Todos hemos tenido una mala noche de sueño de vez en cuando. Pero la privación del sueño —entendida como no dormir lo suficiente de forma constante— es otra cosa completamente distinta. Para la mayoría de los adultos, la cantidad necesaria para una buena salud es de 7 a 8 horas cada noche, y más de 1 de cada 3 adultos duerme menos de eso.
La falta de sueño adecuado, ya sea de forma aguda (una o varias noches sin dormir) o crónica (meses o años durmiendo menos de lo necesario), puede dañar casi todos los sistemas del cuerpo.
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Las consecuencias físicas de dormir mal durante la noche
Dormir mal durante la noche puede provocar diferentes consecuencias físicas, entre las que se incluyen:
- Aumento de peso y alteración metabólica
Dormir mal te hace engordar, y no es solo una sensación. La falta de sueño altera las hormonas que controlan el hambre y el apetito: aumenta la grelina (que indica que es momento de comer) y disminuye la leptina (que ayuda a mantener el peso normal a largo plazo). Esto provoca que tengas más antojos, especialmente de alimentos dulces y snacks.
Una investigación publicada en JAMA Internal Medicine que analizó datos de más de 120 mil personas encontró que una menor duración del sueño se asociaba con un índice de masa corporal más alto.
- Enfermedades del corazón e hipertensión
El corazón también sufre cuando no duermes lo suficiente. Dormir menos de siete horas por noche aumenta el riesgo de presión arterial alta. Un análisis de datos de más de 700,000 personas encontró que quienes dormían cuatro horas o menos por noche tenían el doble de probabilidades de tener hipertensión en comparación con quienes dormían siete horas.
- Sistema inmunológico debilitado y mayor riesgo de infecciones
Cuando quemas las velas por ambos extremos, tu sistema inmunológico paga las consecuencias. Durante el sueño, el cuerpo produce citoquinas, proteínas que mantienen funcionando el sistema inmunológico. Pero cuando estás privado de sueño, tu cuerpo comienza a producir más glóbulos blancos de forma desequilibrada, lo que debilita tus defensas con el tiempo.
- Deterioro cognitivo, problemas de memoria y riesgo de demencia
El cerebro necesita sueño profundo para limpiar toxinas y consolidar recuerdos. Las etapas profundas del sueño (REM y sueño de ondas lentas) son responsables del aprendizaje y la memoria. Cuando interrumpes o acortas el sueño, tu cerebro no puede "catalogar" adecuadamente los recuerdos. Los estudiantes que trasnochan no rinden mejor al día siguiente precisamente porque se privaron del sueño necesario para fijar la información.
- Cambios hormonales, envejecimiento prematuro y riesgo de muerte prematura
La falta de sueño afecta la producción de hormonas esenciales. Disminuye los niveles de hormona del crecimiento (GH) y prolactina, lo que perjudica el crecimiento de músculos, tejidos y huesos. También aumenta los niveles de cortisol, la "hormona del estrés", lo que contribuye al aumento de peso, enfermedades cardíacas, ansiedad y signos de envejecimiento.
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