El jamón, la salchicha y otros embutidos suelen estar presentes en el desayuno por su practicidad y sabor: huevos a la mexicana, hot dogs, sandwiches, salchichas a la mexicana etc. Incluso, las madres mexicanas enfatizan su facilidad para elaborar platillos con estos productos.
No obstante, expertos en nutrición y salud advierten que consumirlos de forma habitual, especialmente al iniciar el día, puede tener efectos negativos en el organismo.
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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las carnes rojas y ultraprocesadas entran en la categoría de cancerígenos debido a que incrementan el riesgo de cáncer colorrectal. Este tipo de enfermedad se origina en el intestino grueso (colon) o recto, generalmente a partir de pólipos precancerosos, y es altamente tratable si se detecta a tiempo.
"La carne procesada es aquella que ha sido transformada mediante salazón, curado, fermentación, ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o conservarla mejor. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, despojos o subproductos cárnicos, como la sangre", señala el organismo internacional.
Aquí en Sumédico te contamos todos los detalles alrededor de estos alimentos procesados.
¿Por qué debo evitar el jamón y la salchicha en el desayuno?
Estos productos (embutidos) suelen contener altas cantidades de sodio, grasas saturadas y conservadores. Además, uno de los principales problemas de los embutidos es su elevado contenido de sal. El exceso de sodio favorece la retención de líquidos y eleva la presión arterial.
Comenzar el día con un desayuno rico en sodio puede contribuir a hipertensión, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares o adultos mayores.
A su vez, el jamón y la salchicha contienen nitritos y nitratos, usados para conservar el color y evitar bacterias. Estos compuestos pueden convertirse en nitrosaminas, sustancias asociadas con mayor riesgo de cáncer.
Consumir jamón y salchicha de forma ocasional no suele representar un problema en personas sanas, pero el riesgo aparece cuando forman parte del desayuno diario, especialmente acompañado de grasa y sal.
Para empezar el día de forma más equilibrada, puedes optar por:
- Huevo natural preparado con poca grasa
- Quesos frescos bajos en sodio
- Yogur natural
- Avena o pan integral
- Frutas y verduras
Estas opciones aportan proteína, fibra y nutrientes, sin los efectos negativos de los embutidos.
