacteria pues entra directo a organismo, al corazón y se puede regar a todo el cuerpo”, advirtió.
Industria en expansión
El auge de estas prácticas ocurre en paralelo al crecimiento de la industria del “wellness”. De acuerdo con Rafael Toledo, catedrático de la Universidad de Valencia, este sector —que incluye suplementos, curas alternativas y productos sin respaldo científico— alcanzó en 2023 un valor aproximado de 6.3 billones de dólares, frente a los 1.6 billones de la industria farmacéutica.
En este contexto, el doctor Macías señaló que las terapias intravenosas se han convertido en un negocio rentable al promocionarse como soluciones para la fatiga o la resaca, pese a que no existe justificación médica en personas sanas.
El especialista insistió en que estos procedimientos deben limitarse a situaciones clínicas donde el beneficio supera el riesgo, pero sobre todo, siempre bajo condiciones controladas.
