Michael Jackson murió el 25 de junio de 2009 a los 50 años, en su casa de Los Ángeles. La autopsia determinó que la causa fue una "intoxicación aguda por propofol", un potente anestésico que su médico personal, Conrad Murray, le administraba para tratar su insomnio crónico. La muerte fue clasificada como homicidio, y Murray fue condenado por homicidio involuntario.
Sin embargo, la historia clínica del cantante era compleja y estaba marcada por múltiples afecciones que afectaron su salud durante décadas.
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Vitiligo: la enfermedad que cambió su piel
Jackson padecía vitiligo, una enfermedad autoinmune que causa la pérdida de pigmentación en la piel, generando manchas blancas. Su dermatólogo, el Dr. Arnold Klein, confirmó que la condición era "grave" y que el cantante tenía un aspecto "totalmente moteado" en todo el cuerpo. La famosa manopla blanca, según su amiga la actriz Cicely Tyson, comenzó a usarla precisamente para ocultar las manchas que aparecían en sus manos.
Lupus: la enfermedad autoinmune oculta
Además del vitiligo, Jackson fue diagnosticado con lupus eritematoso, otra enfermedad autoinmune que suele asociarse al vitiligo. El Dr. Klein lo diagnosticó al verle un "sarpullido rojo en forma de mariposa" en el rostro y costras en el cuero cabelludo. El lupus, que estuvo en remisión durante años, debilitó su sistema inmunológico y agravó sus problemas de salud.
El accidente de 1984: el punto de inflexión
El 27 de enero de 1984, durante la grabación de un comercial para Pepsi, un explosivo pirotécnico falló y la cabeza de Jackson se incendió. Sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el cuero cabelludo.
Este accidente, considerado por muchos como el momento que cambió su vida, marcó el inicio de su adicción a los analgésicos. Como él mismo confesó años después: "Esta medicación fue recetada inicialmente para aliviar el dolor insoportable que sufrí después de una cirugía reconstructiva en mi cuero cabelludo".
Las secuelas del accidente
La quemadura fue tan grave que el cabello de Jackson nunca volvió a crecer correctamente. Por ello, usaba pelucas y se realizó tatuajes en el cuero cabelludo para ocultar la calvicie frontal y simular una línea de cabello. Además de las cicatrices en el cuero cabelludo, la autopsia reveló múltiples marcas de cirugías estéticas: cicatrices detrás de las orejas, en la nariz, el cuello, las muñecas y el abdomen.
¿Qué otros padecimientos tuvo Michael Jackson?
La autopsia también reveló que Jackson padecía artritis en la columna vertebral y los dedos, además de inflamación crónica en los pulmones que le reducía la capacidad respiratoria. A pesar de estos problemas, los forenses concluyeron que su salud general era relativamente buena y que ninguno de estos padecimientos contribuyó directamente a su muerte.
La causa final de su muerte: propofol y sedantes
El día de su muerte, Murray le administró propofol junto con otros sedantes como lorazepam, midazolam y diazepam para ayudarle a dormir. La combinación de estos fármacos, administrada sin el equipo médico adecuado, provocó que Jackson dejara de respirar y sufriera un paro cardíaco. El informe forense señaló que "no se cumplió el estándar de atención para la administración de propofol".
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