VISIÓN DE LOS NIÑOS

¿Cómo saber si tu hijo ve bien? Especialista lo explica

Ocho de cada diez aprendizajes en la infancia pasan por los ojos, y en México, 3 de cada 10 menores necesitan lentes y no los usan

Descubre las claves para saber si tu hijo ve bien
Descubre las claves para saber si tu hijo ve bienCréditos: (Canva)
Escrito en SOY MAMÁ el

El Dr. Aldo Ibarra Valencia, médico adscrito al servicio de segmento anterior de córnea y cirugía refractiva en Sala Uno, fue claro: detectar a tiempo un error refractivo no es solo cuestión de lentes, es una inversión en el futuro académico y social de los hijos.

El especialista comenzó definiendo lo que llama “errores refractivos”: miopía, hipermetropía y astigmatismo. No son enfermedades, pero sí condiciones que impiden que la luz se enfoque donde debe. En pocas palabras, el ojo deja de ser una cámara nítida y se convierte en una imagen borrosa que el cerebro tiene que descifrar con esfuerzo.

Y ese esfuerzo, alertó el doctor en el primer webinar organizado por SuMédico, tiene consecuencias que van mucho más allá de no ver el pizarrón. Entre el 80 y el 90% del aprendizaje infantil se da a través de la vista. 

¿Cuáles son las consecuencias de que tu hijo vea mal?

Un niño que no ve bien no solo copia mal, también puede tener problemas para atrapar un balón, para imitar gestos o para socializar. Y en casos más graves, como la hipermetropía no corregida, el ojo puede desviarse hacia adentro (estrabismo) o el cerebro puede aprender a ignorar un ojo por completo, generando ambliopía u “ojo perezoso”, una secuela que, si se detecta después de los 7 u 8 años, ya no tiene reversión total.

Uno de los momentos más reveladores de la plática fue cuando el Dr. Ibarra desmontó el mito de que “si mi hijo no se queja, es que ve bien”. “Si nunca ha visto nítido, ¿cómo va a saber que está viendo mal?”, cuestionó. 

Y puso el dedo en la llaga: muchos adultos descubren que necesitan lentes hasta los 50 años, simplemente porque asumieron que su visión era normal.

¿Cómo saber si tu hijo necesita ayuda por qué no ve bien?

Entonces, ¿cómo saber si un niño necesita ayuda sin esperar a quejido? El médico enumeró señales de alarma que padres y maestros deben vigilar:

  • Entrecerrar los ojos para ver de lejos.
  • Frotarse los ojos constantemente, sobre todo después de leer o ver televisión.
  • Dolores de cabeza frecuentes, especialmente en la zona detrás de los ojos.
  • Acercarse demasiado a los objetos o sentarse muy cerca de la pantalla.
  • Y un aliado clave: el maestro. Muchas veces es el docente quien nota que el niño no copia bien, se distrae o se esfuerza al leer en voz alta.
Es importante conocer las señales de alerta de que tu hijo no ve bien. (Foto: Canva)

Pero la detección no puede dejarse al azar. El Dr. Ibarra insistió en un calendario mínimo de revisiones oftalmológicas que debería ser obligatorio: la primera antes de los 28 días de nacido, otra entre los 6 y 12 meses, una más de los 12 a los 36 meses, y a partir de los 3 años, una revisión anual sin falta. Estas citas no solo miden graduación; en los primeros meses pueden detectar enfermedades graves como tumores o problemas congénitos, sobre todo en prematuros.

Las pantallas dañan los ojos de tus hijos

En cuanto a las pantallas, el especialista fue tajante: el uso excesivo está provocando una epidemia mundial de miopía. Siguiendo recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, sugirió: cero pantallas hasta los 6 años, máximo una hora diaria de los 7 a los 12, y dos horas de los 13 a los 16.

Y para todos, la regla 20-20-20: cada 20 minutos de pantalla, 20 segundos de descanso mirando a 6 metros de distancia. Además, fomentar actividades al aire libre, ya que la luz solar se ha asociado con menor progresión de la miopía.

También aclaró una duda frecuente: optometrista vs. oftalmólogo. Para las revisiones del calendario básico, siempre se debe acudir con un oftalmólogo, el único capacitado para diagnosticar enfermedades oculares. El optometrista (idealmente licenciado) es útil para actualizar graduación en ojos sanos o para lentes de contacto, pero no sustituye la evaluación médica integral.

Y para los padres que ya saben que sus hijos necesitan lentes, pero se enfrentan a la batalla de que no quieren usarlos, el doctor dio un consejo práctico: hablar con honestidad. Explicarles el impacto en su día a día, no recurrir a mentiras. Y ofrecer alternativas como armazones deportivos con bandas elásticas, goggles graduados para natación o, en casos muy seleccionados, lentes de contacto (siempre con supervisión y asumiendo el leve riesgo adicional de infección).

El mensaje final del Dr. Ibarra es que la visión no se negocia. No esperar a que el niño se queje, no confiar en que “ya crecerá” y no creer que los lentes empeoran la vista son pasos simples que pueden cambiar una vida. Porque al final, ver bien no es un lujo: es la herramienta más básica para aprender, jugar y crecer.

Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok.