Un estudio publicado analizó más de nueve millones de historiales médicos de personas en Estados Unidos y Corea del Sur, encontró que el 99% de los eventos cardiovasculares graves estuvieron precedidos por al menos uno de cuatro factores de riesgo conocidos: hipertensión arterial, colesterol elevado, niveles altos de azúcar en sangre o tabaquismo, ya sea actual o pasado.
Entre todos estos factores, la hipertensión destacó especialmente: más del 93% de las personas que posteriormente sufrieron un infarto, derrame cerebral o insuficiencia cardíaca tenían antecedentes de presión arterial elevada.
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Pero más allá de estos riesgos crónicos, investigaciones previas han identificado síntomas prodrómicos —señales tempranas que aparecen días, semanas o incluso meses antes del evento— que pueden ayudar a prevenir una tragedia si se reconocen a tiempo.
Señales silenciosas: lo que el cuerpo dice antes del infarto
Los síntomas de advertencia no siempre son los que imaginamos. Un estudio publicado en el British Heart Journal que analizó a 180 pacientes con infarto confirmado encontró que el 68% de ellos experimentó síntomas inusuales en los dos meses previos al evento. De estos, el 55% reportó la aparición o intensificación de dolor en el pecho, mientras que un 13% describió otros síntomas como cansancio extremo o dificultad para respirar.
Lo más alarmante es que, de todos los pacientes que tuvieron síntomas de advertencia, solo 36 consultaron a su médico, y de estos, 14 recibieron solo palabras de tranquilidad sin un diagnóstico adecuado. Esto significa que el cuerpo estaba gritando, pero ni los pacientes ni, en algunos casos, los profesionales de la salud supieron escuchar.
La alerta que nadie ve: por qué los infartos en mujeres son diferentes
Uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas es que los infartos no se manifiestan igual en hombres que en mujeres. Mientras que el varón típicamente experimenta un dolor intenso que se irradia hacia el brazo, el cuello o la espalda, acompañado de sudoración fría y palidez, las mujeres presentan síntomas mucho más difíciles de asociar con el corazón.
Según expertos de la Universidad de Friburgo, en las mujeres el infarto se manifiesta más frecuentemente con náuseas y vómitos, agotamiento extremo, dolor en la parte superior del abdomen y la espalda, y dificultad para respirar. De hecho, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de experimentar un infarto sin dolor en el pecho. Esta diferencia en la presentación es una de las razones por las que los infartos en mujeres se diagnostican tarde y tienen consecuencias más graves: las mujeres tienen casi el doble de probabilidades de morir por su primer infarto en comparación con los hombres.
Un estudio publicado en BMC Cardiovascular Disorders añade que, durante el año previo al infarto, las mujeres reportan significativamente más estrés, depresión, eventos vitales graves y problemas económicos que los hombres, factores que también contribuyen al riesgo cardiovascular.
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