RESISTENCIA A LA INSULINA

Verrugas: alerta de resistencia a la insulina

Fricción, hormonas y hasta la genética influyen en la aparición de verrugas en la piel; especialistas recomiendan vigilar el azúcar en sangre y evitar remedios caseros

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Las verrugas cutáneas- también conocidas como “etiquetas” o acrocordones- no siempre están ligadas a la diabetes y aunque la resistencia a la insulina es uno de los factores más asociados, existen otras causas frecuentes que explican su aparición y que suelen pasar desapercibidas.

Entre ellas destaca la fricción constante, ya sea por la ropa ajustada, los pliegues de la piel o el uso de accesorios como collares y pulseras, pues el roce repetido favorece la formación de estas pequeñas protuberancias, sobre todo en cuello, axilas e ingles.

A esto se suman los cambios hormonales, particularmente durante etapas como el embarazo o la menopausia, así como la predisposición genética: si hay antecedentes familiares, es más probable desarrollarlas, además, la obesidad también juega un papel importante, ya que incrementa los pliegues cutáneos y, por lo tanto, la fricción.

El envejecimiento es otro factor clave, debido a que estas lesiones benignas se vuelven más comunes después de los 40 años, incluso algunos estudios han señalado posibles vínculos con el virus del papiloma humano (VPH), aunque no en todos los casos.

¿Por qué salen los acrocordones?

De acuerdo con la Clinica Rossi, los acrocordones surgen por una combinación de factores que aún no están completamente definidos, pero los estudios señalan varias causas asociadas:

Factores metabólicos:

  • Resistencia a la insulina y diabetes están fuertemente vinculados a su aparición.
  • Síndrome metabólico y obesidad aumentan la probabilidad debido a la formación de pliegues cutáneos y alteraciones hormonales.

Fricción y roce:

Se desarrollan principalmente en zonas de pliegues (cuello, axilas, ingles) donde hay contacto constante entre la piel o con la ropa. Aunque no son causados directamente por collares o prendas ajustadas, el roce persistente podría contribuir.

Edad y genética:

  • Son más frecuentes después de los 30-40 años, con mayor incidencia en mayores de 50.
  • Existe predisposición genética, especialmente en familias con antecedentes.

Cambios hormonales:

El embarazo y alteraciones metabólicas pueden estimular su crecimiento debido a fluctuaciones hormonales.

¿Se pueden prevenir?

De acuerdo con especialistas, no siempre es posible evitar su aparición, pero sí reducir el riesgo, pero mantener un peso saludable, usar ropa suelta y transpirable, y evitar la humedad en los pliegues de la piel son medidas básicas. También es fundamental controlar los niveles de azúcar en sangre, especialmente en personas con prediabetes o resistencia a la insulina.

Tener muchas verrugas cutáneas no es necesariamente un signo de alarma, pero sí puede ser una señal para revisar los niveles de glucosa y en cuanto a su eliminación, los especialistas advierten que los métodos caseros pueden provocar infecciones o cicatrices, por lo que lo más recomendable es acudir con un dermatólogo.