El cortisol, conocido como la “hormona del estrés”, es producido por las glándulas suprarrenales ubicadas encima de los riñones y cumple funciones clave en el organismo. Sin embargo, cuando sus niveles se mantienen elevados de forma constante puede provocar una alteración endocrina llamada hipercortisolismo, con efectos negativos en diversas células y sistemas de tu cuerpo.
De acuerdo con la American Association of Psychiatric Pharmacists, cuando el cortisol se encuentra en equilibrio permite que órganos y procesos internos funcionen de manera armónica, pero el problema surge cuando el estrés se vuelve crónico y el organismo permanece en un estado permanente de alerta, como si enfrentara una amenaza continua.
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Esta hormona interviene en funciones esenciales como el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas, la regulación de la inflamación, el control de la presión arterial, el equilibrio de la glucosa en sangre, los ciclos de sueño y vigilia, así como en la memoria, la concentración y el balance de agua y sal en el cuerpo. Un exceso puede desestabilizar todas estas tareas.
Para medir los niveles de cortisol existen pruebas médicas sencillas que se indican ante sospechas de padecimientos como el síndrome de Cushing o la enfermedad de Addison. Se puede realizar mediante análisis de sangre en distintos momentos del día, recolección de orina durante 24 horas o muestras de saliva por la noche, cuando los niveles suelen ser más bajos.
Entre los sistemas más afectados por niveles altos de cortisol se encuentra el sistema inmunológico, ya que las defensas disminuyen y aumentan las probabilidades de infecciones respiratorias, alergias o enfermedades autoinmunes. También impacta al sistema gastrointestinal, generando indigestión, irritación intestinal, colitis o síndrome de colon irritable.
En el sistema cardiovascular, el riesgo se relaciona con el incremento de la presión arterial, lo que puede derivar en enfermedades del corazón, infartos y problemas cerebrovasculares.
Enfermedades asociadas al cortisol alto
De acuerdo con el doctor Edilberto Peña, neuropsiquiatra, la inflamación crónica, mediada por el exceso de cortisol, se ha asociado con enfermedades como:
- Depresión resistente al tratamiento
- Enfermedades cardiovasculares
- Diabetes tipo 2
- Obesidad abdominal
- Enfermedades autoinmunes
- Trastornos neurodegenerativos como enfermedad de Alzheimer
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