Cristofer tiene apenas tres años de vida y ya suma cinco hospitalizaciones. La primera fue a los 11 meses, cuando una mañana comenzó con dificultad para respirar. Lo que parecía una bronquiolitis se convirtió en una neumonía grave que lo tuvo 15 días hospitalizado, con el riesgo inminente de ser entubado. "Cada día que pasaba, los doctores nos decían que estuviéramos preparados para lo peor", recuerda su madre, Andrea Salas.
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Andrea tuvo que aprender a vivir con el miedo pegado a la piel. Cada crisis de su hijo significa faltar al trabajo, dormir en una silla incómoda de hospital, no comer a sus horas y, sobre todo, mostrarse fuerte frente a un niño conectado a oxígeno que llora de fiebre y dolor.
"La verdad es que cada que mi hijo se pone mal yo entro en preocupación y aunque me demuestro fuerte, por dentro siento mucho miedo", señala Andrea, mamá de Cris.
Hoy, en el marco del Día Mundial del Asma, su historia refleja la realidad de millones de familias que enfrentan esta enfermedad crónica, controlable pero incurable.
Cada primer martes de mayo se celebra el Día Mundial del Asma para concienciar sobre esta enfermedad respiratoria crónica y promover su control efectivo.
¿Qué es el asma y por qué se confunde tanto?
El doctor Horacio Del Olmo, pediatra, alergólogo e inmunólogo, explicó as SuMédico que el asma es una enfermedad crónica inflamatoria que afecta principalmente a los bronquios, las vías por donde circula el aire para llegar a los pulmones. Esta inflamación provoca que la musculatura del aparato respiratorio se cierre, aumente las secreciones y dificulte la respiración.
Uno de los problemas más frecuentes es que se confunde con otras enfermedades. "La bronquitis, por definición, es una inflamación de los bronquios, pero generalmente su causa es infecciosa y puede cursar con fiebre. El asma no es una infección, es una condición donde hay una predisposición a responder a algo externo, como alérgenos", detalla el especialista.
¿El asma se cura?
El doctor Del Olmo es tajante: "La enfermedad asmática no se cura, se controla. Más del 90% de las causas de asma se deben a una alergia y, por definición, una alergia no se va a quitar nunca, vamos a aprender a controlarla".
Este es uno de los mitos más peligrosos que el especialista escucha en consulta. "El médico les dice a los papás: 'No se preocupen, espere a que sea adolescente porque se le va a quitar'. Y realmente no, lo que se ve es que esto va avanzando y se va complicando conforme pasa el tiempo".
Andrea lo vivió en carne propia: durante casi un año, Cristofer pasaba tres semanas enfermo, una semana sano, regresaba a la guardería y recaía. Los gastos mensuales oscilaban entre 4 mil y 5 mil pesos, sin ver mejoras sustanciales.
El enemigo invisible que nadie menciona
Hay un desencadenante de crisis asmáticas que pocos conocen y que Andrea identificó por experiencia propia: las emociones. "Nuestro entorno familiar también lo dañaba. Había problemas familiares y Cris resentía nuestras preocupaciones, peleas. Eso impedía que sus defensas subieran", confiesa.
El doctor Del Olmo lo confirma con evidencia clínica: "El paciente asmático también tiene crisis cuando está pasando episodios de estrés, depresión, ansiedad. Tiene un problema en el trabajo, un problema en casa está pasando una etapa de duelo. Ahí también el paciente puede tener una exacerbación".
Andrea y su exesposo se separaron en agosto de 2025, y desde entonces Cristofer ha estado en entornos más tranquilos. Sus defensas subieron, su sistema inmunológico maduró y los broncoespasmos disminuyeron, aunque no desaparecieron.
Los síntomas que ningún padre debería ignorar
El mayor problema, advierte el especialista, es que los pacientes no acuden oportunamente a las instancias de salud. "Cuando un paciente tiene una tos constante que ya le duró meses, una tos episódica que aparece en las mañanas, en las madrugadas, cuando hace ejercicio o cuando se expone a cambios bruscos de temperatura, ese es un dato muy importante que debemos descartar".
Otros signos de alerta incluyen la opresión en el pecho, la sensación de que "no entra bien el aire" y las sibilancias, ese sonido agudo tipo silbato que se escucha al respirar. También hay una estacionalidad marcada: en primavera, por la polinización de plantas y árboles, y al final del año, por los cambios de temperatura y las infecciones virales.
"El paciente ve que está recayendo constantemente y siempre tiene que resolver este problema llegando al hospital de urgencias, donde le requieren poner nebulizaciones y oxígeno", explica Del Olmo.
Lo que una crisis mal atendida puede provocar
Cuando Cristofer tuvo su último broncoespasmo hace una semana, Andrea corrió de nuevo a urgencias. "Una gripe cualquiera a él le afecta mucho", explica. Le aplicaron nebulizaciones de rescate y lograron estabilizarlo, pero días después volvió a decaer. Ahora su tratamiento incluye nebulizaciones con antibiótico y lavados nasales.
El doctor Del Olmo advierte sobre la gravedad de no actuar a tiempo: "El paciente que tiene una crisis asmática siente una sensación de ahogo y dificultad respiratoria muy grande, entra en mucha ansiedad y esto se vuelve una urgencia médica. Si no tiene a la mano los inhaladores de rescate, tiene que acudir de manera pronta a un sistema de urgencias". La razón es contundente: "Un paciente con una crisis asmática mal controlada es una situación grave y puede ser mortal".
¿Se puede hacer deporte y llevar una vida normal si se tiene asma?
La buena noticia es que sí. "De manera adecuada, si el paciente acude oportunamente con un alergólogo inmunólogo, que es quien le daría las pruebas cutáneas y determinaría a qué es alérgico, obtiene un control completo de su enfermedad", detalla el especialista. En ese punto, el asma está "apagada" y el paciente deja de requerir medicamentos constantes y de asistir a urgencias.
El doctor recuerda el caso del clavadista Fernando Platas, medallista olímpico mexicano y paciente asmático, como prueba de que la enfermedad no tiene por qué ser una limitante. Eso sí, la clave está en el diagnóstico temprano y en la inmunoterapia específica, conocida como vacunas de la alergia, que ataca la raíz del problema y reduce tanto el uso de fármacos como las crisis.
El mensaje final: no hay que aprender a vivir con ahogos
Andrea lo resume con el corazón en la mano: "Cada que mi hijo se pone mal, por dentro siento mucho miedo de que en urgencias nos digan que se tiene que quedar internado otra vez".
Su testimonio es el eco de miles de familias mexicanas que aún no logran un control adecuado de la enfermedad. A nivel mundial, la OMS estima que hay 230 millones de personas asmáticas. En México, entre el 5 y el 12% de la población padece esta condición, principalmente menores de cinco años.
El mensaje del doctor Del Olmo para este Día Mundial del Asma es claro: "Todo paciente que tenga estos síntomas de forma crónica, que no puede hacer ejercicio porque le falta el aire, que siempre ha requerido llegar a urgencias para controlar su cuadro, necesita descartar un proceso asmático. Detrás del asma seguramente hay un proceso alérgico que también hay que tratar".
Y remata con una advertencia contra la resignación: "He escuchado mucho en consulta que el asma es una condición con la que tenemos que acostumbrarnos a vivir. Eso es falso. El diagnóstico oportuno y el tratamiento oportuno lo cambian todo".
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