ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA

La detección temprana salva vidas… ¿Qué es la oncología pediátrica?

Datos de la Secretaría de Salud en México indican que cada año se registran entre 5 mil y 6 mil nuevos casos de cáncer infantil en nuestro país y que la supervivencia de estos padecimientos es de alrededor del 56%

La oncología pediátrica, también conocida como oncología infantil, es una subespecialidad médica que atiende tumores y enfermedades malignas en personas menores de 18 años.
Cáncer infantil.La oncología pediátrica, también conocida como oncología infantil, es una subespecialidad médica que atiende tumores y enfermedades malignas en personas menores de 18 años.Créditos: Especial
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Pensar que los seres más vulnerables son propensos a enfermedades graves puede ser verdaderamente desolador. Recibir la sospecha o el diagnóstico de cáncer infantil es una de las experiencias más difíciles para cualquier familia.

Si bien se trata de un riesgo latente para cualquier infancia, hoy en día la medicina cuenta con especialidades altamente capacitadas para atender estos casos por medio de protocolos específicos, tecnología de vanguardia y enfoques integrales centrados en el bienestar de los niños y las niñas.

Para tratar esta clase de padecimientos existe la oncología pediátrica, que es la rama de la medicina dedicada al diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer en niñas, niños y adolescentes. Su objetivo no solo es curar la enfermedad, sino también preservar la calidad de vida y el desarrollo físico y emocional de los pacientes.

A través de este contenido, queremos explicarte qué es la oncología pediátrica, cuáles son los principales tipos de cáncer infantil, los síntomas que deben vigilarse y por qué la detección oportuna puede marcar una diferencia significativa.

¿Qué es la oncología pediátrica?

La oncología pediátrica, también conocida como oncología infantil, es una subespecialidad médica que atiende tumores y enfermedades malignas en personas menores de 18 años.

Datos de la Secretaría de Salud en México indican que cada año se registran entre 5 mil y 6 mil nuevos casos de cáncer infantil en nuestro país y que la supervivencia de estos padecimientos es de alrededor del 56%.

Por su parte, a nivel global se calcula una incidencia anual de cerca de 400 mil nuevos casos de cáncer en menores de 19 años, mientras que en los países más desarrollados se alcanzan tasas de supervivencia de hasta el 90%.

A diferencia del cáncer en adultos, el cáncer infantil, no suele relacionarse con hábitos de vida, posee características biológicas distintas, responde de forma diferente a los tratamientos y, en la mayoría de los casos, no es prevenible.

Por lo general, los profesionales médicos que se especializan en oncología pediátrica trabajan de la mano con hematólogos, cirujanos pediátricos, radio-oncólogos, psicólogos, nutriólogos y especialistas en cuidados paliativos, por lo que conforman equipos multidisciplinarios. Un abordaje integral resulta fundamental para brindar tratamientos personalizados y acompañamiento continuo tanto a los pacientes como a sus familias.

¿Qué enfermedades trata la oncología pediátrica?

Existen distintos tipos de cáncer infantil, y aunque son menos frecuentes que en adultos, requieren atención médica especializada. Entre los más comunes se encuentran:

1. Leucemias

Son el tipo más frecuente de cáncer infantil. Afectan la sangre y la médula ósea. La leucemia linfoblástica aguda es la más común en niños.

2. Tumores del sistema nervioso central

Incluyen tumores cerebrales y de médula espinal. Pueden afectar funciones como el equilibrio, la visión o la coordinación.

3. Linfomas

Se originan en el sistema linfático y pueden dividirse en linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin.

4. Neuroblastoma

Aparece principalmente en bebés y niños pequeños, generalmente en glándulas suprarrenales o tejido nervioso.

5. Tumor de Wilms

Es un cáncer renal que afecta principalmente a menores de 5 años.

6. Sarcomas

Son tumores que se desarrollan en huesos o tejidos blandos, como el osteosarcoma o el sarcoma de Ewing.

Cada uno de estos padecimientos posee características específicas y protocolos de tratamiento que pueden incluir quimioterapia, cirugía, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.

Ojos muy abiertos: los síntomas que no deben ignorarse

Uno de los mayores retos que enfrenta la oncología pediátrica es la dificultad para identificar sus síntomas los cuales pueden confundirse con enfermedades comunes. Por eso resulta fundamental observar cambios persistentes o inusuales en la salud de los niños y las niñas.

Entre los signos de alerta más frecuentes, que pueden ayudar a detectar problemas oncológicos se pueden mencionar los siguientes:

? Fiebre persistente sin causa aparente.

? Pérdida de peso sin explicación.

? Cansancio extremo o palidez.

? Moretones o sangrados frecuentes.

? Dolor óseo o articular constante.

? Inflamación en abdomen, cuello, axilas o ingle.

? Dolores de cabeza intensos y vómitos frecuentes (especialmente por la mañana).

? Cambios en la visión o en el equilibrio.

No se trata de alarmarse sin razón, la presencia de uno de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer. Sin embargo, la prevención nace de una observación efectiva y si los signos persisten o empeoran, lo más recomendable es acudir al pediatra para realizar una evaluación completa y descartar el riesgo de cáncer.

¿Cómo detectar cáncer en las infancias y adolescencias?

A diferencia de algunos tipos de cáncer en adultos, no existen programas de tamizaje generalizado para población pediátrica sana. La detección temprana del cáncer en los más jóvenes depende principalmente de acciones concretas, tales como la observación por parte de madres, padres y cuidadores, la realización de revisiones pediátricas regulares y estudios diagnósticos oportunos cuando existen sospechas de padecimientos de esta naturaleza.

Un adecuado proceso diagnóstico puede incluir análisis de sangre, estudios de imagenología (ultrasonidos o resonancias magnéticas, por ejemplo), biopsias o pruebas moleculares. La confirmación de un padecimiento de cáncer deberá realizarse en centros certificados que cuenten con especialización en oncología infantil.

En nuestro país, acudir a instituciones médicas con infraestructura integral permite acceder a equipos multidisciplinarios y tecnología de punta para el tratamiento de cáncer infantil. Por ejemplo, el Centro de Cáncer del Centro Médico ABC ofrece atención especializada en oncología pediátrica con protocolos basados en estándares internacionales y acompañamiento integral para pacientes y sus familias.

Detección temprana, un paso esencial hacia la salud

Al igual que con las personas adultas, la detección oportuna es uno de los factores más importantes para mejorar el pronóstico de cáncer en niñas, niños y adolescentes. En muchos de los casos, cuando el cáncer infantil se identifica en etapas iniciales es posible prevenir complicaciones, mejorar la calidad de la salud, contar con tratamientos menos agresivos, disminuir los riesgos de secuelas a largo plazo y salvar vidas.

Hoy por hoy, los avances médicos permiten que más de niñas y niños con cáncer puedan curarse, especialmente cuando el diagnóstico se realiza de manera temprana y el tratamiento se administra en centros especializados.

Además de propiciar tratamientos médicos con una mayor efectividad, la detección temprana también permite brindar apoyo psicológico y orientación a las familias de los pacientes desde el principio, lo cual resulta ser clave para enfrentar el proceso con información clara y un acompañamiento profesional.

Y es que el acompañamiento integral en oncología infantil no solo se enfoca en combatir la enfermedad. También considera aspectos esenciales, tales como el desarrollo físico y cognitivo del menor, un impacto emocional del diagnóstico más positivo y la reintegración a la vida escolar y a entornos familiares con más facilidad.

Un seguimiento a largo plazo previene posibles efectos secundarios.

Un enfoque integral en tratamientos de oncología infantil permite que muchos pacientes continúen su vida adulta después de superar la enfermedad. El seguimiento médico permite detectar y tratar oportunamente cualquier secuela.

Contar con información confiable y atención especializada permite enfrentar dificultades emocionales que podrían dejar una huella indeleble en las personas que padecen diferentes tipos de cáncer infantil.

Resulta natural sentir miedo e incertidumbre cuando existe alguna sospecha o diagnóstico relacionado con la oncología infantil. Es por eso por lo que contar con información validada y buscar atención en centros especializados permite una toma de decisiones efectiva.

Este artículo busca orientar a quienes tienen algunas dudas sobre la oncología pediátrica y los diversos tipos de cáncer infantil, así como algunos de los síntomas que requieren evaluación médica. Pero definitivamente lo más recomendable es acudir con especialistas en pediatría o con un médico expertos en oncología infantil para realizar una valoración adecuada.

No hay que olvidar que una detección temprana, el acceso a equipos multidisciplinarios y el acompañamiento integral pueden marcar una diferencia significativa en el tratamiento y la calidad de vida de niñas, niños y adolescentes.

Recuerda que la atención oportuna salva vidas, pero además brinda tranquilidad y claridad en momentos de gran dificultad. Ante cualquier señal persistente o preocupación, consultar a un profesional de la salud siempre será un primer paso efectivo.