MEDICAMENTOS

El “efecto Ratchet” y el cambio estructural en el sector público de medicamentos

Bajo este contexto, la evidencia de este fenómeno se comprende desde dos vertientes complementarias: el primero, institucional-normativo y el segundo, terapéutico-epidemiológico

Créditos: Foto ilustrativa IMSS
Escrito en OPINIÓN el

El sector público de medicamentos en México ha experimentado entre 2020 y 2026 una transformación estructural profunda que no solo responde a ciclos ordinarios de expansión y contracción, sino al “efecto ratchet” --tendencia de ciertos procesos económicos a aumentar, tales como precios, salarios, gasto, tamaño del gobierno, producción, aun cuando su causa que dio origen desaparezca. El concepto fue propuesto por Robert Higgs en su texto “Crisis and Leviathan” (1987). Su nombre proviene del movimiento de los engranes que solo ocurre en un solo sentido--. En el caso que nos ocupa, tal condición ocurre en el incremento del gasto nominal (con periodos de subejercicios), el precio unitario ponderado, la participación de medicamentos innovadores y el impacto de los distintos modelos de compra consolidada

Bajo este contexto, la evidencia de este fenómeno se comprende desde dos vertientes complementarias: el primero, institucional-normativo (cómo los cambios en leyes, reglamentos y modelos de compra han rediseñado la arquitectura del mercado público de medicamentos); el segundo, terapéutico-epidemiológico (cómo la entrada de nuevas moléculas está modificando la composición del gasto con evidencias de generar mayor valor en salud a mayor costo).

Hallazgos centrales:

  • El gasto público de medicamentos aumentó 107% entre 2020 y 2025, al pasar de $62,545 millones de pesos (MDP) a $131,758 MDP.
  • El precio promedio ponderado se elevó 159% en el mismo período, de $34.47 a $89.37 MXN por pieza
  • El grupo terapéutico de Oncología pasó de representar el 1.2% del gasto total en 2020 al 25.4% en 2025
  • En el bienio 2025–2026, el gasto de alto valor (=$1,000/pieza promedio de productos innovadores y/o biotecnológicos) creció 33.5% respecto al bienio anterior.
  • Las piezas totales del bienio 2025–2026, según contratos, cayeron 4.5% frente a 2023–2024: más gasto, menos unidades.
  • La adjudicación directa fue el medio de compra mayoritario en los últimos años llegó a ser más del 80% en algunos años.

Primera vertiente: Cambio estructural promovido por el marco institucional y los modelos de compra pública (2019–2026)

El cambio estructural en el modelo de compras farmacéuticas en México tiene su génesis institucional en 2019, con la llegada de la nueva administración federal que desmanteló el sistema previo de compras consolidadas coordinado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en favor del sector salud. El primer cambio se realizó desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) con severos problemas de adjudicación dada su premura e improvisación. La creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) como sustituto del Seguro Popular cuyo primer acto legislativo de ruptura fue minimizar el mecanismo de los Fondos de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) y trasladando la responsabilidad de abasto al gobierno federal de forma directa.

Esta transición generó durante 2020 una situación excepcional: el catálogo CNIS (Catálogo de Insumos del Sector Salud) fue reclasificado, lo que explica el ingreso masivo de 329 claves nuevas al mercado de compras ese año —el volumen más alto de toda la serie histórica analizada. No se trataba de 329 nuevas moléculas; en su mayoría eran reclasificaciones, incorporaciones al compendio nacional o reconocimiento formal de productos que ya existían en algunos estados, pero no en la compra federal. Sin embargo, el efecto de apertura del catálogo funcionó como una señal de política: el mercado se ampliaba nominalmente mientras la capacidad real de compra se debilitaba.

Este periodo también se caracterizó por compras por “Grupos Focales”, que segmenta la compra de “oncológicos”, “hemofilia”, “antirretrovirales”, “vacunas”, entre otros que permitía negociaciones especializadas por área terapéutica, con criterios técnicos diferenciados, pero con atraso severo en las adjudicaciones presionando de manera relevante la atención oportuna de los pacientes. 

La era UNOPS-INSABI (2021–2022): Internacionalización sin Resultados

En 2021, el gobierno federal tomó la decisión más controversial del período: contratar a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) que junto con el INSABI impulsaron la compra internacional de medicamentos. Los datos revelan que las adjudicaciones resultantes apenas cubrieron poco más del 60% de las necesidades de medicamentos en 2021 con menos de 600 claves de medicamentos. El abasto resultante fue deficiente. El modelo UNOPS implicó tiempos de entrega más largos, problemas con registros sanitarios de productos extranjeros y dificultades para la verificación de lotes. En 2022, la participación de UNOPS se contrajo drásticamente, con apenas $34,685 MDP para 575 claves —marcada por desabasto importante en el segundo semestre del año.

La Compra Consolidada Bienal INSABI 2023–2024: Normalización Parcial

Con la desaparición del INSABI en 2023 y su absorción por la Secretaría de Salud, el modelo de compra evolucionó hacia una consolidada bienal que generó compromisos por $42,682 MDP en 2023 para 881 claves, y continuó en 2024 con $40,041 MDP para 878 claves. 

Este bienio se caracterizó por una fase de estabilización relativa: el precio promedio ponderado bajó de $86.42 en 2022 a $72.74 en 2023 y $69.68 en 2024, sugiriendo que la consolidación y el mayor volumen de licitación competitiva generaron presión a la baja en precios. Las adjudicaciones directas absorbieron el 61% del gasto, con licitaciones complementarias para el 39% restante.

Compra Bienal Consolidada 2025–2026: El “Ratchet” se Consolida

La compra bienal 2025–2026 representa la culminación del efecto ratchet institucional. Al corte de la publicación de este artículo se identifican 407 procesos de compra gestionadas por la empresa paraestatal BIRMEX, donde la anulación de un par de procesos de compra de alto volumen estresó a las instituciones y a la proveeduría, donde ocurren empalmes de contratos de claves asignadas en procesos previos.

Nuevamente la participación vía adjudicaciones directas alcanzó 91.4% del importe total en 2025 —Esto refleja que la mecánica de estas compras muestra el precio promedio ponderado fue de $89.70 en 2025, por arriba del precio promedio ponderado de $86.42 de 2022. Cabe señalar que en estas compras se adquieren tanto medicamentos genéricos como medicamentos innovadores que se ocupan en enfermedades de alto costo. 

El Efecto Ratchet Institucional: un piso que solo sube

Este efecto opera en tres dimensiones institucionales:

Primera dimensión — El gasto nominal: El importe contratado en cada bienio supera consistentemente al anterior, incluso en los años de crisis de abasto (2022), el gasto nominal no retrocede sino se estabiliza. Esto refleja la inflación farmacéutica impactada por errores en las compras que llevó a la proliferación de adjudicaciones directas, así como a la presión en costos por las condiciones globales de logística y distribución de insumos durante y después de la pandemia por la Covid-19.

Segunda dimensión — La complejidad normativa: Cada reforma genera nuevos actores, nuevas reglas y nuevos procedimientos que se suman a los anteriores sin eliminar completamente los previos. Esto se refleja en la coexistencia entre compras consolidadas de periodos previos, más compras complementarias, genera la acumulación normativa disímbola que eleva la dificultad burocrática de cada cambio institucional y con ello el efecto ratchet se remarca.

Tercera dimensión — La concentración del mercado: A medida que el modelo se consolida, el número efectivo de proveedores activos tiende a reducirse. Las compras bienales favorecen a empresas con capacidad financiera y operativa para comprometerse a plazos de 24 meses.

Perspectivas para la Compra Bienal 2027–2028

Con base en las tendencias observadas, la compra bienal 2027–2028 presentará las siguientes características estructurales:

Escalada del gasto esperada: El piso mínimo del bienio será aproximadamente $280,000 MDP caracterizada por altas restricciones institucionales y operativas y con la incorporación de nuevas moléculas de alto costo que ya están en el pipeline del CNIS.

BIRMEX como actor estructural: Su participación en el bienio 2025–2026 no solo lo consolida como convocante y operador logístico, sino también como pagador en sustitución de algunas instituciones. 

Innovación terapéutica como driver de costo: La incorporación de terapias génicas, terapias de ARNm, bioespecíficos y pequeñas moléculas de alto precio seguirá elevando el precio unitario promedio.

Presión competitiva reducida: Sin un retorno claro hacia licitaciones abiertas en áreas donde existen genéricos disponibles, el precio de estos productos podría elevarse por las presiones operativas de garantizar entregas en poco más 350 puntos en todo el país con una normativa (como la reciente exigencia de etiquetado) que puede resultar prohibitiva para pequeñas y medianas empresas a lo que se suma la incertidumbre de pagos puntuales por parte de las instituciones. 

Segunda vertiente: cambio estructural desde el consumo: innovación terapéutica, sustitución y dinámica de precios (2020–2026)

¿Hay más innovación en el sector público mexicano?

La pregunta central de esta segunda parte es empírica: ¿el mercado farmacéutico público mexicano está comprando más innovación entre 2020 y 2026, o simplemente pagando más por lo mismo? La respuesta es ambas cosas simultáneamente, con matices importantes.

El Indicador de Claves Nuevas: un proxy imperfecto, pero revelador

El número de claves que debutan en el mercado de compras públicas cada año ofrece una aproximación a la tasa de incorporación de productos nuevos al CNIS. Los datos muestran una tendencia con fuerte impulso en 2020 y con avances al corte de 2025. 

El patrón sugiere que el crecimiento exponencial del gasto no está siendo impulsado por la incorporación masiva de nuevas claves al catálogo. El verdadero driver es el cambio en el mix de productos: los mismos o menos productos (en número de claves), pero con precios unitarios más altos por el desplazamiento hacia biológicos, terapias avanzadas y medicamentos huérfanos de alto costo.

Oncología: el motor de innovación

El caso oncológico es paradigmático del efecto ratchet en la composición del gasto. En 2020, los productos oncológicos representaban apenas el 1.2% del gasto farmacéutico total con 186 claves disponibles. Para 2025, esa participación escaló al 25.4% con 246 claves, convirtiendo a la oncología en el mayor grupo terapéutico por importe en el sector público mexicano.

La relación entre claves y precios es reveladora: la inflación no es convencional: es sustitución terapéutica ascendente — el reemplazo de citostáticos tradicionales de bajo costo por inmunoterapias, anticuerpos monoclonales, inhibidores de checkpoints incluso terapias génicas (como es el caso de onasemnogene abeparvovec con un valor por pieza de varios millones) indica el interés por contar con innovación a pesar de los problemas de abasto.

Segmentación por Valor Unitario: ¿Más Innovación a mayor valor?

Para distinguir entre innovación real (incorporación de moléculas con valor terapéutico diferenciado) y simple inflación de precios, se aplicó una segmentación por precio unitario:

  • Alto valor (=$1,000/pieza): Proxy de biológicos, terapias avanzadas y medicamentos bajo patente
  • Valor medio ($100–$999/pieza): Medicamentos especializados con o sin competencia genérica
  • Genérico/bajo valor (<$100/pieza): Medicamentos con múltiples competidores, principalmente en licitación

El análisis de segmentación confirma el efecto ratchet en su expresión de innovación: el segmento de alto valor aumenta en importe (+33.5%) aunque reduce en número de claves (-17%). Esto significa que en el bienio 2025-2026 se compran menos tipos de medicamentos de alto costo, pero los que se compran tienen precios unitarios aún más elevados ($5,187 vs $4,569 MXN/pza ponderado). En contraste, tanto el segmento de valor medio como el genérico se contraen en importe y en piezas — señal de la existencia de sustitución terapéutica: los medicamentos tradicionales ceden terreno y gasto a los productos de innovación.

La variación de precios entre grupos terapéuticos ocurre con perfiles muy distintos:

  • Oncología: Caracterizada por una notable innovación en moléculas es en claro ejemplo de sustitución terapéutica — reemplazo de citostáticos genéricos por inmunoterapias de patente. El precio por pieza es 6.6 veces mayor en 2026 que en 2020.
  • Endocrinología: Combina dos fuerzas: consumo de insulinas y metformina, más la incorporación de nuevas moléculas (análogos de GLP-1, inhibidores de SGLT-2) cuyo crecimiento en piezas es relevante e implica que el precio promedio pasa $27 a $86 por piezas entre 202 y 2026.
  • Neumología: La incorporación de terapias moduladoras de CFTR para fibrosis quística y nuevos biológicos para asma severa eleva el precio promedio de toda la categoría.

Es posible afirmar que sí se compra más innovación, pero a costa de menor acceso en volumen. El caso concreto es el comparativo de la compra bienal 2025–2026 registra mayor gasto (12% más), mayor precio por pieza (17.2% más) y significativamente más inversión en productos de alto valor (33.5% más), mientras las piezas totales caen 4.5%. Esto es la firma empírica de la sustitución terapéutica: el sistema paga más por tratamientos más innovadores que atienden a menos pacientes con mayor eficacia o a indicaciones sin alternativas previas. El problema, por supuesto, está en garantizar el abasto oportuno.

Se identificaron 109 claves que debutaron en el mercado durante el bienio 2025–2026 sin antecedentes en 2023–2024. Entre las de mayor impacto económico destacan:

La diversidad de estas claves es notable: van desde una vacuna de ARNm (tecnología validada por la pandemia), pasando por una terapia génica para AME (la enfermedad genética más costosa del mundo por dosis), hasta un factor de crecimiento epidérmico para el manejo del pie diabético. Esta heterogeneidad señala que la incorporación de innovación al sector público mexicano no sigue un patrón terapéutico único, sino que responde a múltiples presiones simultáneas: compromisos internacionales en oncología pediátrica, gestión de enfermedades raras con tratamientos de alto costo, y respuesta a emergencias sanitarias (COVID-19), que atiendan las necesidades sanitarias y no solo el precio. Es por ello que el presupuesto que se asigne sea creciente y sobre todo ejercido a cabalidad y con pago a los proveedores conforme a ley.

El Efecto Ratchet Terapéutico: ¿por qué este cambio es irreversible?

El concepto de ratchet aplicado al consumo farmacéutico implica que una vez que el sistema de salud incorpora un tratamiento innovador para una indicación terapéutica específica, debe impulsar su consumo y adopción entre los profesionales de la salud con observancia de las razones éticas, regulatorias y epidemiológicas, donde puede ocurrir presión por parte de asociaciones de pacientes y por el mismo fenómeno de sustitución terapéutica.

El efecto ratchet terapéutico es, en este sentido, la contraparte del ratchet institucional: uno opera sobre el marco de compras, el otro sobre el contenido de lo que se compra.

Conclusiones

El mercado público de medicamentos entre 2020–2026 exhibe un cambio estructural profundo en la composición de la compra como del contenido de la compra, esto es el efecto ratchet en sus dos vertientes:

Vertiente Institucional: el paso por los diversos modelos de compra hasta llegar a su versión más reciente de compras consolidadas bienales de escala nacional, con abundancia de adjudicaciones directas, ha elevado el precio promedio de manera sistemática y reduce la participación de mecanismos competitivos. 

Vertiente Terapéutica: La incorporación de innovación —especialmente en oncología, neurología (AME), hematología y enfermedades raras— está desplazando el gasto hacia productos de mayor precio unitario con menor volumen en piezas. El bienio 2025–2026 gasta 12% más con una inversión en productos de alto valor que crece 33.5%. Oncología sola representa ya el 25% del gasto total.

En síntesis: el sector público ha comprado más innovación e invierta más en ella, donde persiste la duda si dicha innovación se traduce en mejores resultados en salud, si en verdad llega a la población objetivo con garantía de contar con sus tratamientos oportunamente. La depuración reciente de 600 claves de medicamentos del CNIS promovida por el Consejo de Salubridad General se suma a las evidencias señaladas en este artículo, con la inquietud si esta estrategia también se traduce en mejoras de prescripción y lograr cumplir con los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM) para su uso amplio y homogéneo entre las instituciones sin que medie problemas reales de abasto.