DÍA MUNDIAL SIN TABACO 2026

México debe continuar avanzando en su política de control de tabaco

México ha demostrado que puede avanzar frente a la resistencia persistente de una industria que siempre acecha y ha mostrado valentía para enfrentarla

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Escrito en OPINIÓN el

México vive un momento de reconocido progreso en control de tabaco, valorado por la comunidad de salud pública nacional e internacional. El sector salud, la academia y la sociedad civil han actuado en conjunto para avanzar en la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT OMS) en un país de escala continental y alta atractividad comercial para la industria tabacalera.

Este esfuerzo colectivo importa. La pregunta ahora es cómo profundizarlo, en línea con la realización progresiva del derecho a la salud.

El Día Mundial Sin Tabaco 2026 que se celebra el 31 de mayo —“Desenmascara el atractivo: combatir la adicción al tabaco y la nicotina”— encuentra expresión directa en México. Las bolsas de nicotina se venden hoy junto a dulces y golosinas, con saborizantes diseñados para atraer a niñas, niños y adolescentes, y sin advertencias sanitarias equivalentes a las de los productos de tabaco.

Esto no es simplemente “innovación”, como pretende la industria: es el viejo manual de la industria tabacalera, presentado en otro empaque para captar a una nueva generación de consumidores.

La reforma de 2022 a la Ley General para el Control del Tabaco consagró la protección frente al humo de tabaco en espacios cerrados, lugares de trabajo y espacios públicos, alcanzando el estándar del 100% libre de humo exigido por el CMCT OMS. Sin embargo, la industria y grupos afines respondieron con la interposición masiva de recursos judiciales —la anunciada “tormenta de amparos” se materializó— dificultando la implementación plena de la Ley y su Reglamento.

Que la política haya resistido esa embestida habla de la solidez de su respaldo institucional.

En materia fiscal, México acumuló años de rezago sin aumentos reales en los impuestos al tabaco, lo que limitó su impacto en salud pública. La reforma al IEPS aprobada en 2025, vigente desde 2026, es el primer ajuste real en años. Expertos en economía de la salud, del sitio “Sapiens MX”, sugieren, no obstante, que profundizar el componente específico frente al ad valorem y avanzar con incrementos más inmediatos potenciaría su impacto; evaluar su desempeño recaudatorio será clave para seguir fortaleciendo esta política.

El panorama epidemiológico ilustra tanto los avances como los límites de estas políticas. Según la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos (GATS), la proporción de personas que fuman descendió de 15.9% en 2009 — 10.9 millones de adultos— a 15.3% en 2023 — 14.3 millones—. Al incluir el uso de otros productos de tabaco y nicotina, la prevalencia alcanzó el 15.6% en 2023, equivalente a 14.6 millones de adultos.

Si bien la prevalencia se mantiene en una meseta, el crecimiento demográfico ha incrementado el número absoluto de consumidores. Esto no borra los avances logrados. Muestra que la interferencia de la industria —a través de litigios, cabildeo y tácticas dilatorias— impide que estas políticas alcancen su pleno efecto. La respuesta no es cambiar el rumbo, sino implementarlas con mayor integridad.

La experiencia de Brasil —segundo país del mundo en alcanzar las seis medidas MPOWER al nivel más alto, y cuya prevalencia de tabaquismo ha descendido sostenidamente durante más de una década— demuestra que el CMCT OMS es una herramienta eficaz cuando se implementa de manera integral.

Los datos epidemiológicos confirman la urgencia: la epidemia de tabaco persiste y se concentra entre adolescentes, personas de menores ingresos y menor escolaridad. El aumento del consumo ocasional, el uso dual y el poliuso de productos de tabaco y nicotina refuerza la necesidad de colocar la cesación como prioridad. Aunque dejar el tabaco es extraordinariamente difícil —diseñado así por una industria que ha hecho de la dependencia su modelo de negocio—, servicios como la Línea de la Vida son valiosos puntos de partida.

Universalizar la consejería breve en el primer nivel de atención y actualizar las guías clínicas brindará a quienes quieren dejar de fumar una oportunidad real de hacerlo.

México ha demostrado que puede avanzar frente a la resistencia persistente de una industria que siempre acecha y ha mostrado valentía para enfrentarla. Cerrar las brechas regulatorias entre la Ley General para el Control del Tabaco, la Ley General de Salud y el marco fiscal, así como fortalecer las políticas del paquete MPOWER, es el camino para maximizar el impacto de lo que ya se ha construido.

Solo implementando esta sólida base de políticas basadas en evidencia —abordando tanto las formas tradicionales como las nuevas formas de consumo de tabaco y nicotina— México podrá desenmascarar definitivamente el atractivo de estos productos dañinos, prevenir enfermedades y salvar la vida de miles de personas.