El sitio donde se aplica la insulina puede marcar la diferencia en el control de la diabetes, debido a que no todas las zonas del cuerpo absorben igual el medicamento y repetir el mismo punto de inyección puede afectar su eficacia.
De acuerdo con información difundida por la Asociación Mexicana de Diabetes, aplicar la
Te podría interesar
de manera constante en el mismo lugar puede provocar lipodistrofia, es decir, acumulación de grasa o “bolitas” bajo la piel que alteran la absorción y vuelven impredecible el efecto del medicamento.
Aunque todas las aplicaciones son subcutáneas, la velocidad de absorción cambia según la zona elegida.
La absorción no es igual en todo el cuerpo
En el abdomen, la insulina se absorbe de forma más rápida y constante, mientras que en los brazos, la absorción es intermedia, en el caso de los muslos y glúteos suele ser más lenta y estas diferencias pueden impactar directamente en los niveles de glucosa.
Por ello, elegir correctamente el sitio de aplicación forma parte del tratamiento, ya que no se trata solo de inyectar, sino de hacerlo en la zona adecuada según las indicaciones médicas y el tipo de insulina.
Revisar la técnica
La Asociación también destaca la importancia de rotar los puntos de inyección dentro de una misma zona para evitar complicaciones, debido a que aplicar siempre en el mismo sitio aumenta el riesgo de lipodistrofia y dificulta el control metabólico.
Además, revisar la técnica- como el ángulo de aplicación y el uso correcto de aguja-no ayuda a que la insulina actúe de forma más predecible. “El lugar donde aplicas la insulina sí importa”, destaca la Asociación.
