En México, más de 14 millones de personas han sido diagnosticadas con diabetes de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de México, una enfermedad que puede afectar gravemente la vida si no se controla.
Muchas personas con diabetes creen que se cuidan al controlar lo que comen, lo que no saben es que existen otros hábitos que pueden provocar que su glucosa se descontrole.
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¿Cuáles son las prácticas que elevan tu glucosa si tienes diabetes?
Autoridades como la Clínica Mayo y los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) coinciden en que la hiperglucemia es multifactorial. Identificar estas causas ocultas es el primer paso para recuperar la estabilidad.
A continuación, te presentamos cinco prácticas que podrían estar elevando tu azúcar en sangre sin que lo sospeches:
- No tomar la suficiente agua
No beber suficiente agua no solo afecta a tus riñones; concentra la glucosa en tu torrente sanguíneo. Con menos líquido en el cuerpo, el azúcar se disuelve en menor volumen, lo que resulta en lecturas artificialmente altas en el glucómetro.
Además, una hidratación adecuada ayuda a eliminar el exceso de glucosa a través de la orina. Si tienes diabetes, ignorar el consumo de agua puede convertirse en un ciclo vicioso: a mayor glucosa, más necesidad de orinar y, por tanto, mayor deshidratación y riesgo de que la sangre se espese peligrosamente.
- Saltarse desayuno o comidas
El ayuno prolongado, sobre todo omitir la primera comida del día, es una práctica de riesgo. Los CDC advierten que no desayunar puede provocar un aumento de la glucosa después del almuerzo y la cena. Es el llamado "efecto rebote".
Esto ocurre porque el hígado interpreta la falta de alimento como una emergencia energética y libera glucosa almacenada. Si tu páncreas no produce suficiente insulina para compensar esa descarga, el nivel de azúcar se dispara, incluso sin haber ingerido bocado alguno.
- Vivir con estrés
El estrés, ya sea físico (una lesión o infección) o emocional (problemas laborales o familiares), es un reconocido enemigo del control glucémico. La Clínica Mayo explica que, bajo tensión, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, diseñadas para darte energía rápida, pero que elevan la glucosa.
Lo más engañoso es que no siempre se percibe. Un día de mucho tráfico, una discusión o una quemadura solar son interpretados por tu cerebro como una agresión. Para un páncreas que ya trabaja con dificultad, esta respuesta hormonal puede descontrolar por completo la química sanguínea.
- Descuidar tu salud bucal
La periodontitis o enfermedad de las encías mantiene al cuerpo en un estado de inflamación constante. Los CDC la catalogan como un factor "sorpresa" que dispara la glucosa, actuando como una complicación y una causa al mismo tiempo.
Una infección bucal activa libera mediadores inflamatorios que bloquean parcialmente la acción de la insulina. ¿El resultado? Una mayor resistencia y niveles de azúcar más difíciles de controlar, por lo que el cuidado dental no es un lujo estético, sino una prioridad metabólica.
- No dormir bien
Una sola noche de insomnio o sueño fragmentado puede hacer que tu insulina funcione peor. La falta de descanso altera el equilibrio hormonal, favoreciendo la liberación de adrenalina y cortisol, lo que se traduce en hiperglucemia al día siguiente.
Además, la fatiga crónica suele llevar a malas elecciones alimenticias: preferir carbohidratos simples o bebidas azucaradas para obtener energía. Es un doble golpe: la química corporal ya eleva el azúcar y la alimentación reactiva suma más leña al fuego.
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