La vacunación contra el herpes zóster ha demostrado tener beneficios que van mucho más allá de prevenir una erupción cutánea dolorosa. Investigaciones recientes sugieren que esta inmunización juega un papel crucial en la protección del sistema cardiovascular, disminuyendo significativamente el riesgo de sufrir eventos como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Dos investigaciones médicas la conexión entre la vacuna y la salud cardíaca: un estudio en Corea del Sur, publicado en el European Heart Journal y liderado por el profesor Dong Keon Yon, analizó a más de 1.2 millones de personas de 50 años o más. Los resultados revelaron que quienes recibieron la vacuna (en este caso, la versión de virus vivos atenuados) tuvieron un 23 % menos de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares en general. De manera más específica, se observó una reducción del 26 % en eventos mayores (infartos, ictus o muerte por enfermedad cardíaca) y un 26 % menos de riesgo de insuficiencia cardíaca. Esta protección se mantuvo vigente hasta por ocho años. El beneficio fue especialmente notable en hombres y personas menores de 60 años.
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Otro estudio se realizó en Estados Unidos y. fue presentado ante el Colegio Americano de Cardiología. Esta investigación se centró en un grupo de alto riesgo: más de 246,000 adultos con cardiopatía aterosclerótica previa. Al comparar grupos vacunados y no vacunados a través de la base de datos TriNetX, se encontró que los vacunados tenían un 46 % menos de probabilidades de sufrir eventos cardíacos adversos graves y un impresionante 66% menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa en el primer año tras la inmunización. Además, el riesgo de infarto se redujo en un 32 % y el de ictus en un 25 %.
Los científicos explican que el herpes zóster puede causar inflamación, daño en los vasos sanguíneos y formación de coágulos; por lo tanto, al prevenir la infección mediante la vacuna, se mitigan estos factores de riesgo para el corazón.
¿Quiénes deben vacunarse contra el herpes zóster?
El objetivo principal de esta vacuna es prevenir el herpes zóster, una reactivación del virus de la varicela que afecta al 15-20% de quienes padecieron la enfermedad en la infancia. Además, protege contra complicaciones graves como la neuralgia postherpética, dolor crónico que puede durar años, el zóster oftálmico y hospitalizaciones derivadas.
Las recomendaciones para quienes se deben vacunar varían según el tipo de vacuna disponible, ya sea recombinante o de virus atenuados:
- Adultos de 50 años o más: Es el grupo principal recomendado para ambos tipos de vacunas.
- Adultos de 18 años o más con alto riesgo: Personas con sistemas inmunitarios debilitados por enfermedades o tratamientos (como cáncer, VIH, trasplantes o enfermedades autoinmunes) deben consultar a su médico para la aplicación de la vacuna recombinante.
- Personas que ya han tenido herpes zóster: También pueden y deben vacunarse para prevenir recurrencias.
Se recomienda especialmente a partir de los 60 años, cuando las defensas naturales contra el virus disminuyen significativamente. La vacuna recombinante se aplica en dos dosis con un intervalo de 2 a 6 meses, mientras que la de virus atenuados suele ser de una sola dosis. Es importante considerar que existen contraindicaciones, como reacciones alérgicas graves previas o, en el caso de la vacuna de virus vivos, estar embarazada o tener inmunodeficiencias severas.
