MUNDIAL 2026

¿Puede la emoción del Mundial 2026 provocarte un infarto?

Un aficionado de aproximadamente 40 años sufrió un infarto al ingresar al Estadio Ciudad de México previo a la inauguración del Mundial FIFA 2026

infartos.Créditos: Canva
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La expectativa por el arranque del Mundial 2026 se vio interrumpida por unos momentos por una emergencia médica luego de que un aficionado de aproximadamente 40 años sufrió un infarto al ingresar al Estadio Ciudad de México.

De acuerdo con los primeros reportes, el hombre logró cruzar los filtros de acceso por la Puerta 1 y avanzó algunos metros dentro del inmueble cuando se desvaneció, por lo que personal médico y equipos de emergencia acudieron para brindarle atención.

Posteriormente la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX informó: "personal de la SSC, en coordinación con los servicios médicos privados al interior del Estadio, atendieron a un hombre extranjero que sufrió un infarto, el cual fue trasladado a un hospital para su atención médica especializada".

Por su parte, el puesto de Mando del Sector Salud precisó: "la persona recibió atención inmediata en el lugar y fue trasladada al Instituto Nacional del Cardiología, en protocolo de estudio. Hasta el momento se encuentra en estado crítico y se realizan los estudios pertinentes".

El episodio puso sobre la mesa la interrogante que suele surgir durante eventos de gran carga emocional: ¿las emociones fuertes pueden provocar un infarto?

Especialistas explican que emociones como la euforia, la ansiedad, el miedo, la tensión o el estrés generan una serie de respuestas fisiológicas en el organismo. Cuando una persona experimenta una emoción intensa, el cuerpo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol, que aceleran el ritmo cardiaco, elevan la presión arterial y aumentan la demanda de oxígeno del corazón.

En la mayoría de las personas sanas, estas reacciones son temporales y no representan un riesgo mayor. Sin embargo, en quienes padecen enfermedades cardiovasculares o tienen factores de riesgo, un episodio de estrés o excitación extrema puede convertirse en un desencadenante de complicaciones cardiacas.

El corazón también responde a las emociones

Las emociones activan el sistema nervioso autónomo, responsable de regular funciones involuntarias como la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Por ello, una alteración emocional importante puede generar cambios físicos inmediatos en el organismo.

De acuerdo con especialistas en salud cardiovascular, las emociones no suelen ser la causa directa de un infarto, pero sí pueden actuar como un factor precipitante cuando existe una enfermedad coronaria previa o una condición que no ha sido diagnosticada.

El estrés crónico es uno de los factores que más preocupa a los expertos. Estudios han demostrado que puede favorecer el desarrollo de hipertensión arterial, arritmias y otros trastornos cardiovasculares.

Investigaciones derivadas del histórico estudio Framingham han señalado que el estrés sostenido puede incrementar la carga de trabajo del corazón, reducir la elasticidad de las arterias y favorecer procesos que aumentan el riesgo de obstrucción de los vasos sanguíneos.

Los especialistas recomiendan prestar atención a síntomas de alerta como dolor u opresión en el pecho, falta de aire, sudoración excesiva, mareo, náusea o molestias que se extienden hacia el brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda, ya que pueden ser indicios de una emergencia cardiaca que requiere atención inmediata.

Para reducir el riesgo cardiovascular, los expertos aconsejan realizar actividad física de manera regular, mantener una alimentación equilibrada, dormir al menos siete horas por noche, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol y cafeína, así como desarrollar estrategias para el manejo del estrés y las emociones.

El caso registrado previo a la inauguración del Mundial 2026 recuerda que la salud del corazón no depende únicamente de factores físicos. Las emociones también pueden influir en el sistema cardiovascular, especialmente en personas con antecedentes o factores de riesgo que desconocen su condición.