¿Te cuesta más conciliar el sueño ahora que antes? ¿Despiertas varias veces durante la noche o lo haces mucho más temprano de lo que solías? No estás solo.
Los problemas de sueño son una de las quejas más comunes entre las personas mayores. De hecho, la National Institute on Aging señala que dormir mal es frecuente en este grupo etario, aunque advierte que no debe ignorarse, ya que el descanso de calidad sigue siendo esencial para el envejecimiento saludable.
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Las razones por las qué cuesta dormir más conforme pasan los años
Detrás de estos cambios hay una serie de modificaciones en el cerebro y el organismo que alteran nuestros ritmos biológicos. Entender estas razones es el primer paso para aprender a manejar mejor el descanso en la madurez. La ciencia ha identificado varios factores clave que explican este fenómeno.
- El cerebro envejece y el sueño se vuelve más ligero
El sueño se divide en diferentes etapas, incluyendo el sueño profundo y el REM. Con el envejecimiento, el tiempo que pasamos en las fases más profundas del sueño no REM disminuye notablemente. Esto explica por qué las personas mayores suelen ser consideradas "durmientes ligeros" y se despiertan con mayor facilidad. Investigaciones detallan que el adelgazamiento de la corteza cerebral y la degeneración de la materia blanca, procesos asociados a la edad, alteran las ondas cerebrales del sueño, como los usos del sueño y las ondas lentas, que son cruciales para un descanso reparador.
- Cambios hormonales y el reloj interno
Uno de los principales culpables es la producción de melatonina. Con la edad, el cuerpo produce menos cantidad de esta hormona, responsable de regular el ciclo de sueño-vigilia. También se han observado cambios en la regulación de otros neurotransmisores, como la orexina, la serotonina y la adenosina, que son fundamentales para el sistema que modula el sueño y la vigilia.
Además, el ritmo circadiano, nuestro reloj interno, tiende a adelantarse. Esto provoca que las personas mayores sientan sueño más temprano por la noche y se despierten también más temprano, un fenómeno conocido como síndrome de fase avanzada del sueño.
- No solo es la edad: otros factores que influyen
- Más allá de los cambios naturales, el sueño en la vejez puede verse afectado por otros factores frecuentes:
- Condiciones médicas: El dolor de enfermedades crónicas como la artritis, o la necesidad de levantarse a orinar varias veces por la noche (nicturia) fragmentan el sueño.
- Medicamentos: Muchos fármacos para la hipertensión, la depresión o el asma tienen efectos secundarios que interfieren con la calidad del sueño.
- Salud mental: La ansiedad y la depresión, a menudo vinculadas a la soledad o a preocupaciones propias de la edad, tienen una relación bidireccional con el insomnio: se alimentan mutuamente.
- Hábitos: El consumo de cafeína, alcohol, el sedentarismo o la falta de rutinas diarias también pasan factura al descanso.
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