“Si el sarampión estuviera controlado no estaría aumentando como está aumentando”, dijo Lourdes Coronel con su bebé de un año en brazos, quien esperó turno en las instalaciones de la jurisdicción de Salud en Tijuana para vacunar a su hijo contra el sarampión. Su preocupación no es aislada: refleja el temor de madres y padres ante un brote que sigue creciendo en México, mientras el acceso a la vacuna es irregular y desigual según la entidad.
Lourdes acudió a vacunar a su hijo luego de que su pediatra le recomendó aplicar la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) en cuanto cumpliera un año, debido a los contagios registrados en Baja California. Expresó su inquietud por la posibilidad de que el sarampión se extienda aún más en el estado.
Te podría interesar
“Ahorita no es tan alto (el contagio en la entidad), pero puede subir. Es como todo el país, empezó no tan alto, pero eventualmente esos brotes son exponenciales”, dijo.
De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Salud de la entidad, entre abril y diciembre del año pasado se aplicaron 49 mil 543 dosis y hasta la tarde de este jueves había 3 mil 726 vacunas en existencia. “El viernes estamos esperando más”, afirmó el responsable de vacunación a La Silla Rota durante un recorrido por las instalaciones.
El contraste está en Guanajuato. En un recorrido realizado por La Silla Rota se constató que los centros de salud de la entidad cuentan con abasto suficiente de vacunas. Madres con bebés en brazos esperan su turno en las salas de espera, sin saber que fuera del estado hay desabasto ni que a nivel nacional se han registrado más de 7 mil casos de sarampión.
A escala nacional, la Secretaría de Salud reporta más de 7 mil casos acumulados, con presencia en 32 estados y 255 municipios. Los grupos más afectados son niñas y niños de 1 a 4 años, seguidos de menores de 5 a 9 y adultos jóvenes de 25 a 29 años. Esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llamó a la población a vacunarse y advirtió que el brote no es exclusivo de México, sino un fenómeno global. “La vacunación es muy importante”.
Especialistas alertan que el riesgo es alto, tal es el caso del epidemiólogo Jaeson Velasco Orea, del Hospital de Especialidades de Puebla, quien señaló que más del 90% de los casos se presenta en personas no vacunadas y recordó que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen: mientras la COVID-19 infectaba en promedio de 2 a 5 personas, el sarampión puede contagiar entre 12 y 18, lo que vuelve crítica cualquier brecha en la cobertura de vacunación.
La experiencia de Lourdes- en Tijuana- se repite en otras entidades; en la ciudad de México, Andrés logró vacunarse contra el sarampión, tétanos y COVID en un módulo instalado en la Glorieta de Insurgentes, pero una hora después, cuando su esposa Leticia acudió al mismo punto, la vacuna ya se había agotado. Al día siguiente, pese a la promesa de nuevas dosis desde las 9 de la mañana, su hijo solo recibió la vacuna contra el tétanos. En la Clínica 1 del IMSS sí había biológicos, pero cuando compañeras de trabajo de Leticia acudieron, ya no encontraron dosis. Una de ellas pagó 800 pesos por la vacuna en un centro privado.
Para los adultos mayores, la situación varía pues en el caso de Martina y Gerardo, ambos mayores de 60 años, acudieron a su centro de salud y les informaron que no había vacuna contra el sarampión y que, incluso de haberla, no se les aplicaría por no pertenecer al grupo etario priorizado.
Al respecto, el doctor Éctor Jaime Ramírez Barba explicó que esto se debe a que “tenemos defensas en este grupo en particular, fuimos vacunados”, argumento que ha generado confusión y molestia.
En Morelos, sí hay vacunas en clínicas del IMSS, pero la afluencia es baja; la mayoría acude por influenza o COVID. En Guerrero, el brote es preocupante: se reportan al menos 24 defunciones, 7 mil 131 casos confirmados y 17 mil 262 sospechosos. En Acapulco, el IMSS ha salido a colonias a vacunar, aunque las dosis se han agotado en distintos momentos.
Nuevo León mantiene una campaña permanente y reporta una cobertura cercana al 90%, mientras que Jalisco asegura contar con 1.2 millones de dosis, enfocadas principalmente en adolescentes y adultos jóvenes con esquemas incompletos.
Incluso Jalisco se mantiene como el epicentro del brote de sarampión en México durante el arranque de 2026. Al 22 de enero, la entidad acumuló 421 casos confirmados, la cifra más alta a nivel nacional, de acuerdo con autoridades sanitarias estatales, lo que refuerza la alerta epidemiológica y la urgencia de ampliar la cobertura de vacunación.
Ante el avance del virus, el gobierno estatal activó un esquema acelerado de vacunación y reforzó la estrategia de contención, luego de que la Federación y la Organización Panamericana de la Salud otorgaron a México una prórroga de dos meses para cortar las cadenas de transmisión y evitar la pérdida del estatus de país libre de sarampión.
En los Hospitales Civiles de Guadalajara operan cuatro módulos permanentes de vacunación: uno en el Hospital Civil Juan I. Menchaca, otro en el Hospital Civil de Oriente y dos más en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, uno en el área de consulta externa y otro sobre la calle Hospital, junto al templo de Belén. Todos funcionan en un horario de 8:00 a 18:00 horas.
En Chiapas, aunque en municipios como Chenalhó la mayoría de los niños ya fue vacunada, los adultos siguen esperando dosis y personal. En comunidades como Chancolom, en San Juan Cancuc, pobladores denunciaron que no hay vacunación ni personal médico.
En Oaxaca, pese al anuncio oficial de 130 mil dosis distribuidas, recorridos de La Silla Rota encontraron vacunas solo para niñas y niños, no para adultos, en varios centros de salud de Juchitán y Unión Hidalgo.
En Puebla, tres de los principales centros del IMSS no cuentan con vacunas contra el sarampión, incluido el Hospital Carmen Serdán. Durante un recorrido no se encontraron personas buscando la vacuna.
Mientras que en Yucatán, aunque no se han registrado casos activos en lo que va de 2026, el Sector Salud mantiene acciones preventivas y campañas de vacunación para evitar su reintroducción en el estado. Aun así, especialistas advierten que el riesgo persiste mientras existan brotes activos en el territorio nacional y movilidad constante de población.
Lolis Méndez, ciudadana yucateca, recordó su experiencia tras haber padecido sarampión en la infancia, un episodio que estuvo a punto de costarle la vida. “Es una enfermedad que te puede matar. Por eso es importante crear conciencia y vacunarse”, señaló. Aseguró que, aun contando con esquema completo, sí se aplicaría un refuerzo, como actualmente recomiendan las autoridades de salud.
* Con información de corresponsales y regionales de La Silla Rota
