SALUD EN TIEMPO EXTRA

¿Por qué en CDMX los futbolistas se cansan más rápido?

La menor disponibilidad de oxígeno en ciudades como la ciudad de México puede provocar fatiga prematura, afectar la recuperación física y modificar el rendimiento de los jugadores

Salud en tiempo de extra.Créditos: LSR
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La menor disponibilidad de oxígeno en ciudades como la ciudad de México puede provocar fatiga prematura, afectar la recuperación física y modificar el rendimiento de los jugadores, por lo que especialistas explican cómo la altitud impacta al cuerpo humano durante el deporte de alto rendimiento.

Desde la perspectiva de la medicina deportiva, estas variaciones tienen consecuencias directas sobre el organismo y la razón principal es que a mayor altura disminuye la presión atmosférica y, con ello, la cantidad de oxígeno disponible en cada respiración.

"El aire se vuelve más delgado", de acuerdo con el doctor Miguel García Guerrero, divulgador especializado en la relación entre ciencia y deporte. Este hecho obliga al cuerpo a realizar un esfuerzo adicional para transportar oxígeno a los músculos, el corazón y el cerebro.

¿Qué le pasa al cuerpo cuando juega en altura?

Cuando una persona asciende a ciudades de gran altitud, la presión atmosférica disminuye. En la ciudad de México puede ser aproximadamente 27% menor que en ciudades ubicadas al nivel del mar.

Aunque la concentración de oxígeno sigue siendo la misma, la cantidad que ingresa al organismo en cada inhalación es menor y como consecuencia, los tejidos reciben menos oxígeno para producir energía, una condición conocida como hipoxia.

En deportistas de alto rendimiento esto puede traducirse en:

  • Fatiga prematura.
  • Sensación de falta de aire.
  • Incremento de la frecuencia cardiaca.
  • Menor capacidad para sostener esfuerzos prolongados.
  • Recuperación más lenta entre jugadas de alta intensidad.

El impacto es mayor en deportes como el fútbol, según el especialista, donde los jugadores alternan carreras, aceleraciones, cambios de dirección y periodos de recuperación durante los 90 minutos de juego.

De acuerdo con García Guerrero, los futbolistas dependen en gran medida de fibras musculares que requieren un suministro constante de oxígeno para mantener el rendimiento y cuando éste disminuye, aparecen antes el cansancio y la sensación de ahogo.

La altura también puede traer algunas ventajas

La menor densidad del aire reduce la resistencia aerodinámica, permitiendo que los jugadores alcancen velocidades ligeramente mayores en carreras cortas de entre 20 y 30 metros, según especialistas.cDespués de cada sprint, el organismo necesita recuperar el oxígeno consumido y, en condiciones de altura, ese proceso es más lento.

Por ello, los expertos explican que un futbolista puede sentirse más veloz durante ciertas acciones, pero experimentar un desgaste físico más rápido conforme avanza el partido.

Y es que, los efectos de la altitud no se limitan al cuerpo humano, la física del balón también se modifica. Al existir menos moléculas de aire, la pelota encuentra menor resistencia durante su recorrido y puede alcanzar velocidades más altas con la misma potencia de golpeo.

La presión atmosférica también influye en el llamado “chanfle” o efecto curvo del balón y en ciudades elevadas, la trayectoria tiende a ser más recta porque existe menos presión para generar el fenómeno físico que provoca la curvatura.

Según García Guerrero, esta es una de las razones por las que muchos futbolistas afirman que en las ciudades de altura “la pelota no dobla”.

Cómo se preparan los jugadores

Para minimizar los efectos fisiológicos de la altitud, las selecciones suelen realizar campamentos de aclimatación semanas antes de la competencia. Estos entrenamientos permiten que el organismo active mecanismos de adaptación, como una mayor eficiencia en el uso del oxígeno y ajustes cardiovasculares que ayudan a soportar mejor el esfuerzo físico.

Además, los jugadores entrenan para adaptar su memoria muscular a las nuevas condiciones atmosféricas. "Los futbolistas tienen calibrada la fuerza que necesitan para correr, pasar o disparar. Cuando cambian de altitud, deben reajustar esos movimientos para que sigan siendo precisos", señala el especialista.

Una infografía de Ciencia UNAM destaca que estas adaptaciones permiten que el cerebro y los músculos aprendan nuevamente cuánto esfuerzo aplicar en escenarios donde tanto la respiración como la física del balón funcionan de manera diferente.

Los expertos consideran que las selecciones habituadas a competir en ciudades de altura podrían beneficiarse de esta adaptación fisiológica, pues no se trata únicamente de una cuestión deportiva; el cuerpo desarrolla respuestas biológicas y neuromusculares que facilitan el rendimiento en condiciones donde el oxígeno es más escaso.