Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalan que solo el 41% de los mexicanos realiza alguna actividad física de manera regular y a continuación, te contaremos como ven beneficiada su salud, ya que sin duda el hacer ejercicio marca la diferencia de forma positiva para una vida saludable.
En un mundo cada vez más sedentario, donde el trabajo frente a pantallas y el ocio pasivo dominan nuestra rutina, la actividad física deliberada se posiciona como un antídoto esencial.
¿Cuáles son los beneficios para la salud de hacer ejercicio?
Muchas personas inician una rutina de ejercicio con un único objetivo en mente, como perder peso o mejorar su apariencia física. Sin embargo, los beneficios más profundos y transformadores ocurren en el interior del cuerpo y la mente, impactando casi todos los sistemas de nuestro organismo de manera positiva y sostenida,
Estos son los principales beneficios para la salud de hacer ejercicio:
- Fortalece el corazón y el sistema cardiovascular
El ejercicio es el mejor aliado para nuestro motor central. La actividad física regular, especialmente la aeróbica (como caminar a paso rápido, nadar o andar en bicicleta), fortalece el músculo cardíaco, mejora su eficiencia para bombear sangre y ayuda a mantener limpias y flexibles las arterias. Esto se traduce en una reducción significativa de la presión arterial y los niveles de colesterol LDL ("malo"), mientras que aumenta el colesterol HDL ("bueno").
Un metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine concluyó que la actividad física regular está asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, independientemente del índice de masa corporal. Mantenerse activo es, sin duda, la piedra angular de la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares.
- Mejora la salud mental y combate el estrés
Durante el ejercicio, el cerebro libera endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y potenciadores del estado de ánimo. Pero los beneficios van más allá de este pico momentáneo. La actividad física promueve la liberación de serotonina y dopamina, claves para regular el ánimo, el sueño y el apetito.
Numerosos estudios, como los revisados por el Journal of Sport and Health Science, confirman que el ejercicio es un tratamiento coadyuvante eficaz para la depresión y la ansiedad, ya que reduce los niveles de hormonas del estrés como el cortisol. Además, estimula la neurogénesis (creación de nuevas neuronas), especialmente en el hipocampo, un área vinculada a la memoria y el aprendizaje.
- Regula el peso y optimiza el metabolismo
Si bien el ejercicio no es la única variable para controlar el peso, su rol es indispensable. La actividad física aumenta el gasto energético, ayudando a crear un déficit calórico necesario para perder grasa corporal. Más importante aún, el entrenamiento de fuerza (con pesas o resistencia) construye masa muscular magra. Este tejido es metabólicamente activo, lo que significa que quema más calorías en reposo que la grasa, elevando así nuestra tasa metabólica basal a largo plazo. Un metabolismo más eficiente mejora la sensibilidad a la insulina, reduciendo el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y diabetes tipo 2.
- Fortalece huesos, músculos y articulaciones
El sistema musculoesquelético responde al desafío del ejercicio volviéndose más fuerte y resistente. El entrenamiento con cargas, como levantar pesas o realizar ejercicios con el propio peso corporal (sentadillas, flexiones), aplica un estrés controlado sobre los huesos, lo que estimula la formación de nuevo tejido óseo y previene la pérdida de densidad asociada a la edad, como la osteopenia y la osteoporosis. Simultáneamente, fortalece los músculos y los tendones, proporcionando un mejor soporte a las articulaciones, mejorando la estabilidad, el equilibrio y reduciendo el riesgo de caídas y fracturas, especialmente en adultos mayores. Mantenerse fuerte es sinónimo de mantener la independencia y la movilidad a lo largo de toda la vida.
- Mejora la calidad del sueño y los niveles de energía
Puede parecer contradictorio, pero gastar energía a través del ejercicio nos proporciona más energía. La actividad física regular mejora la eficiencia del sistema cardiovascular y respiratorio, lo que permite que el oxígeno y los nutrientes lleguen mejor a los tejidos. Esto reduce la sensación de fatiga durante el día. Por la noche, el ejercicio ayuda a regular nuestro ritmo circadiano y promueve una disminución más profunda de la temperatura corporal central, factores clave para conciliar el sueño más rápido y alcanzar etapas de sueño profundo más reparadoras.
Una revisión en Advances in Preventive Medicine señala que el ejercicio es una intervención no farmacológica efectiva para mejorar la calidad del sueño en personas con insomnio. Dormir mejor se traduce, a su vez, en más energía y mejor rendimiento al día siguiente, creando un círculo virtuoso de bienestar.
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