MIRADA CLÍNICA

Del hospital a la innovación

Hospitales que impulsan investigación y una regulación más ágil para acelerar el acceso a tecnología médica en México

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El Hospital General de México se está moviendo en una dirección clara: dejar de ser solo un espacio de atención para consolidarse como un punto de conexión de investigación clínica y desarrollo.

Hoy mantiene 22 protocolos con la industria farmacéutica y, según su director de Investigación, Gustavo Acosta, hay procesos en marcha para aceptar, renovar e incorporar nuevos estudios, respaldados por un Comité de Ética que busca dar agilidad y certeza a los proyectos.

Además, el hospital acaba de sumar un espacio de mil metros cuadrados para un Centro Avanzado de Investigación e Innovación para medicina personalizada: entender por qué un tratamiento funciona en unos pacientes y en otros no. La respuesta, cada vez más, está en cómo cada organismo procesa los fármacos. Ahí se concentran esfuerzos para estudiar el metabolismo y la resistencia a medicamentos.

En paralelo, el Hospital General de México quiere posicionarse en un terreno crítico: enfermedades cardiovasculares. La apuesta es desarrollar innovación en sistemas coronarios y mejorar el manejo terapéutico, en alianza con otros actores.

El mensaje hacia la industria farmacéutica y de dispositivos médicos es de apertura: hay disposición para colaborar. El hospital busca proyectos, desarrollo de tecnología y nuevas soluciones.

"Queremos vincularnos con las empresas, hacer proyectos de investigación, que sepan que tienen las puertas abiertas del Hospital General de México para desarrollo de nuevos productos, dispositivos y queremos buscar alianzas", de acuerdo con el doctor Gustavo Acosta. 

En un sistema de salud con múltiples rezagos, abrir la puerta a la investigación aplicada y a la colaboración puede marcar la diferencia entre seguir reaccionando o empezar a anticipar.

Menos trámites, más innovación

Reducir de 36 a tres meses la aprobación de dispositivos médicos, como lo planteó Heriberto Martínez, gerente de Material de Curación, Equipo Médico, Prótesis y Productos Higiénicos de la Cofepreis a los industriales de dispositivos médicos no es un ajuste menor; es un cambio de lógica. México intenta pasar de un modelo que de alguna manera frenaba la innovación a uno que la habilita.

La apuesta es la simplificación administrativa para acelerar la llegada de tecnología, atraer inversión y reforzar la posición del país como exportador. En un contexto de relocalización de cadenas productivas, el timing sí importa y mucho.

Pero el punto va más allá de solo lo económico, porque detrás de los plazos está la posibilidad de que nuevos dispositivos lleguen antes a los pacientes. Ahí es donde la regulación deja de ser un trámite y se vuelve un factor de salud pública.

Autoridades y sector coinciden en que 2026 será un año de ajuste fino y no basta el diálogo, lo que sigue es rediseñar procesos. Una suerte de reingeniería regulatoria que reduzca fricciones sin comprometer la seguridad y la calidad.

Los primeros pasos ya se pusieron sobre la mesa, la actualización normativa incorpora elementos que hace unos años ni siquiera estaban en discusión, como el software como dispositivo médico, esto es una señal de adaptación a un sector que evoluciona más rápido que la propia burocracia.