México se mantiene entre los países con mayor mortalidad infantil, con una tasa de 13.4 muertes por cada mil nacidos vivos en 2023, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Este indicador mide el número de fallecimientos de menores de un año por cada mil nacimientos y refleja las condiciones de salud, atención médica y bienestar de una población.
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Si bien existen diferencias entre países por criterios de registro- como edad gestacional o peso al nacer en casos prematuros-, la brecha evidencia desigualdades en el acceso a servicios de salud y calidad en la atención materno-infantil.
En contraste, países como Japón, Noruega o Islandia reportan tasas por debajo de 2 muertes por cada mil nacidos vivos, lo que muestra mejores condiciones en atención prenatal, infraestructura hospitalaria y seguimiento del recién nacido.
Falta de inversión en salud
El doctor Alejandro Macías advirtió que México seguirá registrando alta mortalidad infantil mientras no aumente la inversión en el sistema de salud.
Señaló que es clave fortalecer la atención de la mujer durante el embarazo, así como contar con hospitales dignos y equipados para atender al recién nacido y las urgencias obstétricas.
“El problema requiere tiempo, dinero y esfuerzo sostenido”, afirmó.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, en 2024 fallecieron 17,421 personas menores de un año en el país.
